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Medidas disciplinarias en ‘Pesadilla en El Paraíso’ por infringir las normas: «No será fácil»

Lara Álvarez no ha podido evitar ponerse seria en ‘Pesadilla en El Paraíso’ debido al incumplimiento de las normas que ha supuesto una penalización grupal.

Lara Álvarez ha sacado su faceta más sería en la tercera entrega de ‘Pesadilla en el paraíso‘. Esto es debido al incumplimiento de las normas por parte de Xavier Font, que se ha duchado en un lugar no habilitado por la organización. Una conducta que ha traído consigo duras consecuencias. «Fui muy clara el primer día que llegasteis a la casa con el tema de las normas», ha comenzado advirtiendo la presentadora al tiempo que les ha preguntado a los concursantes si creen que han infringido dichas normas.

Poco ha tardado Xavier en confesar haberse duchado con la manguera y no en el río como estipulaba lo acordado. Sin embargo, lejos de entonar el mea culpa, Xavier optó por asegurar que no sabía que estaba incumpliendo las normas. «Yo pensando que el capataz se podía mojar ahí y tal, pues me llamó la atención y el primer día que me mojé pues me puse ahí arriba. No sabía que había hecho algo mal», se ha excusado.

Precisamente por ello, Lara Álvarez ha tenido que ponerse seria y recordarle los privilegios de los que disponía: «Te lo digo a ti y solo recuerdo al resto. Inmunidad, entra directamente a elegir al aspirante en la nominación y en inmunidad y tiene la habitación con baño y la posibilidad de compartirla o no, organiza las tareas de la casa y ya. La ducha es en el río».

En la misma línea y con tono de enfado, la presentadora le ha comunicado que su actuación tendría consecuencias para todos los concursantes de ‘Pesadilla en El Paraíso’. «Al final Xavier eras el que mejores condiciones tenía y el que ha incumplido la norma. Por este incumplimiento, la penalización grupal la vais a ver cuando lleguéis a la casa. Os deseo ánimo porque no va a ser fácil», fueron las palabras de Lara. Y dicho y hecho, puesto que cuando los participantes han vuelto a la casa, han podido comprobar cómo les faltaba bienes tan preciados como el azúcar y el aceite.

Un castigo que muchos han llevado muy mal, pues no han dudado en quejarse y mostrar su disconformidad. Por su parte, el culpable de esta decisión deslizaba: «Por una acción mía… Obviamente me siento fatal. Todo lo que sea afectar al resto de los compañeros, yo hago mea culpa y me sabe fatal. Yo hoy estoy anímicamente bajoneado. Estas cosas fuera me afectarían menos porque me la traen un poco al fresco. Pero aquí dentro soy responsable y me siento mal porque lo he hecho mal».

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