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‘Ya son las ocho’ activa el farolillo rojo de Telecinco: ni comando fucsia ni reformulación

‘Ya son las ocho’ no convence a la audiencia pese a su reformulación y nuevos fichajes como el de Cristina Porta, y se hunde con un 10,2% y menos de un millón de espectadores.

A estas alturas de la temporada televisiva no cabe ninguna duda de que ‘Ya son las ocho’ es una gran rémora para Telecinco. Un lastre que perjudica enormemente sus audiencias justo cuando el canal atraviesa su peor etapa histórica en ese aspecto. Entre muchas carencias que existen en su day time, uno de los principales puntos débiles es la franja de 20 a 21 horas que tantos cambios ha experimentado en los últimos tiempos.

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Primero con el alargamiento de ‘Sálvame’, después la vuelta de ‘El Precio Justo’ con Carlos Sobera y, más tarde, ‘Alta Tensión’ de la mano de Christian Gálvez. Los dos últimos concursos llegaban a la parrilla con la finalidad de disputarle territorio a un ‘Pasapalabra’ en plena efervescencia en Antena 3. Sin embargo, el objetivo se quedó en intentona y pronto se perdió la paciencia. La misma paciencia que Mediaset sí está brindando al programa que presenta Sonsoles Ónega antes del informativo de Pedro Piqueras.

Un espacio que podría ser definido con una sola palabra: mezcolanza. No se sabe muy bien lo que vas a ver o con qué te vas a encontrar cada vez que lo sintonizas. Es como un revuelto de actualidad, sucesos y asuntos del corazón sin una entidad. ¿Pero para eso no está ‘Ya es mediodía’? Esa pregunta es la que, tal vez, debe hacerse la audiencia y el motivo fundamental por el que da la espalda al formato. Los datos no admiten apelaciones. Respecto a ello, hasta el propio Jorge Javier Vázquez hacía un símil interesante hace unos días.

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Bromeaba con que la tarde de Telecinco representa el momento en el que estás en una fiesta -siendo ‘Sálvame’ la fiesta- y, de repente, se encienden los focos para avisar a los asistentes de que se ha acabado. En otras palabras, el presentador vino a decir que, cuando ceden el testigo a ‘Ya son las ocho’, el buen rollo se termina y empieza una programación con escaso reclamo. Una teoría que, por supuesto, es subjetiva pero que los registros de audiencia así certifican. No hay más que echar un vistazo a la siguiente curva, que se desploma en cuanto acaba el programa de La Fábrica de la Tele.

Si bien, el magacín se encuentra estancado desde hace semanas en la exigua barrera del 10-12% de share frente a un arrollador competidor que no da tregua ni un solo día. El concurso que presenta Roberto Leal demuestra en cada emisión que juega en otra liga. Mayoritariamente supera la barrera del 20% con días en los que esas cifras se encumbran a un desorbitado 23%-25% de cuota de pantalla. Es decir, duplica la audiencia de ‘Ya son las ocho’. Son, desde luego, palabras mayores.

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Es por ello que, este lunes, el espacio de Unicorn se reformulaba con cambios de decorado; nuevos elementos en el set emulando al club social de Ana Rosa: nuevas secciones con un incremento de los contenidos virales; y, sobre todo, con el estreno de un nuevo comando de reporteras: Sol Macaluso, Gloria Camila, Verónica Dulanto, Blanca Lozano y el inesperado fichaje de Cristina Porta. Unos cambios perceptibles por el espectador que suenan a desesperación y a últimas oportunidades para poder reflotar una franja maldita.

No obstante, el pinchazo ha sido épico y parece que no hay reformulaciones o nuevos fichajes que valgan. El declive se advierte imparable. ‘Ya son las ocho’ anotaba este lunes un pésimo 10,2% y 970.000 espectadores de media frente al imponente 23,4% y 2,2 millones de seguidores que promedió ‘Pasapalabra’ en Antena 3. Estamos ante una distancia abismal de más de 13 puntos porcentuales entre ambas ofertas televisivas. ¿El futuro está sentenciado?

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