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Escándalo en ‘Sálvame’: investigan a la dirección por un presunto «espionaje ilegal» a famosos

Según publica El Mundo, estarían investigados la productora de ‘Sálvame’, un director y otras siete personas relacionadas con el programa de Telecinco por obtener presuntamente «información íntima y reservada de famosos con ayuda de un Policía».

Tras una semana extraordinariamente convulsa en ‘Sálvame‘, en la que se ha producido un auténtico terremoto con cambios en la cúpula directiva de La Fábrica de la Tele; el diario El Mundo publica en portada el resultado de la operación policial en curso (‘Operación Deluxe’) que se inició en 2018 y en la que el programa de las tardes de Telecinco figura como investigado por un presunto delito de descubrimiento y revelación de secretos. En concreto, y según recoge el citado medio, la dirección del mismo «habría impulsado un supuesto espionaje ilegal que afectaría a 140 famosos«. No obstante, las pesquisas continúan y «la lista podría ser inmensa».

Al parecer, se buscaba manejar información confidencial con la que conseguir así contenidos para el espacio vespertino. «Una trama que imputó inicialmente al paparazzi Gustavo González, pero que con el tiempo ha ido ampliando su lista de investigados a David Valldeperas y otras siete personas más del equipo del programa«, asegura LOC, el suplemento de El Mundo. Además, en el punto de mira estaría también la propia productora en calidad de persona jurídica, de la que son máximos responsables Óscar Cornejo y Adrián Madrid.

En la operación habría un implicado fundamental: un agente de Policía con estrechos vínculos personales a Gustavo. Tal y como se informa, es el que proporcionaba material sensible al colaborador de manera ilegal. Una conclusión a la que se llegó después de meses de arduas vigilancias y seguimientos. Se llegaron a intervenir sus teléfonos y, en tan solo tres meses, «se tuvieron pruebas suficientes que señalaban presuntos delitos de descubrimiento y revelación de secretos de, al menos, una decena de famosos para su difusión mediática en Sálvame».

«Se puede afirmar que es la dirección de ‘Sálvame’ la propulsora de la obtención de información reservada»

Es más, como resultado de una auditoría, se descubrió que se practicaron «numerosas consultas sobre muchas celebridades a las bases de datos de acceso restringido de la Dirección General de la Policía«. Si bien, El Mundo ha tenido acceso al sumario que indica que la autoridad policial «planificó una operación final de detenciones y registros domiciliarios que incluía la casa de Gustavo González; de quien se tenían indicios -por conversaciones telefónicas- de que guardaba documentos reservados que le facilitaba el policía».

Sin embargo, esa operación no quedaría ahí y también salpicaría al programa de forma muy directa. «Hay indicios de que había documentación reservada en los cajones de la redacción de Sálvame«, se desprende de las indagaciones. Por otro lado, un informe apunta a que muchas de las solicitudes eran requeridas «para generar contenido por parte de responsables y redactores del programa». Según la información que posee el diario, el paparazzi actuaría como puente entre el agente y el programa. Los trabajadores «conocían la existencia del policía y utilizaban a Gustavo González de intermediario con él».

A tenor de lo que se lee en el ya mencionado sumario, «se puede afirmar que es la dirección de ‘Sálvame’ la propulsora de la búsqueda y obtención de la información íntima reservada«. En ese sentido, una fuente solvente consultada por el periódico señala que «algunas de las informaciones solicitadas afectan a menores de edad y versan sobre denuncias de violencia de género y lesiones».

«Guardaban incluso imágenes y vídeos sexuales de diversos famosos»

Además, entre las conversaciones incautadas y analizadas exhaustivamente, quedaron al descubierto cientos de peticiones de información policial (antecedentes, denuncias, fichas de DNI y matrículas de vehículos) de Gustavo a ese amigo policía. «Hay conversaciones de Whatsapp recuperadas que son escabrosas y dilucidan el mercadeo de información sin importar de dónde se saque. Guardaban incluso imágenes y vídeos sexuales de diversos famosos«, se informa.

Con todo, El Mundo desliza que a los investigados se les podría acusar de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, que contempla «una pena de prisión de entre 1 y 3 años». Sin embargo, esa condena sería individual por cada víctima. De manera que, a falta de un informe de acusación del fiscal, «se podría hablar de penas de hasta 100 años de cárcel. Todo ello sin contar la cifra a la que podría ascender las multas».

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