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Miguel Ángel Muñoz vive el momento más embarazoso con Pablo Motos en ‘El Hormiguero’: «Vergüenza»

Miguel Ángel Muñoz ha desvelado en ‘El Hormiguero’, muerto de vergüenza, el problema que sufre en el vientre y que le ha causado varios problemas

Miguel Ángel Muñoz ha sido el invitado este jueves, 10 de febrero, de ‘El Hormiguero’. El actor ha mostrado una gran conexión con Pablo Motos desde el primer momento de la entrevista. Hasta tal punto que el presentador no ha dudado en sacarle un tema de lo más comprometido.

«Cuéntame cuando te cagaste corriendo una maratón», le ha espetado Motos. Ante semejante pregunta, el entrevistado se ha quedado en blanco. Aunque al final no ha dudado en soltarse y explicar a lo que se refería el presentador. Y es que sufre un problema en su vientre, como así mismo ha reconocido.

«La verdad es que me he cagado varias veces encima. Me da vergüenza reconocer esto. Fue en la maratón de Boston pero no me lo hice en los pantalones», ha explicado el actor, completamente rojo por la vergüenza que estaba pasando. De esta forma, ha contado que durante la carrera en Boston lo pasó muy mal cuando veía que se lo hacía encima: «En la carrera estaba mal y en el kilómetro 9 vi a una chica que tuvo que hacerlo delante de toda la gente. Y me sorprendió, pensé ‘pobrecita’. Más adelante me empecé a encontrar mal y me acordé de la chica».

«Yo no lo hice delante de todos, pero cometí un allanamiento de morada y lo hice en un jardín. No tenía con qué limpiarme y lo hice con una hoja, me raspé lo más grande», ha contado, provocando las risas de Pablo Motos y del público presente en las gradas.

El actor reflexiona sobre la vejez: «Mi Tata tiene una actitud ante la vida extraordinaria»

Al margen de este escatológico asunto, Miguel Ángel Muñoz reflexionó sobre la vejez, a raíz de su documental ‘100 días con la Tata’: «A sus 97 años, mi Tata tiene una actitud ante la vida extraordinaria. Yo no sé si seré capaz de ser como ella». Y reconoce que ella es su ejemplo a seguir: «Mi Tata apenas ve, apenas oye; no puede hacer nada de lo que le gustaba en su vida. Aún así se levanta todos los días con el ánimo de hacer felices a los demás y de agradecer a las personas que le ayudan a tener una vejez mejor».

No obstante, confiesa que «es muy difícil, cuando tienes una personalidad hiperactiva como la mía, aceptar que el llegar a una determinada edad el cuerpo te falla y las cosas que más te pueden hacer feliz ya no las puedes hacer por las limitaciones físicas».

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