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El monumental desencuentro de Isabel Rábago y Rosa Benito que paraliza ‘Ya son las ocho’

Isabel Rábago y Rosa Benito han protagonizado un fuerte desencuentro en ‘Ya son las ocho’ al hablar de Rocío Carrasco.

Ya son las ocho‘ ha vivido este viernes un fuerte enfrentamiento entre Isabel Rábago y Rosa Benito al hablar de lo que iba a pasar este viernes en ‘Montealto: regreso a la casa’. Y es que en el programa se emitirán ‘Los papeles de la Rota’; los documentos de lo que muchos familiares como el tío José Antonio, José Ortega Cano, entre otros testificaron para solicitar el divorcio de Rocío Carrasco con Antonio David.

Así, Iván González avanzaba algunas de las cosas que dijeron familiares como Ortega Cano. «Vamos a ver lo que dijo Rocío Jurado», comentaba. «Donde opinó Rocío Jurado y absolutamente todos los familiares, que ahora niegan lo que dijeron ante el tribunal de la Rota porque ahora toca arrearle a Rocío Carrasco», expresaba entonces Isabel Rábago.

«¿Tu eres conocedora de lo que se dice en esos papeles de la Rota?», le preguntaba Miguel Ángel Nicolás a Rosa. «Yo no lo he oído nunca la verdad», respondía la colaboradora. «En esos papeles de la Rota están muchos de los episodios que se desmintieron de la docuserie de Rocío Carrasco. Episodios en los que ella relataba de lo que pasó en Chipiona, de las madrugadas en las que ella se iba andando a casa. Todo eso cuando lo cuenta Rocío en la docuserie todo el mundo lo desmiente, pues eso está en los papeles de la Rota», explicaba Rábago.

Al escucharla, Rosa se ponía a la defensiva con su compañera. «¿Pero cuándo tu dices todo el mundo, ¿quién es todo el mundo Explica», le pedía. «Por ejemplo Rosa», intentaba contestarle ella. «¿Yo qué?», le preguntaba Rosa. «Tu desmientes un capítulo», contestaba. Viendo que la tensión aumentaba, Sonsoles les pedía que se callaran porque tenían que irse a publicidad. «Vamos a seguir hablando luego de este asunto», les pedía la presentadora.

«Cambias mucho»: Rosa, contra Isabel

Nada más volver, el programa se hacía eco de lo que Rocío Jurado le dijo a Mirta Legrand sobre que Antonio David maltrataba a su hija. «¿Qué pasaría si estuviera viva Rocío?», se preguntaba Sonsoles. «Es que si siguiera viva no habría pasado nada de todo lo que se está viviendo. Si levantara la cabeza todos estaríamos igual y no habría habido todo este jaleo», respondía Rosa.

«Referente a estas palabras, se duda de si el piloto estaba encendido o no. El piloto no estaba encendido. A ella le dio un ataque de ansiedad cuando le dijeron que esas palabras se habían grabado. Le habían hecho una putada, una jugada. Y entonces le pusieron aquella multa millonaria», relataba Rosa.

«Pero vamos al contenido», soltaba Isabel Rábago. «Lo que dice ella es lo que vivió», respondía Rosa. «Ahhh», se oía decir a Rábago. «Ah, ¿qué?», le decía Rosa desafiante. «Sonsoles ha hecho una pregunta de qué hubiera pasado si Rocío Jurado siguiera viva. Es que si estuviera viva nadie de la familia se habría atrevido a toser a Rocío Carrasco, nadie, absolutamente nadie», expresaba Isabel.

«¿Pero quién la está tosiendo? Es que cambias mucho. Cambias como los días. Un día estás bien, otro día estás mal», se quejaba Rosa. «¿Por qué, por qué digo las cosas?», le decía Isabel. «No, pero. Es que cambias mucho. Yo soy una persona que cuando veo a la gente saludo, digo», decía Benito.

Rábago cansada de la actitud de Rosa, le preguntaba directamente. «¿Por qué piensas que te estoy atacando a ti?», le cuestionaba. «Porque antes has comentado una cosa, y quiero que me digas quienes son todos», incidía la ex-mujer de Amador Mohedano. «La familia Jurado», contestaba Rábago. «Bueno ahora mismo va a ver una familia que no», decía Rosa Benito en alusión a la familia no mediática.

«¿Por qué estás a la defensiva?», se preguntaba Isabel sin entender nada. «Por tu culpa. Porque tu eres, bueno que nada, que muy bien lo que haces muy bien. Pero si tienes que decir algo que lo digas», le respondía Rosa. «Si soy clarísima», decía Rábago. «No, no eres muy clara. Por lo menos así es como yo lo siento», le decía la otra.

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