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No, no es real que ‘Sálvame’ esté acabado, pero así interesa ocultarlo

‘Sálvame’ se crece en las adversidades y recupera su trono con firmeza en las tardes de Telecinco desmarcándose del culebrón de ‘Tierra Amarga’ en Antena 3.

‘Tierra amarga’, un éxito turco para acabar con ‘Sálvame‘; la audiencia opta por ‘Tierra amarga’ que cierra agosto por encima de ‘Sálvame’; el declive de ‘Sálvame’: ‘Tierra Amarga’ se convierte en líder absoluto de las tardes en España; el culebrón turco hunde al programa de las tardes de Telecinco; ‘Tierra amarga’ anota máximo histórico y destrona a ‘Sálvame’; el sorpasso histórico de ‘Tierra amarga’ a ‘Sálvame’ que hace saltar las alarmas en Telecinco.

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Este artículo podría componerse únicamente de los abundantes titulares que durante el mes de agosto y septiembre colonizaban los medios de comunicación y advertían como profetas de la verdad de un cambio de paradigma en las tardes de la televisión española. Realmente, para que una oferta televisiva sea exitosa y destaque por encima del resto debe contar con sus seguidores más empedernidos y con sus detractores más acérrimos. Cada uno ocupa y representa un papel distinto. Y en el caso de estos últimos, se frotaban las manos entonces al ver cómo ‘Sálvame’ acusaba una bajada de audiencia no drástica, como se buscaba transmitir de forma interesada, sino notable. La terminología es importante.

«Qué se estaba haciendo mal para que una serie turca baldía y con poco que aportar pusiera en jaque un liderazgo que parecía inquebrantable»


No obstante, los números estaban ahí y era inexcusable que se empezaba a producir un desgaste. Ahora bien, ¿tanto como para apuntar a un destronamiento? Bien es cierto que el programa líder ininterrumpidamente desde hace muchos años perdía su hegemonía. En frente se colocaba un contrincante difícil que, pese a no pelear enérgico en los inicios de la batalla, persistía sin rendirse, se rearmaba de paciencia como mejor munición y se aferraba a su último aliento para levantarse y asestar el golpe de la victoria aprovechando la extenuación y decaimiento de su rival. Así se fraguaba y consumaba el sorpasso en este particular ring de combate.

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El nuevo producto de Antena 3 se valió de esa debilidad que presentó ‘Sálvame’ para alzarse con el liderazgo varios de los días. No todos. Puesto que el espacio de La Fábrica de la Tele se las ingenió a base de improvisadas y desesperadas maniobras con las que revertir una disyuntiva que, a buen seguro, alarmó a nivel interno aunque lo disimularan bastante bien. Y es que ese cambio extremista en el tablero de juego también obligaba a hacer un alto y detenerse a reflexionar qué se estaba haciendo mal para que una serie turca baldía y con poco que aportar a la parrilla pusiera en jaque un sólido liderazgo que parecía inquebrantable.

«Surgieron voces que auguraron sin cortapisas el fin próximo del que ha sido el buque insignia de las tardes»


¿Era el comienzo de una desconexión real del público hacia ‘Sálvame‘? Los medios digitales abonamos esa hipótesis que no paraba de propagarse, que pretendidamente se extendió entre el público y con la que esos detractores que antes mencionábamos se regocijaban hasta decir basta. Tanto es así, que surgieron varias voces que dieron un paso más allá y auguraron sin cortapisas el fin próximo del que ha sido el buque insignia de Telecinco durante más de una década.

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Demasiado ruido. Solo eran predicciones fantásticas que anidaban en quienes sueñan con su desenlace. No es la primera vez, ni tampoco será la última, que esas fichas díscolas del ajedrez intentan hacer jaque mate al formato a costa de planear con su cancelación y su desaparición por la puerta de atrás cuando se advierte una pequeña crisis en su rendimiento. ¿Qué programa con más de doce años en antena ha logrado sobrevivir estoicamente durante tanto tiempo, imponiéndose a todo y reinventándose?


Se vienen muy pocos a la cabeza. Así que, tal vez, la de aquellas semanas no fue una actitud profesional precisa, justa, honesta y decorosa al obcecarse y conformarse con hacer noticiosos solo unos datos cuantitativos concretos y puntuales en lugar de realizar un profundo análisis que en ningún caso existió. Nos cegó el que fuese más jugoso y utilitario emplear titulares agoreros y sensacionalistas en busca de un buen puñado de clics. Quizás habría que haberse cubierto las espaldas de razones con fundamento antes de presagiar si el cortijo de Jorge Javier Vázquez entraba o no en zona de peligro verdaderamente y si había motivos de peso para pulsar el interruptor del farolillo rojo.

«Ni farolillo ni semáforo en rojo, ni tampoco alarmas activadas en Telecinco por ‘Sálvame'»


Y no, ni farolillo ni semáforo rojo, ni tampoco alarmas activadas en Telecinco. Agosto es por tradición un mes complicado para los programas en directo de la cadena que se nutren mayoritariamente de contenidos sobre crónica social. En primer lugar, porque no hay un reality show que les retroalimente y propicie la creación de tramas lo suficientemente atractivas como para seducir a los espectadores y dejarles hipnotizados frente a la pequeña pantalla.


Por otro lado, las vacaciones propias del periodo estival no contribuyen tampoco a que germinen historias que despierten su atención. Es una época con un estilo de vida y unos ritmos diametralmente diferentes entre la audiencia; en la que se hace auténtico encaje de bolillos para configurar una escaleta; y cuya flaqueza se acentúa todavía más con la ausencia de los colaboradores más mediáticos y reconocidos por el target habitual de ‘Sálvame’. Esa orfandad que persiste en diversos aspectos tiene una traducción inmediata: una pérdida de seguimiento que es prácticamente inevitable. Quienes conocen la tele, sabrán de buena tinta que esta es una tendencia que se repite todos los años.

¿Por qué se cayó en ese alarmismo absolutamente desproporcionado?


De hecho, es honrado poner de manifiesto y subrayar que las cifras que cosechaba el programa este pasado agosto eran casi idénticas a las que registró el verano de 2020. Por tanto, ¿por qué se cayó en ese alarmismo absolutamente desproporcionado? Lo que cambiaba era que al otro lado, en el área de juego de la competencia, salía al campo un culebrón turco que ascendía de división de forma inexorable. Un ascenso en share que, no nos engañemos, también venía muy favorecido por una disminución del consumo televisivo propia de esas semanas.


Además, a todos estos factores había que sumar otros latentes que se venían arrastrando desde un tiempo atrás. Tienen su epicentro en la serie documental de Rocío Carrasco. Su testimonio tras 20 años condenada al silencio vino a ser un torbellino informativo y monopolizó las tardes de ‘Sálvame’ durante y después de su emisión. Había mucho que contar, escrutar, diseccionar y analizar de cada revelación de Rocío, pero tanta sobreexposición desembocó en una gran inestabilidad entre los colaboradores. Una brecha difícil de horadar también entre el público del programa.

«Se ha asistido a un descontrol total en el tratamiento excesivo, sin mesura, de la docuserie de Rocío Carrasco»


Se ha asistido a una evidente polarización dentro y fuera de los platós de televisión. Se ha sido testigo de una incuestionable saturación al no darle opción entretanto a otros temas de interés público. Y se ha presenciado un descontrol total en el tratamiento excesivo, sin mesura, de la docuserie y todo lo que ha orbitado en torno a ella. Elementos que han repercutido muy negativamente y que han remado en contra de las audiencias a toro pasado; porque, una vez que la tempestad amainaba, se quedaba todo revuelto y sin un nuevo viento de cola con el que mantener el interés. Así que empezaba a decaer.


Sin embargo, si por algo se caracteriza ‘Sálvame’ es por sobreponerse a sus peores momentos y crecerse en las adversidades. Verdad es que nunca podría descartarse su hundimiento definitivo. Y mucho menos con la catarsis a la que se está viendo sometida la televisión convencional. Recuerden que del Titanic se dijo que era un transatlántico imposible de hundir. Torres más altas han caído y jamás se sabe qué puede deparar el futuro de este otro buque de Mediaset. Pero lo cierto es que hay cortijo para rato y princesa del pueblo también.

‘Sálvame’ recupera su corona, pero ni rastro de titulares hablando de este nuevo cambio de tendencia. ¿Por qué no interesa?


Lo respaldan los datos actuales que el programa vuelve a conseguir. Resurge con firmeza una vez más. Desde la segunda mitad del mes de septiembre, y sobre todo desde octubre, ha experimentado una significativa subida. Si al programa le costaba sinsudores pasar de la barrera del 15 o 16% de share en las semanas más críticas de agosto (siendo aun así un buen resultado), ahora ha reconquistado la barrera del 18 y 19% de cuota de pantalla. Incluso con tardes en las que la actualidad acompaña y le catapulta al casi 20%. De forma que ‘Sálvame’ recupera su corona y marcando unas distancias cada vez más amplias respecto a una ‘Tierra Amarga’ estancada en el segundo puesto.


Y qué sorpresa. Ni rastro de titulares hablando de este nuevo cambio de tendencia. ¿Por qué no interesa? ¿Por qué no informar a bombo y platillo del nuevo cambio de tornas como sí se hizo de forma desmedida sobre su crisis? Pero, claro, vende mucho más un titular conspirando sobre el fin de ‘Sálvame’ que otro que indique que vuelve a gozar de una salud de hierro y que ensalce su gran fortaleza ante cualquier inclemencia. Una forma tremendamente injusta de agradecerle su supervivencia. Porque le debemos muchísimo. Primero, la coexistencia de numerosos medios que basan su subsistencia en el contenido que genera. Y segundo, las páginas y páginas que nos permiten escribir cada día y que formarán siempre parte de los anales de la televisión. Por un ‘Sálvame’, indómito, invencible e inexpugnable.

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