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Crítica de ‘La Fortuna’: El tesoro hundido de Amenábar que pone nuestra cultura en la diana

‘La Fortuna’, la primera serie de Alejandro Amenábar se estrena este jueves 30 de septiembre en Movistar+, haciendo un alegato a favor de la cultura y nuestro patrimonio histórico, basándose en la novela gráfica de Paco Roca y Guillermo Corral.

Estrecho. 1804. El barco de La Fortuna, que vuelve a España cargado de oro, es hundido por los ingleses, junto con todo su tesoro y tripulantes. Este hecho desemboca en una guerra entre las dos naciones y España nunca se recuperará. Más de dos siglos después, una compañía americana ‘caza tesoros’ llamada Atlantis localiza ‘La Fortuna‘… y ese hecho desembocará de nuevo en una guerra entre dos naciones, España y Estados Unidos esta vez.

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A algunos os sonará esta historia (ya que algo parecido ocurrió en 2007 con la empresa Odissey y el barco ‘Nuestra Señora de las Mercedes), y de ella se valieron Paco Roca y Guillermo Corral para elaborar su novela gráfica ‘El tesoro del Cisne Negro’ que ahora adapta tan brillantemente Alejandro Amenábar para Movistar+. Cuando se anunció el proyecto, nos cogió a todos por sorpresa. Amenábar, cuya última producción había sido la película ‘Mientras dure la guerra’, era una sorprendente elección para llevar este proyecto al terreno televisivo. Pero con grandes nombres de nuestro cine como Álex de la Iglesia, metiéndose de lleno en el mundo de las plataformas de streaming (y recordemos que Bayona ha rodado los primeros capítulos de la serie para Amazon de ‘El señor de los anillos’), era cuestión de tiempo que Amenábar probara también fortuna (guiño, guiño).

Piratas, tesoros hundidos y una reivindicación de nuestra cultura en la primera serie de Amenábar

La serie se estructura en 6 capítulos de cerca de una hora de duración cada uno. Y el peso de la trama recae en los hombros de un actor casi debutante, Álvaro Mel, al que ya vimos en la maravillosa ‘La otra mirada’, y recrea al protagonista Alex Ventura, su timidez y, a la vez, su arrojo y sus ganas de saber la verdad, con un desparpajo admirable. Acompañado de Ana Polvorosa, esta pareja es la que nos trae los mejores diálogos de ‘La Fortuna’, cuando hablan sobre sus diferentes formas de ver la vida. Él, católico, conservador, pijo y empollón; ella, atea, progresista, ‘hippie’ y rebelde. Ambos aprenderán el uno del otro, y le permite a Amenábar mostrarnos esas ‘dos Españas’ que ya quiso retratar en su última película.

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Pero la sorpresa de la producción no son ellos dos, sino la presencia de Stanley Tucci, típico actor secundario que todo el mundo conoce, y que si le ves en una película, sabes que va a estar bien haga lo haga. Porque el cine americano (al igual que el español) es una enorme cantera de actores secundarios que llenan una película. Y, en este caso, le toca el turno a él, Nigel en ‘El diablo viste de Prada’ para más señas. Stanley Tucci interpreta a Frank Wild, el dueño de la empresa cazatesoros de Atlantis, con fuerza, con aplomo, y con un magnetismo apabullante. Cada vez que aparece llena la pantalla, y Amenábar le dirige como nadie. Un detalle a tener en cuenta, es que además deja que los actores norteamericanos hablen inglés, en vez de doblarlos, manteniendo así también la lucha entre las dos naciones, entre España y Estados Unidos, entre el español y el inglés.

Quizá la ficción, donde falle más, sea en su recreación del hundimiento de La Fortuna, que podemos ver en el segundo episodio. Y quién sabe si por falta de medios, se queda corto e incluso mal rodado, palideciendo con el resto de la serie, que juega continuamente con los planos, con la cámara, y nos da la sensación de estar viendo un thriller de juicios de principios de los 90, esos que tan bien funcionaron en el Hollywood de aquella época.

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La trama va de menos a más, según Álex y Lucía van investigando más y más sobre la identidad del barco hundido, y se va deshaciendo la madeja de engaños y conspiraciones que se ocultan tras la empresa Atlantis, y tras el propio Gobierno español, con una presencia super inquietante de Blanca Portillo que, una vez más, da una lección de interpretación (¿y cuántas van ya?). Mención aparte merece Karra Elejalde como Ministro de Cultura (con una caracterización que parece una mezcla entre Mariano Rajoy y Javier Solana) y Alfonso Lara como el malhumorado Mazas.

El pulso de Amenábar se nota durante toda la serie y, pese a que hay algún bajón de ritmo, ‘La Fortuna’ cumple con creces la adaptación de la novela gráfica, con un toque ‘tintinesco’ (de hecho, la caracterización de Álvaro Mel recuerda, y mucho, al personaje creado por Hergé) de aventuras, de crisis diplomática y de juicios, que nos va llevando de la mano por los diferentes escenarios pero siempre sin perder el trasfondo de todo lo que se quiere contar: la importancia de nuestra cultura. Porque lo deja muy claro ese Ministro de Cultura interpretado por Elejalde… ‘La cultura es nuestro petróleo’. Una frase que deberíamos grabarnos a fuego, no solo nosotros, sino nuestros gobernantes, poniendo la cultura como punta de lanza de todas sus políticas. Esperemos que ‘La Fortuna’ les haga reflexionar, aunque sea un poco.

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