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Crítica de la semana: TV3, cómo perder el liderazgo tras 46 meses reinando

ANÁLISIS | Semana del 28 de junio al 4 de julio de 2021

Desde el verano de 2017 que ninguna otra cadena de televisión lograba desbancar a la pública catalana. Más de cuatro años de liderazgo ininterrumpido coincidiendo con la explosión de ‘El procés’. Y no era algo casual ni anecdótico, era la consecuencia de un momento histórico que alteró por completo el interés televisivo de buena parte del pueblo catalán. Fueron muchos los espectadores que se atrincheraron ideológicamente alrededor de la cadena pública y ya no buscaron en otros lares contenido audiovisual para satisfacer sus necesidades.

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La televisión vive del conflicto, en sus múltiples vertientes, y mientras este está latente, hay expectación. Esto lo tuvo muy claro TV3 desde el primer momento. Cuanto más aumentaba la tensión con el Estado español y este respondía con más virulencia, mejores eran las audiencias para la cadena autonómica. No le interesaba apagar una llama que le proporcionaba audiencia sin grandes costes económicos. Mucho contenido centrifugado en tropecientos documentales y tertulias sobre ‘El procés’ y sus derivados.

Mientras el conflicto latía la audiencia respondía, pero la llegada de nuevos aires al gobierno de España empezó a destensar la cuerda. La épica se fue disipando, los especiales sobre el monotema ya no interesaban tanto y los espectadores empezaron a buscar nuevos alicientes en otras cadenas. TV3 mostró poca capacidad de reacción, y lejos de reformular sus contenidos con una apuesta más clara hacia el entretenimiento, empezó a regalar franjas a la competencia que hasta el momento eran bastiones de audiencia para la cadena.

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Y entonces llegó junio, y Telecinco logró arrebatarle el liderazgo a TV3 tras 46 meses en el trono. Evidentemente la Eurocopa tuvo mucho que ver en este cambio de reinado, pero también existía un problema de raíz que la cadena pública llevaba mucho tiempo arrastrando. En su momento, la matraca política sirvió para seducir a un núcleo duro de espectadores, pero al mismo tiempo fue alejando a un sector de audiencia que encendía el televisor con un propósito mucho más evasivo.

Si pretendes ser una cadena competitiva y no un mero canal de noticias 24 horas debes subir la apuesta por el entretenimiento. TV3 tiene probablemente los mejores servicios informativos que existen en España, y esta sigue siendo su mejor baza, pero no es suficiente.  Ya no se trata tanto de un tema ideológico, casi todas las cadenas tienen cierto sesgo, sino de ofrecer a los espectadores la posibilidad de entretenerse frente a la pequeña pantalla.

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En TV3 hace tiempo que solo piensan en tener contenta a una parte de la sociedad catalana, tanto por edad como por cuestiones identitarias. Falta riesgo y sobra corrección. Su oferta televisiva está siempre condicionada por el miedo a incomodar: a los más mojigatos en libertades sexuales, a los ultranacionalistas o a los que condenan cualquier atisbo de morbo.  No hace falta imitar las perversiones de Telecinco, simplemente explotar la diversidad catalana, mucho más atrevida en sus calles que en sus pantallas.

Desde hace años se echa de menos en la cadena pública un gran espectáculo en prime time, un talent show o un concurso que consigan reunir a toda la familia frente al televisor. Hay también que abordar la actualidad desde otra vertiente que no sea solo la que deriva del conflicto con el Estado. El día a día sigue en las calles de Catalunya y su televisión pública debería abrir un poco más el foco, y es que el mundo sigue girando más allá de ‘El procés’ y de Messi.

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