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Rocío Carrasco revela el semejante episodio con Antonio David por el que temió por su embarazo

Uno de los momentos más estremecedores del tercer episodio de Rocío Carrasco ha sido la narración de los ataques de ansiedad y el embarazo de su segundo hijo.

El tercer capítulo de ‘Rocío: contar la verdad para seguir viva‘ ha concentrado la atención de los espectadores debido a la crudeza del relato de la protagonista. En concreto, en esta entrega, Rocío aborda la crisis matrimonial que vivió con Antonio David Flores y los malos tratos que este le propinó durante su segundo embarazo. Un relato que ha dejado conmocionados a la audiencia por la crudeza con la que la protagonista se refería a esta etapa de su vida. Además, en todo el testimonio, Rocío ha querido dejar clara su prioridad: «No no temía por mi vida, temía por la de mi hijo. Pensaba que ese embarazo no iba a llegar bien a término«.

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De hecho, la protagonista del documental ha confesado cómo eran los días durante esos meses: «Me pasaba el día llorando y con ataques de ansiedad. Me acurrucaba en el suelo y me agarraba la tripa cuando él se iba. No sabía cuándo iba a volver ni qué es lo que iba a pasar». Tal y como ella misma ha relatado, todo comenzó a complicarse a raíz de un verano en Chipiona donde vio al padre de sus hijos tontear con otra chica llamada Sonsoles.

Una situación extrema que complicó el embarazo. Asimismo, Rocío ha sollozado al recordar el maltrato psicológico al que estuvo expuesta durante todos esos meses. «Enferma, loca y estaba ocasionando un mal a mí y a mi hijo», fueron algunos de los ataques verbales del que fuese guardia civil. Precisamente durante su segundo embarazo, la hija de Rocío Jurado ha recordado alguno de los momentos más críticos en los que la vida de su hijo estuvo en serio peligro. Rocío ha recordado como un día mientras se duchaba vio un reguero de sangre que le desbordó.

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«Creo que estaba de 22 semanas. Fui al ginecólogo de ella y me oscultó. Me dijo que había expulsado el tapón mucoso, que de momento no parecía que hubiese peligro y que lo que tenía que hacer era guardar reposo«, fueron sus palabras. A pesar de lo dictaminado por el profesional, Rocío confesó que esto para ella era tarea imposible. Esto fue debido a la tensión que se respiraba en el ambiente. “Yo no podía estar tranquila ni guardar el reposo. Sabía que algo no iba bien. Tenía bajadas de tensión, contracciones de parto… Me aterroricé porque pensaba que iba a perder al niño», ha dicho visiblemente emocionada. 

El relato ha proseguido y Rocío explicó posteriormente cómo se trasladó a Madrid para consultarle a otro especialista. Todo ello sin que su madre se enterase de nada: «No iba a ir a contarle a mi madre lo que le estaba pasando. A posteriori se lo conté«. Durante todo este proceso, Rocío Carrasco ha querido señalar el papel de Antonio David, no solo como su presunto maltratador, sino también retratando cada una de sus ausencias: «A finales de septiembre o a principios de octubre creo recordar, él desaparece un fin de semana... Él vuelve por el cumpleaños de la niña. No le digo nada, porque era inútil, me iba a seguir diciendo que estaba mal de la cabeza. No tiene ningún tipo de escrúpulo». Un testimonio que pone en duda su labor como padre, al menos durante estos primeros años.

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