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«Me agarró del pelo»: Rocío Carrasco denuncia públicamente las agresiones de Antonio David Flores

Rocío Carrasco ha narrado en el capítulo 1 cómo fueron los primeros años de relación con Antonio David Flores y cuándo empezó su infierno.

El primer episodio de la docuserie que cuenta con el testimonio en primera persona de Rocío Carrasco arranca en Chipiona, en el verano de 1994. Entonces conoció a Antonio David Flores y ha empezado asegurando que «fue un año bonito porque fue un amor de juventud». «Mi madre se entera viendo la revista», empezaba diciendo.

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Y de la reacción de su madre Rocío Jurado a la que tuvo su entorno: «La gente decía que cómo estaba con un simple Guardia Civil. Cuando te dice te quiero y te quiero… Cuando nos separamos se llevó mucha documentación de casa. Usó las cartas para lucrarse», ha desvelado. Al parecer su fin era venderlas a la prensa del corazón.

A continuación, Rocío ha contado cómo se fue fraguando su marcha con él a Cataluña. «A él lo cambian a Argentona y le dije a mi madre que yo quería ir a verle. Mi madre me respondió ‘que de ninguna manera’. Que sola no iba a ir. Entonces decidí que cuando cumpliera los 18 años me iba a ir. Yo iba presentando a mi novio a todo el mundo», relata.

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«Cometí la torpeza de marcharme. Mi padre me dijo que me iba a arrepentir y que volvería con una barriga. Que eso era lo que él quería. Y así fue», lamenta entre lágrimas. Con el paso del tiempo «veía cosas que me iban escamando. Pero tenía sentimientos encontrados porque le veía un sentimiento, un victimismo, un lloro. Como lo que se está viendo ahora». Esa actitud le conmovía.

«Un día me asomé a la ventana y le vi con una persona en la calle muy pegadito», pero Rocío admite que situaciones de ese tipo las dejaba pasar «porque volvía a casa y no me creía lo que estaba viendo. Era una forma de hacerme creer que no la había cagado hasta las cejas, y que no estaba dispuesta a asumir que me había equivocado». Se refiere así al error de irse a vivir con Antonio David.

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Por otro lado, ha profundizado en la polémica y sonada multa a Antonio David mientras estaba en el cuerpo de la Guardia Civil. «Fue un momento complicado porque llegó el tema de la multa. Un día sonó el teléfono y me dijo que se tenía que ir al cuartel (…) Me dice que eso ha sido por error. Y yo me lo creo, que pobrecito, que en vaya marrón le han metido. Me dijo que aquello era una trampa por ser público. Todo por no decirme que había multado a un tío y que se había quedado con el dinero«, confiesa.

«Decretaron arresto domiciliario y le suspendieron de empleo y sueldo. Se saltó ese arresto. Por la calle le insultaban y le llamaban ‘chorizo’. Eran unos niños y les agrede. Al que agrede es hijo de su cabo de la Guardia Civil y eso él no lo sabe. Le denunciaron y otra vez arresto domiciliario», ha seguido contando.

«Me decía inútil, eres tonta, estás gorda»

Más tarde, ha pasado a narrar el accidente de moto que sufrió y que le costó estar con una bota ortopédica durante meses. Ahí empezó el infierno. «Durante la convalecencia yo estaba impedida. Y unos amigos nuestros, Cristina Cardenas y su marido, dijeron ‘te quedas con nosotros’. En esa casa ya hay algún episodio de agresión verbal de él hacia mi. Le daba igual que fuera delante», admite.

«Me decía inútil, eres tonta, estás gorda, porque yo en esa época estaba más gordita (…) Cuándo terminaba el día y te ibas a la cama, te decía que ‘yo te quiero, que lo hago por tu bien’. Yo decía: ‘pues es verdad, cómo he dicho eso’. Y tú en ese momento no te das cuenta de las cosas y llega un momento en el que lo normalizas. Hubo dos o tres veces donde la cosa pasó a mayores«, apunta Carrasco.

Rocío Carrasco: «Me agarró del pelo y me dio con la cabeza en la mesa»

«Recuerdo un tirón de pelo, me tira hacia abajo. En ese momento, yo siento que me tengo que ir, pero sabiendo que no lo iba a hacer. Esa imagen la tengo clara. No tengo claro cómo termina, pero pasó a mayores (…) Me acuerdo que ocurrió una cosa determinada. Yo estaba sentada en un sofá, mesa camilla. Me agarró del pelo y me dio con la cabeza en la mesa«, confiesa.

«Me dijo que me fuera con mi madre y que era una hija de puta»

«Subió echándome a mi la culpa de todo lo que le ocurría, que no le merecía la pena estar conmigo. Que era todo por mi culpa. Hay muchos episodios de mi vida que, no sé si por defensa, los tengo como olvidados (…) Yo en ese momento lo daba todo por bueno, lo justificaba y lo dejaba pasar. Me dijo que me fuera con mi madre y que era una hija de puta. Luego llegó con un perdóname, estoy nervioso y el lloro. Y una vez más, yo le justifico, le creo y olvido. En aquel momento no sabía que iba a ser mi verdugo», sentencia Rocío Carrasco al final del capítulo.

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