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Cuando la ‘salvamización’ de la política llegó a ‘Sálvame’

‘Sálvame’ estira el rizo de la bronca de Jorge Javier y Belén Esteban y traslada el debate político a la arena del programa

Desde que el pasado sábado Belén Esteban acudiera al plató de ‘Sábado Deluxe’ no han sido pocas las voces que han clamado a favor y en contra de la colaboradora sobre su discurso populista sobre la gestión política de la pandemia y su posterior bronca con Jorge Javier Vázquez.

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En la gran fábrica de reutilizar contenidos que es Mediaset no iba a permitir que la bronca que protagonizaron Belén Esteban y Jorge Javier Vázquez no fuera tratada en la versión de tarde del programa más famoso de Telecinco. De esta forma, y tras tratarse en ‘Viva la vida’ y ‘Socialité’, el ‘Sálvame’ de este lunes ha tenido como protagonista el tema del fin de semana.

Detrás del debate entre colaboradores en los que se hablaba de la reconciliación y los términos de esta como si del café pendiente entre Carmen Calvo y Cayetana Álvarez de Toledo se tratara, subyacía un debate político en el que la salvamización de la política se topaba con su origen.

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La evidente ideología de los colaboradores del programa provocaba dos (o tres) bandos en la batalla dialéctica. Por un lado estaban los partidarios de Belén Esteban, casualmente más cercanos a la derecha, los partidarios de Jorge Javier, más cercanos a la izquierda y un batiburrillo que no se mojaba por no mostrar su ideología o posicionarse en contra de uno de los dos pesos pesados del programa. Tomen asiento, que suena la campana del torneo de boxeo en el “muro de Berlen”.

Durante el primer asalto (el último del día será en el Tomate cuando los colaboradores se posicionen a cada lado del muro que representa cada uno de los dos) los colaboradores han tomado posiciones y han empezado a mostrar sus estrategias. Uno de ellos, Antonio Montero era el más claro al respecto. “Hay que aprender que hay que respetar todas las opiniones ideológicas, no es la primera vez que en este plató se cohíben ciertos tipos de pensamientos y eso está mal”. El rojos y maricones que despertó a la izquierda elitista sigue doliendo.

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El problema de este tipo de discurso es que se contemplan mentiras como opiniones. Dentro del discurso de Belén Esteban había incorrecciones que surgen de la desinformación. Por ejemplo, Belén Esteban acusaba al Gobierno de falta de material de protección a sanitarios, cuando es competencia de las comunidades autónomas o sobre que su madre y su marido se habían tenido que pagar las pruebas cuando las pruebas en la pública (gratuitas) se deciden en base a criterios técnicos y su marido, pese a ser conductor de ambulancia, trabaja en una empresa privada.

Es evidente que la gestión de la pandemia podría haber sido mejor, pero sujetar en falsedades esos argumentos no puede convertirse en opinión. Algo que no es verdad no puede ser debatible ni defendible. Y ‘Sálvame’ no puede jugar a poner al mismo nivel ambas posturas, porque no son sostenibles. La mentira siempre es mentira, nunca opinión, y por tanto no es válida.

¿Qué sentido tiene debatir sobre mentiras? ¿Qué queda después? ¿Cómo tener un debate sano si se fundamenta con algo que no es real? Quizá no interese tener un debate sano cuando las propias fuerzas políticas fomentan el desconocimiento de la organización del Estado para arrojar muertos a la cabeza. Hace unas semanas reflexionaba Pepa Bueno en su firma en Hora 25 sobre la mentira en los argumentos políticos. A lo largo de la disertación, Bueno hablaba sobre la buena intención de las Administraciones a la hora de tomar decisiones en la gestión, pero en especial de no confundir que mentir no es lo mismo que negar la crítica al Gobierno, “que es el derecho y la obligación de la oposición y de los medios de comunicación”.

Claro que también en esto tenemos que ser autocríticos con nosotros mismos. A la vez que escribía estas líneas me topaba con un tuit de Clara Jiménez Cruz en los que se veía cómo la población española busca las noticias que ratifiquen sus opiniones ¿Cómo vamos a debatir si nos enfrascamos sea como sea en nuestra opinión?

Tampoco hay que caer en el clasismo al decir que estas ideas, basadas en desinformación son frutos del bajo nivel que pueda tener una persona. El alto o bajo nivel intelectual que pueda tener Belén Esteban no es ni el problema, ni el debate. Es más, no importa. Creerse superior por no caer en mentiras es injusto y erróneo, porque refuerza lo contrario.

Pongamos como ejemplo el ‘Merlos Place’ ¿Cómo fue más conocido el canal de Javier Negre? Mediante el ruido que provocó que se tratara el tema en los diferentes espacios televisivos. El ruido provoca que el mensaje sea escuchado, y en este caso, los mensajes cargados de desinformación de Belén Esteban son catapultados y usados para reafirmar la opinión de cada bando, al igual que ocurre esta tarde en el plató de ‘Sálvame’.

La cosa no va de gritos para poner las posiciones en un lado u otro como ha ocurrido en redes sociales desde el sábado o esta misma tarde en ‘Sálvame’, la cosa va de convencer. También va de poner las cosas en su lugar; ‘Sálvame’ es un programa de corazón y entretenimiento. Creer que lo que se debate en el programa es la política de verdad, y que lo que diga o haga Belén Esteban es la política de verdad es un peligro. La política no es un juego.

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