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La crítica de la semana: Lydia Lozano sí se come algún rosco

ANÁLISIS | Semana del 25 al 31 de mayo de 2020

Todavía es pronto para proclamar un vencedor en la guerra vespertina entre ‘Sálvame Tomate’ y ‘Pasapalabra’.

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Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset, tenía un único objetivo este mes de mayo: destruir la llegada de ‘Pasapalabra’ a las tardes de Antena 3. Así es Paolo de italiano, si “traicionas” a la familia ahí estará él para amargarte la existencia en tu huida a la competencia. Ya le ocurrió en su día a María Teresa Campos, a ‘La Voz’ o a Risto Mejide. Si te vas de casa, Mediaset hará uso de todo su engranaje para cortarte las alas en tu nueva aventura profesional.

El estreno de ‘Pasapalabra’  fue nocturno, un especial para dar la bienvenida al formato en un horario de mayor consumo televisivo. Una vez anunciada la fecha, Vasile no se quedó quieto. Telecinco movió ficha en el último momento contraprogramando con un juicio público a José Antonio Avilés. Era el tema del momento, el falso periodista se enfrentaba por primera vez a todas sus mentiras y la audiencia tenía ganas de carnaza. Pese al intento de Mediaset de torpedear la llegada de ‘Pasapalabra’, la audiencia no fue mala para el concurso al alcanzar un buen 19,6% de share, solo dos puntos por debajo de los delirios de grandeza de Avilés.

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Pero la verdadera guerra empezaba el 18 de mayo cuando Roberto Leal y su rosco aterrizaban en las tardes de Antena 3. Telecinco tuvo margen suficiente para idear un nuevo formato para ocupar el hueco de ‘Pasapalabra’, pero lejos de innovar, continuó tirando de ‘Sálvame’ estirando el formato hasta las 9 de la noche. Pocas o ningunas eran las esperanzas depositadas en el fugaz ‘El Tirón’ con el que entretuvieron a Christian Gálvez durante unos días.

Vasile apostó por su mejor baza. La gallina de los huevos de oro, rebautizada en este caso como ‘Sálvame Tomate’, era el arma escogida para hacer frente a la nueva amenaza de Antena 3. Y tras dos semanas de duelo, la jugada está dando sus frutos. Pese a los buenos datos de ‘Pasapalabra’, ‘Sálvame’ le gana la partida al concurso de Roberto Leal gracias al fantasma de Ylenia Carrisi y a la entrega absoluta de Lydia Lozano.

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Ante la amenaza de Antena 3,  en la corrala de JJ Vázquez nos prometieron grandes exclusivas, revelaciones de secretos ocultos e infidelidades a mansalva, pero al final, lo que enganchó a la audiencia fue lo de siempre: las lágrimas de Lydia Lozano en manos de los genios de sus titiriteros. La periodista, de un valor televisivo incalculable, volvía a brillar como la reina de la tragedia, regalándole a ‘Sálvame Tomate’ y a todos sus derivados grandes datos de audiencia.

Y nada mejor que recurrir a un clásico; la trama Albano-Lozano sigue funcionando 15 años después. Nada nos importa la fuente que avivó la locura de Lydia o la ética periodística, al final lo que quiere la audiencia es rememorar el viacrucis de la colaboradora. Una mujer que vive con intensidad cada minuto bajo los focos solo puede esperar la gratificación de su público. Lydia está enganchada a la cámara de la misma forma que el espectador lo está a su personalidad. Como en todo culebrón de éxito hacen falta lágrimas, y en eso Lydia Lozano es un manantial interminable.

Lo bueno de ‘Sálvame’ es que tiene varias cartas con las que jugar, y cuando termine el hundimiento de Lydia habrá otra primera figura de la escena a la que dar paso. También es verdad que 33 horas de televisión semanales con los mismos peones son difíciles de aguantar eternamente. Por ello, para diversificar y no provocar el ingreso de todos los colaboradores en la López Ibor, estaría bien encontrar en Telecinco un formato diferente para ocupar la franja horaria anterior al informativo de Piqueras. Aunque estoy convencido que Don Paolo no moverá ficha mientras su tomatera lidere por encima de ‘Pasapalabra’.

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