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Pepe Rodríguez (‘MasterChef’): “Veinte días después no sé si tengo el coronavirus”

Entrevistamos en exclusiva a Pepe Rodríguez, jurado de ‘MasterChef’ (TVE) que estrena su octava edición este lunes, 13 de abril.

MasterChef 8‘ enciende de nuevo los fogones. El talent show de Shine Iberia estrena este lunes 13 de abril una nueva edición en TVE, con 16 nuevos aspirantes que se enfrentarán a pruebas extremas y al veredicto de su jurado, formado por Pepe Rodríguez, Samantha Vallejo-Nájera y Jordi Cruz.

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Charlamos con el chef Pepe Rodríguez, justo antes del esperado regreso del programa culinario, que nos da las claves de su octava edición. También aclara cómo les ha afectado la crisis del coronavirus, provocando un parón en las grabaciones y el cierre de su restaurante El Bohío:

‘MasterChef 8’ se presenta con nuevos y espectaculares retos y dinámicas. ¿Cómo será la nueva edición?

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La mecánica es la misma, no voy a contar nada nuevo: hay que escoger al mejor MasterChef España, y para ello hemos seleccionado a los nuevos 16 aspirantes que se tienen que dejar la piel y superar una serie de obstáculos. Después de ocho ediciones es una de las mejores, de esas que se disfrutan.

Casi 30.000 candidatos se han presentado a su multitudinario casting. ¿Qué nos adelantas de los nuevos concursantes seleccionados?

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La edición que es muy buena es porque los concursantes son muy buenos y en esta tenemos unos aspirantes maravillosos. Cada uno son de su padre y de su madre, son la bomba, de estilos muy variopintos y cocinan de maravilla. Tenemos una comandante del Ejército, un abogado, una señora mayor que es clavada a Chus Lampreave, personajes surrealistas, gente que ha adelgazado 50 kg. y ahora está obsesionada con la cocina y viene a demostrar que se puede ser feliz cocinando y comiendo sano. Va a haber cosas muy extremas y van a dar momentos muy televisivos. Va a haber momentos de tensión gorda, como hacía tiempo, hay mucho pique y son demasiado competitivos, desde el minuto 1. Ellos sólo vienen a ganar y a ser el mejor, nos han sorprendido.

“Grabar en el plató de ‘La Casa de Papel’ ha sido de lo más bonito que he hecho”.

¿Y alguna anécdota curiosa que veremos en las próximas entregas del programa?

Uno de los exteriores que más me han alucinado ha sido pisar el plató de ‘La Casa de Papel’. Grabar con algunos actores, entrar en ese Banco de España ficticio, en la sala donde baja Tokio y Berlín dando esas órdenes… Yo que nunca he seguido la tele y nunca me he enganchado a una serie, y empecé con ella en agosto y por la vena, por culpa de mi hija (risas). Ha sido emocionante, ¿tú sabes lo que es ir vestido con un mono rojo? (risas). De lo más bonito que he hecho en mucho tiempo.

Ocho ediciones de la versión de anónimos, cuatro del Celebrity y siete del Junior. ¿A qué crees que se debe su éxito?

Es un compendio de muchas cosas que se han hecho bien. Además de suerte, hay mucho trabajo y gente detrás. Caer en el momento justo y la hora justo y cuando hacía falta en la televisión un programa como MasterChef. Los dos primeros programas tuvieron un 10-11%, y yo veía las caras, y no tenía ni idea de audiencias. Me acuerdo perfectamente que fue cambiar de día del miércoles al martes e ir después de un partido de Champions del Real Madrid y anunciándolo todo el rato y empezó ahí a repuntar, hasta ahora.

¿Tiene fecha de caducidad?

Yo creo que eso no lo puede saber nadie. No sé si el dueño de Shine Iberia o de TVE podría saberlo. Es un programa muy querido, un programa sano, pedagógico, que tiene bastante futuro. Pero no sé cuánto. Casi ninguno pensamos en eso. Vivimos el día a día y, cuando grabamos, no nos paramos a pensar en eso. Vamos haciendo, vamos viendo, vamos analizando los datos y si los números salen… Lo que ha pasado con este programa ya es mucho. A mí me lo dicen el primer año de ‘MasterChef’ y no me hubiese podido creer que íbamos a llegar hasta aquí.

¿Cómo os ha afectado la crisis del coronavirus? Os queda por grabar la semifinal y la semifinal, ¿qué previsiones hay de rodaje?

No me preocupa la televisión, porque eso lo hacemos en un plis plas, en cuanto se levante el confinamiento se graba. Me preocupa el restaurante, la hostelería y el país. El programa es lo que menos me importa, porque grabamos cuatro días seguidos y ya tenemos los dos programas hechos. Estoy asustado por cómo vamos a salir de esta.

¿Cómo te ha afectado el parón en tu restaurante?

Un parón radical. Una impotencia, porque no puedo hacer nada. Pensé, ¿me pongo a hacer mascarillas o a vender online? Pero, qué va, si no puedo ni ir. Además, fuimos los primeros en cerrar y vamos a ser los últimos en salir. Porque yo no me creo que la gente vaya a ir corriendo a un restaurante a sentarse al lado de una mesa y de qué forma, el caos que hay en la hostelería y el ocio seguirá jorobado por lo menos a corto plazo.

Eres el jurado más “querido” de ‘MasterChef’, el más campechano. ¿Qué te diferencia de tus otros dos compañeros del jurado Samantha Vallejo Nájera y Jordi Cruz?

No creo que me diferencie nada. Pero bueno, cada uno es como es y cada uno ofrece una imagen y eso es necesario. No sé si soy campechano, pero intento serlo. Si siempre lo he sido, ¿por qué ser lo contrario? Quiero que en la tele salga Pepe, el que se enfada a veces o el que hace el tonto. Mostrarme como soy y no un impostor. Lo bueno en esto es que cada uno aporte algo distinto. A algunos les gustará más Samantha a otros Jordi… Lo realmente importante es que el jurado de un programa de televisión no sea plano. La idea es atraer a gente desde distintos perfiles, eso es lo bueno.

¿Cómo es tu relación con ellos fuera de las cámaras después de tantos años y viajes juntos?

Es extraordinariamente buena, pero qué feliz que no los veo ahora. (Risas) Te lo digo con el corazón en la mano. Siempre desayunamos, comemos, cenamos, en el hotel, de un lado a otro… Siempre pegados a veinte centímetros. Ahora, vivo muy feliz. “Eres un borde”, me dice Samantha a veces cuando digo esto. Pero la verdad es que vivo muy feliz porque estoy nueve meses con ellos. ¡Dejadme tres que no los vea! (risas).

“Mi mujer y yo hemos tenido síntomas del coronavirus pero no nos han hecho las pruebas”.

¿Cómo estás llevando la cuarentena?

Como cualquier españolito que no trabaje: metido en casa y tocándome la pera. (Risas) Yo siempre he sido muy activo, siempre con mil cosas, pero este frenazo en seco me ha venido al pelo. Qué maravilla, soy feliz, sin dar un palo al agua. Pero ahora es como una montaña rusa. Luego, con el tiempo, ya vas viendo y dices: esto no me gusta. Ahora desayuno, como, ceno con mis hijos y esto era algo impensable para mí. Antes, podía cenar una noche, pero nunca desayunar, podía merendar un día, pero no cenar. No me permitía hacer cosas tan cotidianas porque, en condiciones normales, estoy grabando. Es una vida muy bonita, por un lado, pero luego te viene toda esa pena de golpe. Sobre todo, cuando eres consciente de la realidad y te ponen 15 días más de encierro. Todo el mundo está asustado, con ansiedad y con miedo también a salir. Es como en la película ‘Cadena Perpetua’ después de estar 50 años en la cárcel. Al final, cuando salen en libertad, no se adaptan a su vida. En fin, es tan potente lo que estamos viviendo en casa… Yo ahora me chupo todos los programas de televisión, empiezo por La 1, Telecinco, LaSexta… Y todo es un bucle.

¿Hay sobreinformación de la pandemia?

Capar la información… tampoco podemos vivir ajenos a la realidad. Es algo muy serio, mundial. Tú y yo estamos hablando desde un punto de vista del que no le ha tocado nadie en un hospital. Al que le haya tocado, tiene que ser durísimo. Lo hemos visto en la televisión, muchos han estado hasta 15 días sin encontrar a su padre o familiar. Y luego, no poderte despedir es una burrada. Nosotros, desde casa, con tanta información lo banalizamos, pero el que le haya tocado vivir eso… Estamos viviendo una pesadilla. Yo salgo una vez a la semana a comprar, intento ir lo menos posible para no tener contagio o contagiar a nadie si es que lo he tenido. En la calle, veo a la gente con esas mascarillas y me da una sensación de película de la que tú no te imaginarías jamás. Sobre si hay o no una saturación, pues no lo sé. Pero es tan potente que hay que contarlo.

Has confesado que has podido tener coronavirus. ¿Qué síntomas has tenido?

Llegué a casa justo el último día de grabar, el 13 de marzo, día de mi cumpleaños. Mi mujer llevaba tres o cuatro días con un poco de fiebre, pero no pensaríamos jamás que era coronavirus, si es que lo hemos tenido. Porque, claro, no nos han hecho las pruebas. Llevamos aquí más de veinte días confinados, lo debemos haber expulsado y orinado si es posible. Mi mujer estaba con dolor de cabeza y yo también; con un dolor de espalda y muscular, además. En mi caso, estuve tres días empanado, sin ganas de comer, me sentaba todo fatal. Me mediqué, vino el doctor aquí y nos dijo no sé lo que tenéis. Puede ser un virus, tomad esto. Al tercer día estaba nuevo, aunque a mi mujer, eso sí, estuvo tres o cuatro días más. En definitiva, una gripe muy rara. Ahora, me está escribiendo un montón de gente y me pregunta: ¿Pepe es que has estado malo? Yo les respondo que sí, pero que estoy ya bien.

¿Os quisisteis hacer la prueba?

Si es que no te la hacían. Vino el médico dos veces a casa y no nos hizo ninguna prueba. Y no tenía ni siquiera nada para testar. Nos dijo: intuyo que es esto, tomad paracetamol y vitaminas y se acabó. Me podría haber muerto o curarme. Lo cierto es que veinte días después, no sé si lo tengo. Y esto significa que me puedo ir mañana a currar y se lo puedo pegar a mis chicos. Es una locura lo que estamos viviendo.

Nunca has ocultado que eres católico creyente y practicante. ¿Cómo has vivido esta Semana Santa tan atípica? ¿Qué dirías a todas las personas creyentes que no han podido disfrutar de las procesiones y tradiciones de estas fechas?

Lo llevo con normalidad porque yo normalizo mucho todo. La religión que yo vivo y cómo la vivo es así. No me considero ningún talibán. Por ejemplo, hay gente que llora cuando no puede salir su procesión, pero a mí no me ha ocurrido eso nunca. La verdad no está en que salga la procesión, que es muy bonita u gusta verla. Sin embargo, Dios sigue estando ahí y lo vas a encontrar. Es una tragedia lo que ha ocurrido con esta Semana Santa, pero es mayor tragedia los miles de muertos que hay por el coronavirus. Cuando he visto a esa gente procesionar, saltándose el confinamiento, digo: esta gente está loca. Es una pena, sí, pero no pasa nada, podemos seguir rezando desde casa. No hay que dramatizar, la religión hay que vivirla con normalidad.

“Es triste lo que está pasando, porque la clase política es a veces la que enreda al país”.

¿Cómo crees que se está gestionado esta crisis por parte de los políticos? ¿Cómo te imaginas o te gustaría que fuera el día de mañana, cuando vuelva la normalidad?

Esa es otra guerra. Se podía haber hecho mejor, seguramente. Que ha caído la mundial y esto no lo preveía nadie, es verdad. Que había gente que tenía información o debería tenerla cuando vio lo que pasaba en Wuhan o Italia, y aquí estábamos de cachondeo. Y ya nos enteramos cuando nos pegó el coche de frente, nadie vio las luces al fondo. Esto habría sido muy difícil de predecirlo, pero también entiendo que había gente que se dedica a esto. Es triste lo que está pasando, porque la clase política es a veces la que enreda al país y la que pierde es el pueblo. No sé cómo será el día de mañana, qué futuro más incierto y negro en lo que me toca. Esto puede ser una locura, hasta que no haya una vacuna.

¿Cómo te describirías en tres palabras?

Un tío normal.

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