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La crítica de la semana: Misma fórmula, distinto resultado

ANÁLISIS | Semana del 6 al 12 de abril de 2020.

A falta de logística técnica para realizar programas de televisión, las conexiones a través de webcam marcan el modelo de producción en tiempos de confinamiento por el coronavirus.

Durante las semanas que llevamos encerrados la televisión encuentra en la red el mejor aliado para su subsistencia, no hay distancias que no se puedan salvar con una buena conexión a internet. Debido al escaso margen de maniobra que se deriva de un estado de alarma, la fauna de la pequeña pantalla cambia de hábitat, reemplazando los platós por los rincones de su casa.

La fórmula se repite por todas las cadenas: un espacio central con el presentador de referencia que va realizando múltiples conexiones con distintos personajes, famosos y anónimos. El tema sobre el que giran de casi todas las entrevistas es el coronavirus, pero estas pueden derivar hacia otros derroteros en función de la profesión o la situación del invitado. Y si bien la forma de proceder es bastante parecida, los resultados de audiencia para esta forma de hacer televisión no son iguales para todo el mundo.

En el lado de los beneficiados por el nuevo modelo de producción audiovisual encontramos a ‘Lo de Évole’ en La Sexta. Los programas  de Jordi Évole sobre el coronavirus, desde el salón de su casa, obtienen mejores resultados que los especiales carcelarios que ofrecía hasta que llegó el encierro. En estos días de análisis de brocha gorda el público agradece un refugio de profundidad, tener tiempo para digerir el cambio de paradigma que no está tocando vivir con una reflexión más sosegada. Évole hace gala de sus talentos para sacar lo mejor de sus invitados, ofreciendo al espectador la posibilidad de emocionarse y enriquecerse con cada una de las historias que van desfilando por el programa.

En la cara menos amable de esta nueva forma de hacer televisión está en el ya finiquitado ‘Todos en casa’ de TVE. El programa, creado específicamente a raíz del confinamiento, solo ha durado tres semanas en antena debido a sus discretos datos de audiencia. Aunque todo hay que decirlo, el formato logró su mejor registro en su última entrega, hecho que quizás apunta hacia una tendencia ascendente de cuota de pantalla. En todo caso, nunca lo sabremos.

Es una lástima que un programa realizado con tan buena voluntad no haya calado entre el público. La estructura es igual que en ‘Lo de Évole’, un presentador desde su casa haciendo entrevistas a través de webcam, pero los resultados de audiencia son sido muy distintos. Son esas cosas que pasan en universos tan subjetivos como los del entretenimiento, ante la misma fórmula de creación resultados muy distintos de aceptación por parte del público.

Ante lo que parecen dos modelos calcados de hacer televisión hay múltiples matices, por grandes o pequeños que sean, que condicionan el porvenir de un formato. Uno de ellos es que ‘Todos en casa’ tiene un componente más de reality, al enseñar el día a día de Ion Aramendi y su familia durante el encierro. Y no es que esto sea un punto en contra, todo lo contrario, pero quizás en este caso el director de orquestra es muy desconocido para el gran público. No le faltan ganas y talento, pero su nombre no tiene el suficiente tirón como para arrastrar a la audiencia en un formato tan personal.

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