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Gala 7 de ‘OT 2020’: ¿Es “demasiado tarde” para reflotar esta edición?

Rafa abandona la Academia en una gala que pone en evidencia el grave problema de una edición cada vez más estancada y muy mejorable. Lo mejor de la noche, la visita de Edurne y la actuación de Ariadna.

¿Qué está pasando con ‘Operación Triunfo‘? ¿Qué sucede con aquel casting tan prometedor que nos vendieron en la Gala 0? ¿Es esta una edición marcada por “una serie de catastróficas desdichas” y malas decisiones?. En la gala 7 de OT 2020, no es la primera vez, ni será la última, en la que se pone en evidencia los grandes defectos de esta temporada de un formato que revolucionó audiencias, innovó en entretenimiento para televisión y dio un golpe en la mesa a la hora de sorprender con versiones de canciones y excelentes concursantes.

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Vayamos por partes. El casting de alumnas y alumnos que Noemí Galera y su equipo seleccionaron para entrar en la Academia, se vendió como un gran paso adelante tras las pequeñas flaquezas que se detectaron en ‘OT 2018’ con unos concursantes un tanto rebeldes. Al poder ser espectadores del largo proceso de casting, descubrimos grandes voces y arrolladoras personalidades que finalmente no recibieron el visto bueno de los responsables para entrar en la Academia, decantándose por 16 jóvenes que televisivamente no están aportando absolutamente nada novedoso. Y ya van 7 galas.

En una época en la que la televisión debe ser veloz e ir al grano, los directivos del casting tomaron la decisión de escoger a un grupo de alumnos demasiado amateurs, descartando a voces y talentos muy consagrados que habrían ofrecido actuaciones de altísimo nivel desde la primera gala por su buena técnica y preparación musical. Por supuesto que ‘OT’ es un programa en el que la evolución es la base fundamental del formato, pero siendo sensatos y con visión objetiva, la decisión final de Noemí Galera y compañía ha sido fallida. Y son puramente conscientes.

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Las Galas 7 de ‘OT’ son el punto de inflexión. Ya no estamos en el Ecuador, estamos en la recta final para elegir a los finalistas con tan sólo 6 directos más para escoger al ganador/a. La percepción que dan las actuaciones de estos concursantes, es que hay nula evolución, no son exigentes a la hora de subirse al escenario, no son conscientes de que están haciendo televisión. No sirve coger el micrófono, dar las notas afinadas que Manu Guix desea oír, y esperar si su “paseo” por el plató les es suficiente para cruzar o no la pasarela. A este grupo de triunfitos les falta emoción y, sobre todo, disfrutar y dar espectáculo. Es la base fundamental para el éxito de un programa como ‘Operación Triunfo’.

Tampoco les ayuda el poco acierto que están teniendo los repartos de temas de cada semana. Salvo actuaciones contadas con los dedos de la mano, ya en la gala 7 el equipo de ‘OT 2020’ no ha dado aún con una elección de canciones para crear una gala redonda y hacer brillar a sus alumnos/as. Falta riesgo e innovación para captar la atención de los seguidores del formato; no basta con asignar canciones virales o con millones de reproducciones, basta con abrir el abanico de posibilidades y de estilos musicales. Es hora de alejarse del “sonido OT” y dotar las canciones con un sello que pueda exportarse más allá, y no ofrecer al público cada semana un disco cargado de “maquetas”, estando en una época donde la música es de “usar y tirar”.

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A nivel técnico, Gestmusic y TVE están dejando mucho que desear para un programa de prime time como ‘Operación Triunfo’. El programa da la percepción de low cost, aunque en la rueda de prensa de presentación de la presente edición se hablara de que el presupuesto de la temporada sería de más de 14 millones de euros invertidos en 13 galas y todos los contenidos que rodean al formato. Las puestas en escena son un “quiero y no puedo”, a pesar del extraordinario trabajo del cuerpo de baile (un acierto aumentar el número de bailarines) y de Vicky Gómez, debido a la realización del programa. Las cámaras no captan los momentos álgidos de cada actuación, y se dedican simplemente a pasar de plano a plano sin pararse a pensar en que lo ideal sería innovar y contar historias con cada canción.

¿Lo mejor de la noche? Edurne. La triunfita regresaba a la casa que le vio nacer como artista hace nada más y nada menos que 15 años, demostrando que con trabajo y constancia puedes labrarte una carrera en la música con siete discos en el mercado, haber participado en Eurovision y diversos musicales, y estar en el mejor momento profesional de su carrera. En su visita, la madrileña ha interpretando un tema que definía perfectamente lo que está sucediendo con el casting de esta edición: ‘Demasiado tarde‘, para conseguir levantar una temporada poco innovadora.

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