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‘El Hormiguero’: Almudena Cid destapa las tremendas secuelas que le ha ocasionado la gimnasia

Almudena Cid, la mujer de Cristian Gálvez, ha pasado por momentos muy duros, según reconoció a Pablo Motos en ‘El Hormiguero’.

Almudena Cid acudió al plató de ‘El hormiguero’ para hablar de su faceta como actriz. El ritmo de grabación es frenético. «Me recogen a las 6.30 horas y la última secuencia de la tarde se terina como a las 19.30, y cuando llegas a casa tienes que estudiar. Cuando llega Cristian nos vemos las secuencias en Atresplayer Premium. Al principio me costaba verme, porque soy muy crítica, pero Christian me da juicios más positivos».

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Pero formar parte del mundo de la actuación no fue tarea fácil para ella: «He aprendido mucho en estos últimos años, a valorarme a mí misma. Cuando deje la gimnasia me di cuenta de que en la élite había reprimido las emociones y que con la interpretación podría transitar por ellas. Al final haces un parapeto para que no te afecte todo esto», afirma.

Por lo que respecta a la gimnasia, dejarlo no fue fácil: «Vivimos una jubilación anticipada, sientes que ya no eres competente en nada. Le gente te ve por quien fuiste y tú no, entras en un conflicto. La gente tiende a juzgarte y nos cuesta mucho reciclarnos y reinsertarnos. Una iniciativa bonita es juntarnos exdeportistas que tenemos ese sentimiento en común, ayudaba a normalizar esa transición. Hemos creado una asociación que se llama ‘El último vestuario'».

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Las secuelas de la gimnasia

Pero la gimnasia le ha dejado muchísimas secuelas en su cuerpo. Según ella misma contó en ‘El Hormiguero’: «Cuando me levanto y apoyo los pies sigo pensando que me va a doler, cuando cambia el tiempo aún lo siento, y no puedo correr, el podólogo me dijo que si no me mirara a la cara que, solo con las pruebas de los pies, diría que tengo 60 años», reconoce.

«Lo que me ayudó cuando era gimnasta era saber que la creatividad me hacía diferente. Y eso me ha servido en esta nueva etapa. Creo que lo cogí de mi abuelo, que cogía cosas y creaba otras. Una vez hizo un ave fénix y dijo que era yo, que siempre resurgía».

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