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La lacrimógena carta de Jorge Javier Vázquez al «amor de su vida» en el peor momento

Jorge Javier Vázquez ha dedicado unas emotivas palabras a la mujer que más quiere, su madre.

Jorge Javier Vázquez está atravesando la recuperación de su última operación de cabeza. El presentador, tras la final de ‘GH VIP 7’, ha desaparecido de la televisión y se ha marchado de vacaciones fuera de España a un lugar indeterminado. No volverá a la televisión hasta que se dé unas buenas vacaciones y se sienta completamente recuperado.

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Y es que, además de la intervención quirúrgica pars recolocarle un stent, Jorge Javier está pasando por una depresión que le obliga a medicarse desde hace tiempo. Lo contaba a pecho descubierto hace unos días en su blog en la revista ‘Lecturas’.

«Cuando me diagnosticaron depresión, lo primero que decidimos mis hermanas y yo fue ocultárselo a mi madre para evitarle preocupaciones. Yo no quiero contarle las cosas que me inquietan para no darle quebraderos de cabeza. Y me estoy dando cuenta de que me equivoco porque lo que consigo es el efecto contrario. Que mi vida sea un enigma para ella. Y, ante el desconocimiento, la imaginación se le dispara y se pone casi siempre en lo peor», escribe.

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«El miedo, el dolor y la angustia tienen una capacidad asombrosa para germinar en nuestro cuerpo y agarrarse a él como una hiedra voraz. Pero cuando compartes todos esos sentimientos que te machacan, cuando eres capaz de contárselos a un profesional, se van quedando sin abono y en el mejor de los casos acaban hasta muriendo», prosigue Jorge.

Así, en ese año tan complicado para el presentador de Telecinco su madre se ha convertido al final en todo su baluarte para superar los reveses que ha sufrido. Por ello, le dedica unas palabras. «En el fondo, somos iguales: nos gusta la gente, pero no nos da miedo estar con nosotros mismos. Ahora está conmigo y me gusta esa rutina de cenar prontito y plantarnos en el sofá para ver ‘First Dates’. Jugamos a adivinar quién se quedará con quién y casi siempre acertamos, más yo que ella, creo», comenta.

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«Me gusta que mi madre venga a verme cada vez más a menudo. Aunque solo sea para un par o tres de días para que vea que todo está en orden. Y porque, aunque está a punto de cumplir ochenta años y tiene una vitalidad que para mí la quisiera, tengo que quitarme el miedo de que venga sola en el AVE. Tengo que aprender a no ponerme de los nervios cuando me dice que quiere darse una vuelta por Madrid», afirma.

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