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Tamara Falcó, tras ganar ‘Masterchef Celebrity’: «Creía que estaba todo estaba más trucado»

La ganadora de ‘Masterchef Celebrity’ nos cuenta cómo ha vivido la experiencia del programa y nos habla de sus ideas de futuro.

Los fogones de ‘Masterchef Celebrity’ se apagaron este miércoles con la emisión de la gran final de la cuarta edición en la que Tamara Falcó se alzó como vencedora frente a Félix Gómez.

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Un día después, El Televisero ha podido charlar con la hija de Isabel Preysler sobre cómo ha vivido la experiencia de participar en ‘Masterchef’, cómo se lo ha trabajado y ha mostrado su trofeo con mucha ilusión y naturalidad.

¿Cómo viviste anoche la final? ¿Te ha costado dormir?

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Tamara Falcó: Estuvimos anoche con familia y amigos y al final nos quedamos hablando mi madre, mi tía y yo hablando en la cama. Y nada he dormido bien pero lo más duro ha sido despertarme porque dormí poco.

¿Cómo has llevado el hecho de tener que guardar el secreto tanto tiempo?

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T.F.: Bien, porque me hacía muchísima ilusión el trabajo que todos habíamos realizado. Desvelarlo al final es como contarle el final de una peli o de un libro a alguien y lo he vivido con mucha ilusión?

¿Te lo ha preguntado mucha gente?

T.F.: Muchísima. En la farmacia, que soy muy amiga de la farmacéutica y se pensaba que iba a tener un trata,iento preferencial con ella pero no. Yo he intentado mantenerlo en secreto lo másximo posible para no destripar el final a nadie.

Al verte en la final, ¿te has sacado algún defecto o te arrepientes de algo?

T.GF.: Sí, sí. Me habría encantado haber rayado la trufa ene l útimo momento porque eran como plumas y se me quedaron un poco plofff. Y me habría gustado también haber tenido 20 segundos más para batir el aire porque no sabía lo suficiente a cacao.

¿En algún momento llegaste a pensar que poddrías ser la ganadora?

T.F.: Jamás lo pensé. Era un reto y me lo tomé muy en serio. Para mí Miguel Ángel Muñoz fue todo un ejemplo porque entró sin saber frír un huevo y acabó ganando y era como un «sí, se puede» (risas).

¿Te habías preparado profesionalmente con algún cocinero antes de entrar?

T.F.: Voy a ser muy sincera. Yo firmé el contrato dos semanas antes de entrar. Hasta entonces no sabía si iba a entrar porque fue un casting bastante duro, y cuando ya supe que iba a entrar Paco Roncero me acogió pero no fue suficiente para aprender porque al final necesitas tener una base fuerte de cocina para luego aprender técnicas. Por ejemplo lo de pelar el espárrago se me había olvidado cómo se hacía.

¿Tuviste miedo en el primer programa?

T.F.: Creí realmente que estaba un pelín todo más trucado. Pensaba que iba a ser todo más fácil y en el primer cocinado vi el nivel de mis compañeros, vi como Ana Milán había hecho un platazo y… pero gracias a Dios tenía a Los chungiitos en mi edición y eso ayuda (risas). A partir de ahí me lo tomé muy en serio y me apliqué.

¿Qué es lo más complicado del concurso?

T.F.: La hostelería es muy dura y muy exigente. Hay que cuidar todo con mucho mimo y esa parte es muy difícil pero además estar en un concurso que te llevan al límite era todo muy complicado manejar el equilibrio. Es difi´cil gestionar las emociones y olvidarte de que es una competición.

¿Hubo algún día que llegaras a casa y dijeras mira ya no vuelvo?

T.F.: No, porque hay tanto trabajo detrás. Respeto muchísimo al equipo de TVE , de Shine Iberia que lo han dado todo. Recuerdo un día que llegó Pepe con una conjuntivitis y tuvieron que venir a tratárselo y no faltó ni un solo día a la grabación. Así que solo por el respeto al trabajo de los demás eso no te lo planteas.

Hasta ahora tu relación con la cocina, ¿cuál era? ¿ir a coger un vaso de agua y poco más?

T.F.: Eso es (risas). A mi la cocina siempre me había llamado la atención pero nucna me habían dejado probarla. Mi madre aborrece la cocina y le daba miedo por el tema de los cuchillos y el fuego. De pequeña hacía tartas pero me la metían en el horno y lo que era cocinar no cocinaba.

¿Cómo fue recurrir a Oriol Castro para ayudarte con el menú de la final?

T.F.: Disfrutar y Oriol han sido fundamentales porque no conseguía plasmar en el plato lo que yo quería hacer y entonces me dijo Juan Avellaneda, que me hacía un poco de Ratatouille desde que se fue él porque quería que ganara yo, me dijo que pidiera ayuda a Oriol aprovechando que iba a ir al programa. Y entonces en el pasillo me acerqué a él y le dije «Oriol te agradecería si pudiera ir este fin de semana a tu restaurante..» y él me dijo que no podía que tenía mucho lío y yo le conté que ya tenía el billete..Le hizo tanta gracia que al final fui y me trataron de lujo, se portaron genial. Y ntre Oriol y Juan Avellaneda me ayudaron mucho.

¿Cómo ha ido surgiendo ese ‘idilio’ con Jordi Cruz?

T.F.: Que pregunta más complicada. (Risas). Yo creo que de la final me quedo con eso, ese momento de ‘jauja’, de risas… Yo a Jordi le admiro muchísimo y se metían mucho con él, mis compañeros le hacían bromas y tal… Me vine arriba. 

¿Cómo le sentó la confesión que hizo Jordi Cruz en la final sobre los prejuicios que tenía con usted antes de conocerla?

T.F.: Es de lo más bonito que me han dicho en mi vida. Viniendo, además, de un chef como Jordi, con cinco estrellas michelín, que lleva en la cocina desde los 12 años.. Que me diga que está orgulloso de lo que me he esforzado, que admita delante de toda España que tenia esos prejuicios… Que alguien como él me diga algo así, sinceramente, hizo que me cayera un poco hacia atrás. Literar. Me alegra mucho tener el programa en la aplicación de RTVE para poder verlo más veces y más tranquilamente. (Risas). 

¿Qué le diría a sus detractores y a esa gente que no apostaba por usted?

T.F.: Que los entiendo. (Risas). Yo creo que eso es lo bonito de la vida, que te va sorprendiendo.

¿Eres consciente de que muchos espectadores han cambiado la imagen que tenían de usted gracias a Masterchef?

T.F.: Si, lo he seguido por redes, me leía los comentarios y ha sido súper bonito. No es algo que me influyera mucho, porque desde pequeña siempre he estado en el ojo público y siempre he tenido que ir contra esos prejuicios de alguna forma. Intento no hacer mucho caso de lo que piensan de mí, más allá de mis amigos y mi familia. Evidentemente, es mejor caer bien que caer mal. 

¿Por qué crees que has ganado tú y no otro compañero?

T.F.: Al final no deja de ser todo un poco de suerte porque tienes un mal día y te puede sir. Ana Milán cocinaba mucho mejor que yo y tuvo un mal día, con mareos y con todo y se fue. Luego yo me lo he tomado muy en serio, todos los ratos que tenía los he dedicado a estudiar y a practicar. Hay gente que no se lo toma tan en serio.

¿Sabías que iban a ir tu madre y Mario a la final?

T.F.: Yo se lo pedí a mi madre y me imaginaba que iba a recibir un rotundo ‘no’, pero me vio esforzarme tanto, llegar con quemaduras a casa, casi sin poder hablar… Ella me decía: «Tami, ¿realmente te compensa esto?». Ha visto tanto esfuerzo que, al pedírselo a ella y a Mario, que estaba sentado en el sofá de al lado, dijeron: «Claro chiquitina». Sé lo mucho que le imponen las cámaras y que ella no pisa platós de televisión, pero fue un gesto precioso. 

¿Has cocinado algo con ella desde que has salido del programa?

T.F.: Ella aborrece la cocina, los olores… todo. Creo que mi tía, por parte de la familia Falcó, intentó convencerla de que fuera a clases de cocina pero nada. Recuerdo que mi padre y mi madre se fueron a una isla desierta. Mi padre, después de tomar yogures y sandwiches durante varios días, dijo: ‘Isabel, voy a pescar un pez y me lo vas a cocinar’. Y a partir de ahí el matrimonio no fue bien. (Risas). Esto fue en su luna de miel y desde entonces…

¿Y ahora te planteas labrarte una carrera ligada al mundo de la cocina?

T.F.: Mi padre siempre me ha intentado meter en la gastronomía, pero yo siempre lo había dejado de lado por la moda. Actualmente, la moda sigue siendo lo principal, pero la gastronomía ahora tiene un espacio muy relevante. España es el país con más Estrellas Michelín, la gente viene aquí a comer y no me gustaría perder todo lo que he aprendido. Pero no me veo abriendo un restaurante, es algo que respeto muchísimo y yo no tengo esa experiencia. He cocinado tres meses de mi vida. 

¿Y a la tele le has cogido el gusto? ¿te ves haciendo un programa de cocina?

T.F.: Cuando entré en el programa y me microfonaron por primera vez, pensé que me iba a desmayar, pero a medida que van sucediéndose las semanas y vas haciendo grupo, vas aprendiendo sobre la tele y te va gustando más. Ahora estoy colaborando en el programa de Máximo Huerta los viernes y ya conozco a la pequeña familia que hace el programa. Si tuviera la oportunidad de estar en un proyecto culinario, y de seguir aprendiendo, me encantaría.

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