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Mahi y Chelo, al límite debaten si comerse una peligrosa serpiente en ‘Supervivientes’

Mahi y Chelo, desterradas en el barco varado, interceptaron una serpiente de grandes dimensiones y a punto estuvieron de cazarla para llenar el estómago.

Que ‘Supervivientes 2019’ es el programa más extremo de la televisión es un hecho. No hay más que remitirse al estado físico de los concursantes que habitan los Cayos Cochinos de Honduras. Quien más, quien menos ha perdido varios kilos y, para algunos supervivientes, la situación se llegar a hacer insostenible. Las semanas pesan y muchos se encuentran ya al límite de sus capacidades. Sacan fuerzas de flaqueza de donde sea y la mente les ha cambiado tanto que, para sobrevivir, son capaces de hacer lo que sea. Hasta debatir si comerse una peligrosa serpiente, como ha ocurrido con Mahi y Chelo.

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Así, las dos concursantes que habitan el barco varado desde hace semanas se encontraban buscando leña y yesca para preparar la hoguera y prender un fuego que con el último temporal se les ha resistido. Fue precisamente en ese momento, cuando Mahi y Chelo descubrieron que no estaban solas en la isla. Una descomunal serpiente estaba al acecho y no crean que el miedo se apoderó de ellas. Se trataba de una boa ‘rosada’; una especie muy común en el país centroamericano que impone solo con verla.

Sin embargo, a Mahi no le impuso especialmente. La modista se quedó embobada con la presencia del reptil y vio en la serpiente un auténtico manjar para reponer fuerzas. No tenía el mismo parecer Chelo. «Cuando he visto la serpiente pues he pensado en comérmela, como cuando veo cualquier otro bicho que se mueve y repta. Pero a Chelo le ha dado mucho miedo y se ha ido por patas. Yo solo quería el machete para cortarle la cabeza», decía Mahi entre risas.

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No obstante, la hazaña se quedó en algo anecdótico y en una simple fantasía de Mahi, que renunció a meterse semejante boa entre pecho y espalda. Y es que la negativa de Chelo García Cortés provocó que la dejaran marcharse. De hecho, el terror se apoderó de la periodista de tal forma que no dudó en escapar despavorida de la selva y abandonar la tarea de recoger almendras.

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