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Albert Álvarez revela las secuelas que le han quedado tras ‘Supervivientes 2019’

El segundo finalista del reality ha escrito una carta haciendo balance de su concurso.

Albert Álvarez ha demostrado en su paso por ‘Supervivientes 2019’ que no se calla nada. En su momento ya destapó a Isabel Pantoja y lo ha vuelto a hacer tras el final del reality. Por si fuera poco, el segundo finalista demostró no tener miedo a desmontar el montaje que quiso hacer con él Violeta, quien terminó haciéndole una peineta en el debate final.

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Ahora, el segundo finalista de esta edición del reality de Telecinco, ha querido hacer balance de su paso por Honduras y lo ha hecho en un extenso texto en su cuenta de Instagram.

«Poco a poco voy asimilando todo esto tan mágico que he tenido la suerte de vivir. Reconozco que aún quedan secuelas, pero poco a poco voy adaptándome a todo lo que me rodea de nuevo. Puedo ver como la gente corre por las calles y que los taxistas siguen teniendo mucha prisa. Me despierto en medio de la noche y tardo varios segundos en reconocer mi propia habitación, incluso creo haber superado ese acto involuntario de guardarme la comida en el bolsillo por miedo a quedarme sin ella», comienza diciendo.

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«Después de dormir tres meses bajo las estrellas uno se acostumbra a no tener techo y ahí es cuando ya empiezas a echar de menos esa isla embrujada. He visto tortugas marinas, he buceado junto a tiburones, me ha picado un escorpión, he podido capturar un rape con mis manos, he pescado cerca de 150 peces, he aprendido a interpretar la luna y las mareas, he conseguido hacer fuego con arco por fricción, he llorado y he reído, he perdido 14,700 kilos y me han cortado el pelo como el culo de un mono», asegura el ex-tronista de ‘Mujeres, hombres y viceversa’.

Asimismo, el pertiguista ha confesado cómo se ha roto «dos dientes y me he cortado tropecientas veces» así como que se ha aficionado a los cocos y al buceo que ha aprendido a echar de menos de verdad. «He traído unos 20.000 kilos de leña y he pasado muchas noches junto al calor del fuego», ha continuado.

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Y lo que tiene claro Albert es que volvería a repetir la experiencia inolvidable. «Lo que está claro es que he vivido y volvería a vivir una y otra vez esta gran lección llamada experiencia inolvidable. Vive tu vida, porque al final nadie morirá por ti», incide.

Para terminar, Albert Álvarez le da las gracias a todos los que le han apoyado estos tres meses de aventura. «Gracias a cada una de las personas que me ha deseado algo bonito en esa isla…y a los que no, os doy las gracias también. PD: os voy a regalar lo más valioso que he descubierto entre los granos de arena de esa isla: valora el plato de comida que tienes en frente, no te olvides de decirle lo mucho que amas a tus seres queridos y protege tus valores y creencias, al final ellos te definen». 

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Poco a poco voy asimilando todo esto tan mágico que he tenido la suerte de vivir, reconozco que aún quedan secuelas pero poco a poco voy adaptándome a todo lo que me rodea de nuevo, puedo ver como la gente corre por las calles y que los taxistas siguen teniendo mucha prisa, me despierto en medio de la noche y tardo varios segundos en reconocer mi propia habitación, incluso creo haber superado ese acto involuntario de guardarme la comida en el bolsillo por miedo a quedarme sin ella. Después de dormir tres meses bajo las estrellas uno se acostumbra a no tener techo y ahí es cuando ya empiezas a echar de menos esa isla embrujada. He visto tortugas marinas, he buceado junto a tiburones, me ha picado un escorpión, he podido capturar un rape con mis manos, he pescado cerca de 150 peces, e aprendido a interpretar la luna y las mareas, he conseguido hacer fuego con arco por fricción, he llorado y he reído, he perdido 14,700 kilos y me han cortado el pelo como el culo de un mono, se me han roto dos dientes y me he cortado tropocientas veces, me he aficionado a los cocos y el buceo y he aprendido a echar de menos de verdad, he traído unos 20.000 kilos de leña y he pasado muchas noches junto al calor del fuego. Lo que está claro es que he vivido, y volvería a vivir una y otra vez esta gran lección llamada experiencia inolvidable. Vive tu vida por que al final nadie morirá por ti. Gracias a cada una de las personas que me ha deseado algo bonito en esa isla… y a los que no, os doy las gracias también. PD: Os voy a regalar lo más valioso que he descubierto entre los granos de arena de esa isla, valora el plato de comida que tienes en frente, no te olvides de decirle lo mucho que amas a tus seres queridos y protege tus valores y creencias, al final ellos te definen. 🥥🌴🥥🌴🥥🌴🥥

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