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La crítica de la semana: Pasatiempos de verano

ANÁLISIS DE AUDIENCIAS| Semana del 24 al 30 de junio de 2019

El verano televisivo ya no es un mercado de saldos, con el paso de los años las cadenas han aprendido a dignificar sus parrillas estivales con apuestas atractivas para la audiencia.

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No solo de playa y chiringuitos viven los españoles en verano, también hay mucha alma sedentaria con necesidad de ventilador y televisor. La época del año es poco propicia para los grandes eventos televisivos, por la disminución notable de la audiencia, pero ante tanto refrito también hay productos interesantes. Uno de ellos, que ya va por su tercera temporada, es el espacio de reportajes encabezado por Alejandra Andrade en Cuatro. ‘Fuera de cobertura’ emitía esta semana su tercer capítulo con un notable 6,5% de share, su dato más alto en lo que va temporada. Y no es de extrañar que haya sido su entrega más vista de este curso, el programa por fin volvía a sus orígenes con un reportaje que indagaba en la precaria situación que viven muchos jóvenes españoles que trabajan en Holanda en empresas  de compras online. Una situación deplorable de la que nadie se había hecho eco hasta el momento, mientras Albert Rivera vive obsesionado con Venezuela hay miles de españoles que malviven por Europa.

‘Fuera de cobertura’ nos tenía muy bien acostumbrados en sus anteriores temporadas con un sello de identidad muy diferenciado del resto de programas de investigación. Su principal baza era la capacidad por indagar en territorios fuera de nuestras fronteras, en realidades desconocidas para el espectador que le hacían viajar a través del televisor. El programa se encargaba de visibilizar aquellos hechos que no aparecían en los informativos, ponía el foco en el mapa de las injusticias olvidadas.  Este año el formato había empezado con temas poco ambiciosos, en lo que a kilómetros se refiere, perdiendo parte de su esencia y asemejándolo a la variada oferta de programas de reportajes. Si bien es verdad que el buen hacer de Alejandra Andrade y su valentía para afrontar a los verdugos de las vergüenzas del mundo se mantenían intactas, los escenarios por los que deambulaba nos llevaban a crónicas mil veces narradas. Por suerte el pasado miércoles nos reconciliamos con uno de los mejores formatos que nos ha dado Cuatro, volviendo a su punto de partida, con un enfoque cuidado y huyendo del sensacionalismo al retratar realidades ya de por sí funestas. Televisión y compromiso social,  entretenimiento con vocación de servicio público. 

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La noche del miércoles es también la de ‘Las señoras del (h) AMPA’, la nueva apuesta de ficción de Telecinco para las noches de verano. La serie rompe con los patrones que se habían establecido en los últimos años en la comedia española pero no termina de encontrar el equilibrio perfecto. Tras una gran campaña de promoción la ficción protagonizada por Malena Alterio y Toni Acosta se estrenaba por encima del 20% de share, recibiendo también las alabanzas de gran parte de la crítica. Esta semana descendía hasta un aceptable 15,9% , y más allá de sus audiencias hay que reconocerles a sus creadores cierto mérito, aunque tampoco estamos hablando del hito televisivo del año. No es ‘Gym Tony’ pero tampoco ‘Paquita Salas’. Los guiones se esfuerzan por subir el género a un tono más irreverente, nadando entre el costumbrismo y la comedia negra más pasada de vueltas, pero en algún momento languidece y se queda en tierra de nadie. Como sucede tantas veces en el entretenimiento patrio se termina cayendo siempre en la “infantilización” del humor. Pero no sería justo quedarnos con eso en una serie que lucha por ofrecer algo mucho más atrevido de lo habitual en una televisión generalista tan conservadora en el campo de la ficción

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