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El desprecio de María Teresa Campos a Jordi González en la boda de Belén: «le quitó la cara»

La presentadora, molesta con Jordi, le apartó la cara cuando éste iba a saludarla en la boda de Belén Esteban y Miguel.

La boda de Belén Esteban y Miguel Marcos es toda una fábrica de titulares y anécdotas que no paran de saltar a los medios. Uno de los momentos que mayor curiosidad despertaban era la asistencia del clan de las Campos. Madre e hijas han estado envueltas en polémica por su salida abrupta de Mediaset y la mala relación que se ha forjado con algunos compañeros de la casa. Por ello, verlas acudir al enlace y coincidir e incluso posar con ellos resultaba llamativo. La tensión con los colaboradores de ‘Sálvame’ era de esperar, pero lo que ha sorprendido es el feo gesto de María Teresa Campos con Jordi González.

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Así todo, ese lunes en ‘Sálvame’ salía a la luz ese episodio que hasta ahora desconocíamos. «Es verdad que ella me dio dos besos y particularmente a mí no me ofendió su postura, pero por ejemplo con otras personas me llamó la atención«, empezaba contando María Patiño. Al parecer, el presentador de ‘Supervivientes: Conexión Honduras’ se acercó a María Teresa para saludarla y ésta le negó el beso. «Le fue a saludar y le quitó la cara», afirmaba la colaboradora.

Con todo este melón abierto, sus compañeros y el propio presentador, Jorge Javier Vázquez, mostraron admiración. Y se interesaron por las razones que habrían motivado este desagradable gesto de la veterana comunicadora. «En ‘GH Revolution’ hubo un malentendido. Ella se creía que iba a estar de presentadora y la pusieron en una sillón«, decía María. Se refiere a su primera aparición en el debate, que presentaba Jordi, tras el ictus que sufrió. Ocurrió en 2017, pero parece que la Campos ni olvida ni perdona.

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Además, Patiño añadió que fue el propio Jordi González el que le narró esa situación que no se esperaba ni por asomo por parte de María Teresa Campos. «Ocurre por lo mismo de siempre, porque no creen que les dan su sitio«, comentaba Antonio Montero. Esas palabras eran respondidas de inmediato: «eso es una cosa que tiene que ver con la productora o con la cadena, Jordi no tiene nada que ver ni dice dónde se sienta la invitada«. Lo que queda a las claras es que es un ejemplo más de que María Teresa está instalada en la animadversión con viejos compañeros.

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