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Jorge Javier Vázquez relata los peores momentos de su vida tras el ictus

«Más que morir, me preocupaba decírselo a mi madre».

Jorge Javier Vázquez ha hablado por primera vez en primera persona de los terribles momentos que ha pasado tras tener que ser operado de un aneurisma. «No quiero pensar en lo que podría haber pasado. Soy afortunado», confiesa el catalán en Lecturas, mientras se recupera en casa de la grave operación a la que tuvo que ser sometido hace una semana.

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Pero, el presentador admite, que no tenía miedo a morir, más que a morir «me preocupaba decírselo a mi madre». Así lo confiesa él mismo: «Me despierto el sábado sobre las seis de la mañana. Que mala hora para que te asalten los pensamientos negativos. Pienso en el tumor que mató a mi padre y a su tía. Y lo que más me inquieta no es mi muere sino cómo contárselo a mi madre».

Tras unos días con fuertes dolores de cabeza, tuvo que ser intervenido de urgencia. Sin duda, el susto más grande su vida. «He sufrido un ictus», confiesa abiertamente Jorge Javier quien se encontraba de viaje cuando ocurrió y tardó varios en días en acudir a urgencias. Pero, por suerte, no tuvo secuelas y ha podido recuperarse sin ningún problema. Pese a que en un principio no quería contárselo a su madre, finalmente lo hizo, y fue ella, la Mari, quien consiguió arrancarle la primera sonrisa con su reacción: «Ay hijo, ahora no vayas a contar que tienes algo en la cabeza».

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Tras practicarte un cateterismo por una mancha de sangre que descubrieron en su cabeza y que era el responsable de sus dolores de cabeza, los médicos decidieron operarle tras descubrir algo muy grave. Así lo explica Jorge. «Con el cateterismo disfruté menos de lo que esperaba de la sedación. Esperaba echar a volar como en otras ocasiones, pero me quedé a medio gas. Tanto que incluso me llegué a aburrir. Pero el aburrimiento se desvaneció en cuanto acabó la prueba y en el mismo quirófano el doctor me dijo que había visto algo gravísimo. Que teníamos que operar ese mismo día, lo antes posible» Finalmente, el presentador explica su desconcierto porque llegó al hospital «por un dolor de cabeza que tenía pinta de migraña» y se vio «metido en una historia rarísima».

Antes de entrar en el quirófano, el presentador estuvo hablando con uno de los creadores de La fábrica de la tele, Adrián, sobre el más allá. «Yo digo que creo en algo. Es curioso no tengo miedo. Solo sé que antes de comenzar a sentir los efectos de la anestesia rezo un padrenuestro y repito mi mantra para meditar».

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Pero lo más desagradable de toda esta historia, es que le intervinieron «el mismo día que hace veintitantos años operaron a mi padre del tumor que lo llevó por delante», una terrible coincidencia que tenía muy intranquila a su madre. Ahora, Jorge sólo tiene un objetivo. «Solo quiero pensar en como estoy: vivo». Pero como es habitual en él, no pierde su sentido del humor y se pregunta a sí mismo si los dolores de cabeza «se habrían producido después de un coito».

Jorge acaba con una reflexión, si le quedara poco tiempo de vida, tiene claro lo que haría: «Me gustaría charlar mucho con gente de diversas creencias y a aprender a morir en paz. Que mi casa se convirtiera en una mezcla de confesiones».

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