Tom Neuwirth mata a Conchita Wurst, un icono de superación, lucha y visibilización del colectivo LGTB.

Conchita Wurst ha muerto. Como si renaciera de las cenizas del ave fénix, como en la canción que le llevó a ganar Eurovisión 2014, Tom Neuwirth ha decidido cambiar drásticamente, matar a Conchita y convertirse en ‘Wurst’. Este sorprendente cambio lo descubríamos tras su nuevo lanzamiento, «Hit me». En el videoclip vemos al artista como nunca podríamos haber imaginado.

Wurst se deja ver con pelo corto, rubio platino y barba y bigote del mismo color. Poco queda de Conchita en las imágenes. Tom Neuwirth aparece vestido de negro resaltando su figura y con un chándal de «corte masculino», mientras baila con movimientos «afeminados» al ritmo de música electrónica.

En las plataformas digitales todavía conserva su antiguo nombre artístico, Conchita Wurst. Suponemos que no por mucho tiempo. El austriaco ya anticipaba hace unas semanas el cambio que se avecinaba. Durante estos últimos días adelantaba su gran transformación mostrando imágenes totalmente distintas a las que estamos acostumbrados. Con el apellido ‘Wurst’ siempre como protagonista.

Conchita enamoró a Europa entera, convirtiéndose en una de las más recordadas de la historia de Eurovisión. Su impresionante voz pero, sobre todo, su imagen, con melena, barba, bigote, maquillaje y un «vestido de mujer», nos dejó boquiabiertos.

Un ‘look’ y una actuación que ya es historia. Un personaje que llevaba como bandera el respeto a la diferencia y a la tolerancia y que ahora, ha muerto. Y es que, sin darse apenas cuenta, en unas horas se convirtió en un claro icono LGTB para muchos de nosotros. Con ‘Rise like a Phoenix’ el artista divulgó un mensaje de paz, libertad y respeto hacia la diferencia. Tom Neuwirth sufrió bullying por ser homosexual. Por este motivo decidió crear Conchita Wurst y mandar un mensaje tan necesario a toda Europa.

En tan solo 3 minutos visibilizó a un colectivo duramente reprimido en una Europa homófoba. De hecho, cuando recogía el premio que la acreditaba como ganadora de Eurovisión, se dirigió a toda la comunidad LGTB, miró a cámara y, entre lágrimas, no dudó en dirigirse a todos nosotros: «somos imparables», nos decía.

Con este personaje el artista puso en el punto de mira un asunto tan necesario como es la libertad del colectivo LGTB. «Sueño con un mundo que no discrimine a las personas por ser lo que son. Paz y libertad, pero también amor, respeto e igualdad», portaba como lema allí a donde iba.

Conchita también luchó contra la estigmatización del VIH. La artista, hace solo un año, anunciaba que tenía Virus de Inmunodeficiencia Humana ante los chantajes de su expareja. Este la amenazaba con contarlo. «Espero dar ánimos y haber dado un paso más en contra de la estigmatización de las personas que se han infectado, ya sea a través de su propio comportamiento o sin culpa propia», decía a través de Instagram.

Sin duda alguna faltan personas como Conchita Wurst en la industria musical. Fuiste, eres y serás toda una revolución para el colectivo LGTB europeo y del mundo. Gracias por el legado que nos has dejado, por la música y tus tan necesarias reivindicaciones. Esperemos que Wurt siga el camino de Conchita.

We are unstoppable. Somos imparables.

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