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James Rhodes sobrecoge con su dura historia de abusos en el ‘Chester’ más difícil de Risto Mejide

El pianista James Rhodes impactó a Risto Mejide y a los espectadores al confesar que sufrió abusos sexuales de niño: «Mi profesor me violó con seis años»

James Rhodes era uno de los invitados en el ‘Chester‘ de Risto Mejide enfocado a la figura de Satán, y resultó ser una de las entregas del programa de entrevistas más impactantes que se recuerdan. El pianista sobrecogió a todos los presentes en el estudio, al propio publicista y a toda la audiencia al confesar su dura infancia repleta de abusos sexuales en el Arnold House School, Londres, por parte de su profesor de gimnasia.

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El pianista comenzó su relato confesando que nadie de su entorno familiar se dio cuenta de que su maestro estaba abusando sexualmente de él:«Yo era un niño tímido, pero con él me sentía como una estrella, el centro de atención. Un día me pidió que me quedara después de clase, que le ayudara a recoger los trastos. Me llevó a un cuarto y cerró la puerta. Yo pensé: Ah, otro regalo, genial. Entonces me violó«, un durísimo testimonio que, tras cinco años de acoso initerrumpidos, «necesité cirugía porque me rompió la espalda».

Rhodes cuena que «la primera vez que ocurrió salí de mi cuerpo, volé… Lo sentí como si fuera real, sentí que en ese momento estaba, literalmente, volando». Una situación que para un niño de tan sólo 6 años era inimaginable ya que con esa temprana edad «tienes ciertos tipos de hombres mirándote, sabes en lo que están pensando. Te siguen a los baños, te echan esas miradas… Y te sientes poderoso«.

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Para James Rhodes, sufrir abusos sexuales durante cinco años, hasta que cumplió 11, le repercutió a nivel personal y mental durante toda esa etapa, y relata una vez que «otra profesora me vio. Tenía sangre en las piernas y en la cara porque él me pegaba también. Habló con el director, pero este simplemente dijo que tenía que hacerme más fuerte, así que volví cada semana a aquella clase«.

Actualmente confiesa que «Ver una escena de violación en una película me hace vomitar, literalmente. Cada vez que hay un ruido repentino, me sobresalto. Y, por supuesto, el auto-odio: sigo con problemas, hay días en los que quiero morir».

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Gracias a la música, su puerta abierta a la salvación, logró despejar su mente a medida que creció a una edad más adulta en la que sigue recordando esas duras escenas: «Cuando llego a casa, cierro la puerta y tengo mi piano y todas las cosas que necesito para sentirme seguro«.

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