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Sobran las razones para pedir que Eurovisión no se celebre en Israel

Europa apoya a Israel y da la espalda al sufrimiento del pueblo palestino. ¿Por qué no debería celebrarse allí?

España celebra este domingo 20 de enero la gala de preselección de Eurovisión 2019, de donde saldrá nuestro próximo representante. Como ya es conocido por todas y todos, el certamen se celebrará este año en Israel. Finalmente, tras meses de negociaciones será Tel Aviv la ciudad que acoja el festival de música más seguido del mundo. El acontecimiento se celebrará del 14 al 18 de mayo con sus ya tradicionales dos semifinales y su gran final.

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Pero este año el certamen va cargado de polémica. Desde la victoria de Netta en el festival celebrado el pasado mayo, la celebración de la siguiente edición ha estado plagada de opositores. Como marcan las bases del certamen, el país ganador de la edición será el encargado de acoger la edición siguiente, idea que, en esta ocasión, al tratarse de Israel, no ha cuajado del todo.

Israel utiliza Eurovisión para blanquear su vulneración de derechos humanos

No lo podemos permitir de ninguna manera. Desde finales del siglo XIX se vive un gravísimo conflicto político en el territorio entre la población israelí y palestina. De hecho, mientras que el próximo 14 de mayo Europa estará celebrando Eurovisión en Tel Aviv, el pueblo palestino estará llorando su Nakba. El conocido como «Día de la catástrofe» conmemora la expulsión de más de 700.000 personas palestinas de sus hogares. Catástrofe que comenzó el 15 de mayo de 1948 y que continúa hasta nuestros días.

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Y es que la vulneración de los derechos fundamentales por parte de Israel ya es algo más que habitual. Incluso pocos días después de la victoria del anfitrión en Lisboa, las fuerzas israelíes masacraron a 62 personas palestinas en Gaza. Estas, solo se manifestaban por la defensa de la libertad del pueblo palestino y los derechos de las personas refugiadas. Pero no solo eso, desde que volvieron a empezar las protestas de «La Gran Marcha del Retorno» el 30 de marzo de 2018, las fuerzas israelíes han asesinado a más de 300 personas en la franja de Gaza.

Es decir, mientras toda Europa estará viendo el festival, miles de palestinos llorarán su expulsión de lo que fue su hogar. Mientras fans de todo el mundo acuden a Tel Aviv a presenciar el festival, casi 7 millones de refugiados palestinos no podrán acceder a Israel. El gran anfitrión de Eurovisión, les niega su derecho a retorno por el simple hecho de ser palestinas y palestinos.

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Por otro lado, que permitamos que Israel acoja el festival no estamos más que regalándole un lavado de imagen. Eurovisión siempre ha llevado consigo los lemas de igualdad y libertad, derechos que no se están cumpliendo con Palestina. El régimen de apartheid de Israel ya está trabajando para ofrecer su cara más bonita al resto del mundo. El anfitrión va a utilizar el arte para limpiarse la imagen de décadas de represión y muertes a sus espaldas.

La Unión Europea de Radiodifusión debería de haber cancelado el evento y trasladarlo a otro país. Y de no ser de esta manera, debería haber sido RTVE quién se retirara temporalmente del festival. Que la televisión pública participe en el certamen solo contribuye al lavado de cara del régimen. Un estado marcado por el colonianismo, la ocupación ilegal y el apartheid. Es intolerable.

Hasta que el pueblo palestino tenga libertad, justicia e igualdad no podemos hacer como si nada pasara. Israel es un estado que niega derechos fundamentales y, por este motivo, no debería de ser aceptado en el festival. La doble moral de Europa ignora al pueblo palestino y es intolerable. Vamos de humanitarios hasta que es uno de «los nuestros» quién vulnera los derechos. Entonces, callamos como si nada estuviera ocurriendo.

Hasta que se respeten los derechos fundamentales, libertad para el pueblo palestino.

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