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¿Puede España ganar Eurovisión 2019 tras medio siglo de fracasos?

Analizamos las posibilidades de nuestro país a pocas horas de conocer quién será el representante español el Tel Aviv. Necesitamos retroceder hasta 1969 para ver el último triunfo de España en el festival.

El mes de mayo está a la vuelta de la esquina y el continente europeo -y Australia- calientan sus motores para uno de los mayores eventos musicales televisados del mundo. Eurovisión 2019 está a la vuelta de la esquina y ya son varios los países que han elegido a los artistas que competirán sobre el escenario de Tel Aviv. En el caso de España, será este domingo cuando se decidirá nuestra candidatura en un especial de ‘Operación Triunfo’, concurso que por segundo año consecutivo ha servido como plataforma de preselección para el festival.

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Este año son diez las propuestas que se juegan su billete hacia Israel. Temas diferentes entre ellos que configuran la que posiblemente será la gala con más nivel de los últimos años. Sin embargo, todo apunta a que volveremos a vivir un eurodrama, como de costumbre. De hecho, ¿qué sería España sin sus ya habituales desventuras eurovisivas? Aunque en esta ocasión lo más probable es que la tragedia esté protagonizada por la actitud de los candidatos.

No es noticia que la mayoría de concursantes tienen entre pocas y ningunas ganas de ser los representantes españoles de esta edición. O no se sienten a gusto con sus temas o rechazan competir en un país que vulnera sistemáticamente los derechos humanos. Estos son algunos de los motivos que defienden y que para bien o para mal no servirán de nada en caso de resultar elegidos. Básicamente, porque en el momento de entrar a formar parte de Operación Triunfo todos ellos tuvieron que aceptar la clausula que les obliga ahora a participar en esta preselección. Cabe añadir que por aquel entonces ya se conocía cuál sería la sede del festival.

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Qué esperar cuando no hay motivación

Independientemente de la calidad de los temas, si algo es necesario para triunfar en Eurovisión son las ganas. Cualquier candidatura que no cuente con la motivación necesaria, especialmente por parte del artista, está destinada al fracaso. Lógicamente, existen otros factores de peso como la gestión que realizan las televisiones públicas de cada país tanto antes, como durante y después del certamen. No obstante, las polémicas surgidas en los últimos años en torno a la gestión y la figura de Toñi Prieto, directora de entretenimiento de TVE, nos permiten hacernos una breve idea de por donde irán los tiros.

Por todo esto, cualquier pronóstico sobre la posición de España en el próximo Festival de Eurovisión puede sonar a absurdo. O lo que es lo mismo, una canción con posibilidades puede acabar ocupando las últimas posiciones de la clasificación si no va acompañada de los medios necesarios que ayuden a ensalzarla. Y no nos engañemos, recursos hay, y de sobras. Lo que todavía no hemos visto ha sido una voluntad clara y explícita que apueste por la victoria y que no se conforme con el simple hecho de participar. Por lo tanto, ¿Puede España ganar Eurovisión 2019? Depende. Aunque desde luego este año la actitud de los propios candidatos está dejando mucho que desear.

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Es triste verles animar a los fans a que no voten por sus temas o que concedan entrevistas confesando no sentirse emocionados por participar en un evento musical de tales dimensiones. Probablemente desconozcan el fuerte impacto que tiene el certamen europeo a nivel mundial y que son muchos los artistas -nacionales e internacionales- que pelearían por poder llegar en una sola noche a una audiencia de 186 millones de personas. Salir de un reality show y creer que tus fans de hoy lo seguirán siendo dentro de un año cuando aparezca otra generación de «triunfitos» es estar equivocado. Para mantenerse en lo más alto hay que aprovechar todas y cada una de las oportunidades que se presentan, especialmente si su repercusión es internacional, como es el caso.

Cuando España sí ganaba el festival

A diferencia de lo que muchos piensan, en su día España sí fue una superpotencia eurovisiva. Sin embargo, necesitamos retroceder nada más y nada menos que hasta 1969. Fue entonces cuando Salomé se alzó con el triunfo con «Vivo cantando». Un año antes, lo había hecho Massiel con su ya conocido por todos «La, la, la». Además, a lo largo de la historia nos hemos clasificado hasta en cuatro ocasiones en el segundo puesto. La última de ellas fue con Anabel Conde y «Vuelve conmigo», que cosechó la plata en 1995 convirtiéndose así en nuestro último mejor resultado en el certamen. ¿Será esta edición un punto de inflexión en la trayectoria de España en el festival?

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