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La crítica de la semana: Lo mejor y lo peor de cada casa

ANÁLISIS DE AUDIENCIAS | Resumen 2018

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Parece que está de moda entre mis amigos y conocidos anunciar con orgullo que “ya no ven la televisión”. Pese a al descenso del consumo televisivo, la pequeña pantalla sigue reivindicándose como el medio con más impacto social y capacidad de atracción.

Por séptimo año consecutivo Telecinco es la cadena más vista en España. ¿El secreto de este reinado hegemónico? Podemos hablar de los buenos datos del Mundial de fútbol, de la gran acogida de ‘The Good Doctor’ o del liderazgo de los informativos de Piqueras, pero dónde reside el verdadero tesoro de la cadena es en su universo propio, capaz de generar ingentes horas de televisión con un elenco de personajes que se alimentan básicamente de los focos de Mediaset. El motor de todo el engranaje está a punto de cumplir 10 años y no muestra síntomas de desfallecimiento, ‘Sálvame’ continua siendo el amo y señor de las tardes y sus más de 4 horas diarias conforman la columna vertebral de la cadena. Gracias al patio de vecinos más rentable de España se consigue catapultar a los realitys de la casa, en 2018 brillaron especialmente ‘Supervivientes’ y ‘GH VIP’, triplicando sus emisiones semanales y superando con creces los tres millones de espectadores.

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Ante tanta algarabía de telerrealidad, la parte negativa de Telecinco es consecuencia directa de la emisión del Mundial de fútbol. Pese a las grandes audiencias del evento deportivo, lo más visto del año, su omnipresencia en la parrilla y la desaparición de su concurso estrella terminó provocando el desconcierto entre los feligreses de ‘Pasapalabra’. Con ello ‘Boom’ tomó el relevo como el concurso favorito de los españoles y Antena 3 lleva liderando esa franja desde verano. Pese a los buenos datos de Juanra Bonet en la tarde, el principal canal de Atresmedia vive sus horas más bajas. ‘El Hormiguero’ ya no luce como antaño y las nuevas apuestas de ficción no parece que vayan a tener continuidad. A todo ello le sumamos la eterna contradicción “moral” que vive la cadena con sus apuestas de reality. Los fracasos estrepitosos de ‘Intercambio consentido’ y ‘Casados a primera vista’ demuestran que lo de querer ser blanco e impoluto y jugar a las emociones humanas nunca funciona a no ser que seas el Albert Rivera. La1 sigue tercera, y pese al repunte del año anterior, no parece que 2018 vaya a ser un año para enmarcar en cuanto a audiencia se refiere.  ‘OT 2018’ no brilló con la misma fuerza que en la edición anterior, ‘El Continental’ fue el fracaso más sonado del año y la llegada de Raquel Sánchez Silva al acces prime time tuvo el mismo seguimiento que el tarot de Esperanza Gracia a las 3 de la mañana. A pesar del mal momento que vive el canal público hay que reconocerle el esfuerzo de dotar de cierta calidad sus contenidos. Lo mejor sin duda fue la primera temporada de ‘La otra mirada’, una ficción mucho más transgresora de lo que su apariencia transmite con un reparto femenino tremendamente solvente.

Las dos televisiones más jóvenes de nuestra parrilla confirman en 2018 sus trayectorias desiguales. Mientras La Sexta aumenta su oferta en directo y se consolidad como referencia informativa, Cuatro sigue sin encontrar su imagen de marca y va cuesta abajo y sin frenos. La cadena de Pastor y Ferreras ha cubierto con acierto sus mañanas gracias a Alfons Arús y nos han seguido deleitando con los trabajos de orfebrería periodística de Évole. Por su lado Cuatro ha intentado repetir fórmulas con ‘Cuatro Weddings’ o ‘Bienvenidos a mi hotel’ y su paso por la parrilla será olvidado con más premura que la trayectoria política de Rosa Díez. En el lado positivo de la cadena roja encontramos el aceptable estreno de ‘El concurso del año’ y la fortaleza de sus domingos noche gracias a Calleja, Risto y ‘Cuarto Milenio’. El espectador joven se aleja a pasos agigantados de la televisión y Cuatro parece la gran perjudicada del envejecimiento del espectador. 2018 cierra con un descenso generalizado del consumo tradicional pero los datos arrojan un principio optimista: mientras haya televisión en directo hay esperanza.

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