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Ángel Garó, tu momento llegó

La peor actuación de Ángel Garó en toda su trayectoria profesional.

La vuelta a la pequeña pantalla de Ángel Garó antes de fichar por ‘GH VIP 6’ no fue de lo más admirable. Los motivos por los cuales se convertía en noticia no le dejaban en muy buen lugar. Sólo el nombre queda de aquel presentador de éxito, actor y humorista que llenaba teatros. A causa de su desajuste personal, pocos directores o responsables de casting querrán tenerlo presente. Exponerse en canal en un formato de telerrealidad es de valientes, pero luego hay que saber gestionarlo muy bien tanto mientras concurses como una vez sea expulsado.

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Saber que Ángel concursaría en la actual edición de ‘GH VIP’ no fue una sorpresa ni mucho menos, era esperado. Méritos para ganarse la plaza tenía, alguien con un humor tan singular como el de él y una personalidad tan peculiar hacía que el público pidiera a gritos su fichaje. Porque todos relacionamos los últimos años a Garó en el balcón de su hogar, desnudo y totalmente fuera de sus cabales. Ese sensacionalismo es lo que vende, atrae e interesa. Aunque sea una situación triste de alguien que seguramente necesite ayuda de profesionales. Esa situación extrema era la causante de restar los días del calendario para verlo convivir junto al resto de los compañeros de edición.

La participación de Garó dentro de la casa tiene dos partes muy diferenciadas entre ellas. Aquello que las separa, define y rompe es el desenlace de un acontecimiento personal del actor. Cómo bien sabéis, estoy haciendo referencia a la resolución de la demanda interpuesta por su ex pareja por supuestos malos tratos. Ángel, mientras concursaba, tuvo que ausentarse durante unas horas de la casa para salir a declarar en dicho juicio. Días más tarde supo la resolución de boca de su hermana, que subió hasta Guadalix para darle la buena nueva. Por falta de pruebas el magistrado decidió absolver a Ángel, resolviendo así a su favor. Hasta aquel entonces que Ángel sabe que es absuelto su participación era de lo más sigilosa, llama y pausada. Un perfil de concursante secundario, venerado por la mayoría de sus compañeros a causa de su labor como cocinero del grupo. Tras conocerse su absolución judicial llegó su metamorfosis, se destapó su verdadera persona sin tapujos, miedos ni filtros. Ahora ya sin nada que perder ni tener una imagen que proteger dio rienda suelta a su persona convirtiéndose en lo que parece ser que es, alguien soberbio, engreído, altivo, clasista y sobretodo maleducado.

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Ha sido protagonista de vídeos de lo más desafortunados, varios de ellos hasta rozan la expulsión disciplinaria. Se permite el lujo de desprestigiar y ningunear a compañeros, humillar, burlarse e insultarlos. No tolera los consejos ni las correcciones, se cree superior al resto en todos los aspectos. Opina que hay que venerarlo, aplaudirlo y besar por donde pisa por haberse encargado de manera libre de la gestión de la cocina. Su altivez hace que haya demostrado que los compañeros deben pedirle permiso para usar las especias o el aceite, no se creía un concursante más, sino el dueño y señor de la casa.

Garó se ha hartado de hacer referencia a la procedencia geográfica de otros participantes para únicamente hacerles de menos. Ese desprestigio es de tipología racista en toda regla, aquí y en cualquier parte del mundo. Sólo hay que ver y analizar su tono de voz, actitud y lenguaje no verbal en dichas situaciones. Él sólo buscaba y provocaba el conflicto para sacar su peor versión. No ha sabido llevar que no ha sido la estrella que se pensaba que iba a ser, aceptar que otros concursantes recibían más apoyo que él le ha superado. Ha difamado continuamente contra otros participantes para luego al recibir réplica pedir la expulsión o plantearse en varias ocasiones bajarse del barco de manera voluntaria.

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Pero el público no hemos dejado pasar la oportunidad de expulsarlo a la primera de cambio. No ha superado ni la primera nominación, alguien que desquicia al resto, no entretiene y juega de una manera tan ruin como la suya no tiene continuidad. Todo hace pensar que las horas más bajas del humorista están por llegar y puede que a corto plazo su estado anímico vuelva a descompensada y seamos testigos de acontecimientos tan tristes como los de balcón.

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