Opinión

La verdad detrás del enfrentamiento entre Miriam y Mónica en ‘GH VIP 6’

Miriam y Mónica. Mónica y Miriam: Cuando el éxito y apoyo no deben igualarse a la frustración y la envidia.

A la espera de ver la última ronda de nominaciones y su resultado final existe un acontecimiento que tiene en ascuas a parte del público. La final está cerca, cómo es lógico todos los habitantes que quedan en la casa quieren alzarse con el premio y desgraciadamente la mayoría de ellos carecen de motivos para convertirse en el ganador/a de la edición. Independientemente de ello, aquello que no tendría ningún sentido sería que Mónica Hoyos llegara a convertirse en la última supuesta rival a batir por parte de Miriam Saavedra. Un cara a cara final de ellas luchando por ser la reina de la edición sería algo totalmente ilógico. Por todos es sabido que Miriam es la gran merecedora del preciado premio, motivos no le faltan. En cambio, Mónica, verla igualada en un posible duelo final frente a Miriam sería más que decepcionante.

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Analizando el paso por el concurso de Miriam vemos que ha sido la única que se ha ganado y con creces su caché. Tanto ella como todos los demás concursantes están contratados, trabajando para entretenernos. El agradecimiento que ahora le debemos a nuestra Princesa Inca es salvarla de la última nominación, si es que está en la palestra, y finalmente con el cambio de votación en positivo, realizar numerosas lluvias de llamadas y mensajes de texto logrando su triunfo. Recordemos que Miriam era la baza de casting maestra de dirección. Mientras todos sus compañeros entraron a la casa un jueves coincidiendo con la gala inaugural, ella lo hizo tres días más tarde, siendo el plato estrella del primer debate de la edición. Entró pisando fuerte, siendo clara, sincera y guerrera, aspecto que le ha causado estar nominada en numerosas ocasiones. Tal rechazo de la mayoría de los compañeros ha sido eclipsado por todas y cada una de sus salvaciones. La audiencia estamos de su parte al seguir el programa al milímetro y darnos cuenta del juego sucio, ruin y detestable del que fuera el grupo mayoritario de la casa. Pese a quien le pese, Miriam ha sido la reina indiscutible de la edición y esto se puede comprobar analizando cada uno de los programas que comentan el día a día del reality. Su fuerza, esencia y veracidad nos ha cautivado ya que no ha decaído ni un solo día y ocasiones frágiles ha tenido y muchas.

Cambiando de tercio, centrándonos en los motivos por los cuales Mónica no debería ser finalista ni mucho menos batirse en duelo en una hipotética muerte súbita frente a Miriam hay que resaltar lo siguiente: Hagamos un ejercicio de memoria y reflexión, pensemos e imaginémonos la participación de Mónica suprimiendo a Miriam del mapa ¿Recordáis algún vídeo suyo o contenido propio? No, ninguno. Lleva en la casa desde el minuto uno y no ha conseguido brillar con luz propia ni tampoco conectar con el telespectador. No ha disfrutado del concurso, no se ha entregado a él ni mucho menos divertido con él. No existe un solo vídeo donde la hayamos visto sonreír ni reír. Se ha caracterizado por estar amargada, sobreactuada en los directos, provocando y como no, argumentando su mayor desencuentro de la casa con aspectos del exterior, antiguos, del pasado de su vida. Sólo hay que ver como a menudo Mónica busca a Miriam, invitándola a que pierda los papeles y siendo la encargada de hacer crecer las llamas del fuego siendo la portadora de la gasolina. Durante los días que no hay directo, vemos a una Mónica fantasma, actuando por momentos de la manera más torpe pero cuando se conecta con plató se transforma, entra en cólera convirtiéndose en alguien vomitivo. No comprendió las reglas del juego, no supo separar su vida personal del concurso que tenía delante ni tampoco ha sido una jugadora inteligente, sino todo lo contrario, una torpe en toda regla.

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Estamos delante de dos mujeres completamente antagónicas si hacemos referencia al tipo de concurso que están realizando. Miriam no ha tenido ningún miedo en caer bien o mal a sus compañeros enfrentándose al riesgo de estar nominada el noventa por ciento de las semanas.

Se ha centrado en estar unida a quienes no la han prejuzgado y aquellos que han tenido la decencia de conocerla y no ser unas simples marionetas teledirigidas. Por el contrario, Mónica ha sido la auténtica frustrada de la edición, nunca aceptará no haber sido la estrella de su año y le quema más aún verse en un completamente segundo plano por detrás de Miriam. Para nada tiene mérito el llegar hasta donde está ya que si no fuera por las salvaciones a la primera de cambio hubiese salido como Garó, Makoke o Aurah. Y adelantándonos a los acontecimientos ya vemos venir que, si gana Miriam tanto Mónica, la primera, como la mayoría de sus compañeros, opinarán que el mérito de su triunfo se debe a ellos. No señores no, si Miriam gana es porque tiene a la audiencia de su lado aquello que ni concursando dieciocho veces más en GHVIP vosotros conseguiréis.

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