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La crítica de la semana: Cuando la ficción supera la realidad

ANÁLISIS DE AUDIENCIAS | Semana del 5 al 11 de noviembre de 2018.

Pese al buen momento que vive la telerrealidad en España esta semana asistimos al hundimiento del enésimo intento de Antena 3 en este género. La ficción va un paso por delante y demuestra mucha más permeabilidad para regenerarse con el paso del tiempo.

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Todas las cadenas generalistas se dedicaron a promocionar durante las últimas semanas el estreno de una serie para un canal de pago, y el resultado de tanto bombo y platillo fue el esperado: buen arranque para ‘Arde Madrid’ situándose como la tercera emisión más vista del jueves entre los canales de cuota mensual.  Lejos de toda lógica, Mediaset, TVE y Atresmedia parecen no darse cuenta de que su principal amenaza tiene forma de televisión previo pago, y aun así les ponen las cosas tremendamente fáciles  menospreciando el poder que ya representan las nuevas formas de consumo televisivo. La televisión, como la sanidad, algún día dejará de ser gratis, y los culpables de todo ello seremos los propios consumidores. Ansiosos y caprichosos, las nuevas generaciones de espectadores no nos conformamos con los ritmos impuestos por la pequeña pantalla y marcamos nosotros mismos la agenda, imponiendo un consumo voraz y endiablado en el que se ha devaluado el valor de la espera.

En el fondo debemos agradecer al equipo de promoción de ‘Arde Madrid’ su campaña publicitaria ya que gracias a ella muchos hemos conocido esta pequeña joya de Movistar +. En blanco y negro y con una duración de 30 minutos por capítulo, la serie consigue el equilibrio perfecto entre géneros. ‘Arde Madrid’  fluctúa a la perfección a través del drama y la comedia, trasladando la esencia de ‘Paquita Salas’ a los años 60. Entre rosarios y falangistas, la estancia de Ava Gardner en Madrid sirve para retratar la España más gris desde un prisma diametralmente opuesto al que nos tienen acostumbrados las ficciones de época. La propuesta de Paco León seduce por estética, por guión y por interpretación. Un regalo audiovisual con guiños constantes a la época (los vecinos Perón merecen un spin-off aparte) y con el mejor personaje femenino visto este año en la televisión nacional. La Ana Mari de Inma Cuesta brilla desde el minuto 0, ¡no se la pierdan!

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La ficción española vive una época dorada mientras el entretenimiento televisado pierde espectadores con el paso del tiempo. ozara el 8% de share, pero el pasado lunes ‘Intercambio consentido’ tocaba fondo con un paupérrimo 8,3% de share, sin alcanzar el millón de espectadores; y no me extraña. El enésimo coqueteo de Antena 3 con la telerrealidad vuelve a fracasar por su indefinición con el género. Si quieres jugar al intercambio de parejas no puedes pretender ofrecer un producto blanco como si fueras la ‘SuperNanny’, o lo llevas al extremo del humor al más puro estilo ‘Quién quiere casarse con mi hijo’ o lo impregnas de morbo imitando las prácticas de Telecinco con sus realities. Esto de nadar entre dos aguas no puede llevar buen puerto y el mejor ejemplo de ellos es ‘Intercambio consentido’. Al leer la sinopsis del formato uno podía pensar que sería una versión actualizada de ‘Confianza ciega’, pero nada más lejos de la realidad. Esto es solo un despropósito de tramas desdibujadas sin ningún rumbo, de sobreactuaciones falseadas hasta lo obsceno y de pseudoterapias baratas que no llevan a ninguna parte. ‘Intercambio consentido’ es solo una buena idea que ha terminado ejecutándose de la peor manera.

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