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‘GH VIP’ ataca a la audiencia y amenaza con represalias si siguen hablando de tongo

Todo en una noche intensa en la que Ángel Garó abandonó la casa VIP pero no así su bochornosa actitud. El humorista se convirtió en el séptimo expulsado de la edición en la que ha sido su primera y única nominación.

Ángel Garó ha sido expulsado contra todo pronóstico. Parecía que iba a salir por peteneras después de lo sucedido el martes con unos porcentajes no exentos de polémica, pero finalmente esta encarnizada batalla la ha vencido la audiencia y no se ha premiado la mala educación, el clasismo, la xenofobia que se gastaba y la soberbia. La misma soberbia, por cierto, con la que contraatacó Gran Hermano, con quienes deberían ser su activo más preciado -la audiencia- como víctima. Enemiga posiblemente para ellos a partir de ahora. Sin saber que son ellos sus propios enemigos.

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Los espectadores se pudieron ver violentados y ninguneados por las palabras de Jorge Javier al inicio de la gala. Obviamente, ese parlamento que dedicó no fue espontáneo -pese a que introduzca alguno de sus chascarrillos-; y sin saber lo que se cuece en las entrañas de la organización -muchos trapos sucios-, fue un discurso muy medido porque parece que por fin se han sentido aludidos y la sombra del tongo les ha hecho bastante pupa.

Pero la respuesta no ha sido la esperada. O quizás sí, porque después de dos meses de permanentes escándalos y turbios movimientos por parte de la cúpula del reality, el listón ha quedado muy en alto y la audiencia cada vez que se sienta frente al televisor sabe que va a sufrir con las injusticias que se están produciendo y tolerando. Aunque no podemos permitir que los amaños y las manipulaciones torticeras se normalicen. Si es cuestión de mantener las espadas en alto, hagámoslo.

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Dobles varas de medir y una frivolidad que no se debe consentir en horario de máxima audiencia hacia términos extremadamente graves. Un execrable vocabulario que ha venido fundamentalmente por parte de un Ángel Garó desatado, preso de la ira, desequilibrado y capaz de atemorizar con sus arrebatos desmedidos a todos sus compañeros. Brotes que podrían resultar peligrosos y que, con nuestra buena fe, pensamos que debería tratarse ante un profesional. Por su bien. Como le recomendó Jorge a Omar por otras razones que seguro recuerdan.

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Pero esas continuas dejaciones del programa terminaron este jueves quizás porque le han visto las orejas al lobo con el comunicado de la CNMC. Aparcó esa impasividad que ha mostrado tras semanas de denuncia y boicot en redes sociales e incluso en portales institucionales. Pero nunca es tarde si la dicha es buena. Dicha que dejó aterido a un aguerrido como se considera el humorista. El detonante fue un vídeo de cómo montó en cólera por una simple ración de aceite. Fue la última gran discusión que protagonizó nuevamente con su lengua viperina como munición destructora. Ya hemos comprobado que asedia con todo y más en esos momentos en los que entra en bucle y nada ni nadie le puede frenar en su intento por agredir verbalmente a quien se le cruza por delante. En su intento por hundir al que tiene enfrente. En su intento por ocupar en solitario una categoría inalcanzable -nótese la ironía- para los que él bautiza como «chusma».

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Soliviantó a todos sus compañeros, no dejó títere con cabeza. Lo que empezó con Asraf acabó extendiéndose por todos los recovecos de Guadalix, tensionando una convivencia muy enconada a pocas semanas de la final. Y de nuevo haciendo uso de expresiones con tintes se xenofobia. Porque la palabra racista es muy grave y hay que saber cuándo emplearla. En este caso, todo hay que decirlo, no procede.

Sin embargo, Ángel y la cero autocrítica que demuestra en cada una de sus intervenciones, agotaron la paciencia del presentador. Presentador que por otra parte se ha hartado también de elevarlo a un pedestal e incluso de aplaudir sus conductas porque todo vale por el espectáculo y la audiencia. Pero entre que en esta ocasión el rifirrafe iba con él, unido a la avalancha de críticas en redes -esas que desprecia a menudo-, le empujaron a saltar de una vez por todas. Estalló y censuró sus comportamientos con una buena reprimenda. Aunque también fue caer en una evidente incongruencia porque aplaudía y zanjaba tan lamentable postura con solo cuarenta y ocho horas de por medio.

En cualquier caso, estos cambios de guión indican que los «cuatro gatos» que, según ellos, protestaban en las redes se han convertido en un auténtico escuadrón. En toda una legión unida por una causa y dispuesta a boicotear merecidamente un formato muy venerado -ahora denostado- si no se desarrolla como debe. Dispuesta a atajar todas las injusticias que se han producido -muchas desde la cúpula de GH- y dispuesta también a poner en su sitio a los participantes de tan escandalosa edición.

De momento, ya ha caído Ángel en su primera nominación, lo que demuestra por otra parte que la faceta que nos ha dibujado no tiene cabida en televisión. Los siguientes pasos para hacer justicia son enviar a Makoke -cámara Makom según Koala- a su casa para que ponga recto a su hijo Javier Tudela y encumbrar a Miriam a la final para que sea poseedora del maletín. Porque, ya saben, esta edición está hecha para ella sin ninguna duda.

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