Opinión

¿Acercamiento a Miriam y Koala?: La descarada estrategia de algunos concursantes en ‘GH VIP 6’

Los últimos acontecimientos vividos en la casa de Guadalix han dado un vuelco de 180º a la convivencia y han cambiado radicalmente la hoja de ruta de algunos concursantes que quieren a estas alturas reconducir su concurso.

Los seguidores de ‘Gran Hermano VIP‘, que este año son muchísimos, tienen muy claro que en la casa de Guadalix hay dos bandos bien diferenciados y muy polarizados por mucho que algunos se rasguen las vestiduras por tumbar la teoría del “sexteto corrupto” que sostiene El Koala. Sin embargo, entre ese grupo, hay miembros que empiezan a disentir de la corriente mayoritaria que ha liderado Mónica Hoyos, como resorte con el que reventar el concurso a su archienemiga pública Miriam Saavedra.

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Recordamos que Hoyos, de una manera muy sibilina y quizás inconsciente -aunque de esto último no estamos tan seguros-, acaparó a los concursantes bajo su paraguas para que no se produjera el más mínimo acercamiento a Miriam. Muchos, la inmensa mayoría, cayeron en sus tentáculos, pero también hubo algún sabio díscolo, como Verdeliss y Koala, que no entregaron su concurso a una Mónica peligrosamente obsesionada.

Fueron los más inteligentes de la casa porque, sin saber aún las tendencias claras del público, decidieron no seguir a un rebaño que estaba sepultando su concurso. Se posicionaron del lado de Miriam, de una chica que tuvo unos inicios muy complicados, porque nadie empatizaba con ella y nadie daba su brazo a torcer por tenderle una mano y conocerla en profundidad.

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Suso, sin querer yo justificar ninguna de sus nefastas actitudes, probablemente tenía una razón -pues en su día tuvo un encontronazo con ella en ‘Sálvame-. Pero el resto de la casa no podía decir lo mismo y ni siquiera la conocían. Tan solo se habían dejado llevar por toda la bilis que había vomitado la Hoyos en la campaña que hizo a sabiendas de que la reina inca podía entrar en Guadalix, como así ocurrió cuarenta y ocho horas después del estreno de la edición. Que pena que a esas edades se tenga la personalidad tan deteriorada.

El caso es que el noventa por ciento de la casa siguió a pies juntillas a una Mónica vengativa y guerrera, dispuesta a hacerle la vida imposible. Dispuesta a luchar todas las batallas. Batallas que ha ido perdiendo una tras otra ante una persona que se ha ganado, por ella misma, el afecto y la admiración del público. Batallas que han peleado también con garra colateralmente Makoke, Suso, Aurah, Ángel, Asraf y Tony -por hablar solo de los que quedan actualmente en la casa- sin necesidad de ello.

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Enfrascados todos ellos en una disputa estéril y enrocados en el conflicto constante, han socavado su deplorable trayectoria y han encumbrado la de Miriam y Koala, el dúo que, después de la expulsión inmerecida de Verdeliss este jueves, amenaza con ir cargándose a todos y cada uno de los oponentes. Esos que les ponen semana tras semana en el disparadero para desgastarlos.

No obstante, empiezan a convencerse de una vez de que son rivales imbatibles, pues Miriam se ha salvado de seis nominaciones consecutivas. Una obviedad por mucho que Makoke le reste mérito conspirando con su querido Tony que eso ha sucedido porque no se ha enfrentado a gente fuerte. ¿Insinúa que ella es una de esas personas? No sabe la supuesta amante de Brad Pitt que España le tiene muchas ganas y que la semana en la que esté en la picota se colapsarán las líneas.

Lo cierto es que se atisba cierto miedo. No saben por donde salir; juegan a la desesperada y el desconcierto que se empieza a apoderar del “sexteto corrupto” ha provocado que empiecen a distanciarse, a despellejarse y a acercarse -ojo- a Koala y Miriam. Y todos esos giros de guión se han visto forzados -porque forman parte de una estratagema indudablemente- después de la gala de ‘Halloween’ en la que las nominaciones fueron bien distintas, como exigía la audiencia desde hace tiempo.

Unas nominaciones en la intimidad del confesionario que dieron un vuelco a la palestra a la que estamos acostumbrados. Volaron cuchillos y puntos hacia personas que nunca imaginaríamos, lo que empujó a que en esa terna empezaran a subir otros concursantes, como Ángel Garó, que hasta ahora no se habían expuesto a la audiencia. Y en la que hemos de poner el foco especialmente es en Aurah Ruíz, porque sus nominaciones cambiaron radicalmente y fue la mayor sorpresa de la noche. No dio ni un voto a Miriam y, en cambio, endiñó dos puntazos a la que hasta ahora era su amiga inseparable: Mónica Hoyos. En fin, un “volantazo” muy descarado, que solo fue el punto de partida de un acercamiento excesivamente evidente que tiene a los fieles del 24 horas descolocados.

Desde entonces, Aurah ha empezado a alejarse de su grupo, incluso lo ha dejado -no sabemos si definitivamente- con Suso, y ha comenzado a tener ciertos gestos hacia Miriam y Koala. Bromas, conversaciones distendidas e incluso algún abrazo. Movimientos que no convencen y que son solo la prueba de que quienes se veían fuertes están flaqueando y a punto de claudicar. No es para menos después de tanto apoyo del público en los directos hacia el dúo y después de tanto rechazo hacia el resto de la casa.

Pero, en contra de lo que muchos puedan pensar, Aurah no está siendo nada avispada en este intento por edulcorar su destartalado concurso. Todo lo contrario. Está cavando aún más su tumba porque, después de tantísimos años de Gran Hermano, se ha podido ver que estas tretas no caen bien al público y terminan siendo penalizadas con la expulsión. Esto además de que, con la edición tan avanzada, difícilmente podrán reorientar y salvar su concurso aquellos que quieran hacerlo como ahora pretende la canaria.

El resto de los mortales, a parte de que se están separando como si una bomba hubiera caído sobre Guadalix, han bajado el pistón. Primero, apartándose de una Mónica que ya no se fía ni de su sombra. Segundo, templando gaitas en sus conflictos con Saavedra, pues les interesa lavar una imagen muy denostada. Aunque también cabe la posibilidad de que esto lo haya propiciado Jorge Javier con su visita histórica a la casa. Sin embargo, queda un gran caballo de batalla aún desbocado. Y ese es Ángel Garó, que lejos de limar asperezas con la peruana, carga contra ella cada vez que tiene la oportunidad, cuestionando sin filtros su forma de vida. En fin, un Ángel desatado, por momentos desequilibrado, que también ha manchado esa impecable trayectoria de la que hace gala y que muy previsiblemente será desalojado de la casa el próximo jueves.

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