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Opinión

Las horas más bajas de Gustavo González

El amargo amor del colaborador.

No es oro todo lo que reluce ni todo el monte orégano. Las sonrisas, miradas cómplices y demostraciones públicas de amor parece ser que por ahora están en stand-by si hacemos referencia a los tortolitos Gustavo y María Lapiedra. Desde que su estabilidad como pareja se hizo pública siendo el tema estrella tanto de Sálvame, Cazamariposas, Socialité o cualquier peluquería, cierto es que la pareja ha sido cuestionada por muchos. Después de ocho años de amor intermitente con María, Gustavo decidió separar-se de su hasta entonces mujer, madre de sus cuatro hijos, para seguir con su Pascualina, ahora sin esconderse de nada ni de nadie.

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Hasta la fecha, parecía que todo iba viento en popa entre Gustavo y María pero éstos últimos días saltó la bomba en el programa donde el paparazzi colabora. El plató de Sálvame fue testigo, una vez más, de ver de nuevo a un hombre destrozado, triste, decaído y de cara desencajada por las lágrimas. La realidad es la que es, la pareja atraviesa una grave crisis que puede acabar con su relación. Parece ser que el distanciamiento se debe a una gran discusión de motivo hasta la fecha desconocido. Por su lado María, en Cazamariposas, programa donde colabora de manera seguida afirmaba textualmente: “Todo es muy difícil, me duele verle llorar” refiriéndose a hasta ahora su pareja, Gustavo González. Como anécdota reciente, la propia María fue intervenida quirúrgicamente por un quiste en el ojo. En ese proceso médico no fue acompañada en ningún momento por Gustavo. Tal situación corrobora de manera clara y evidente que la crisis es contundente. La relación podría hacer aguas en cualquier momento si no son capaces de superar tal bache.

Como no podía ser menos, estamos a la espera de un capítulo más de ésta trama de amor retransmitida en televisión. Ésta vez los dos juntos compartirán plató en Sábado Deluxe para someterse a una terapia de pareja para intentar buscar soluciones a los problemas que han causado tal distanciamiento, malestar y sufrimiento. Reconociendo como desde un principio se han mostrado cada uno individualmente hablando, seguramente habrán dos posturas muy distintas, completamente casi antagónicas. Él se caracteriza por sentirlo todo muy intensamente, aspecto que provoca que se abra en canal y veamos el sentimiento más puro y real que pueda existir. En cambio, ella siempre mantiene el tipo y la compostura, hasta parece de cera si no hablara ni rebatiera los ataques que recibe. De ahí que la tachen de fría, artificial, poco creíble y hasta se dude de la veracidad de sus sentimientos.

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Quién le diría a Gustavo tantos años después del desaparecido y mítico ¿Dónde Estás Corazón? que quererlo o sin querer se convertiría en el personaje de interés mediático que es a día de hoy. Apostó todo al sesenta y nueve rojo y ahora su corazón pende de un hilo. Confianza, complicidad y afinidad son tres valores claves para que las relaciones sentimentales se creen y posteriormente se mantengan. A día de hoy, desconozco el tanto por ciento de ellos dentro de la mente de Gustavo. No fue fácil dejar atrás un matrimonio de treinta años, el seguimiento mediático por su profesión fue monumental y ahora puede verse solo. Ojalá que se refugie en sus buenas amistades de siempre y reciba el apoyo, comprensión y acogedor abrazo de sus inseparables compañeras de profesión; Gema López y María Patiño. Sólo con el tiempo podremos ver si ésta pareja supera éste desequilibrio sentimental y vuelve a pasear de la mano como meses atrás. Puede que alguna revista sea la encargada de darnos más noticias sobre la pareja de colaboradores si alguno de los dos o de la mano conceden un reportaje en exclusiva.

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