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Opinión

‘Supervivientes 2018’: Radiografía de una modelo

El año pasado, por estas fechas, se anunciaba a Alba Carillo como una de las participantes estrellas de la edición de ‘Supervivientes’ que estaba a punto de arrancar. Muchos dudaron que la modelo fuera capaz de ser algo más que la «ex de» y que su estancia en las islas provocara algún tipo de contenido para el espectador. El tiempo, como todos sabemos, les dio una bofetada a aquellos que dudaban de ella. Y es que cada céntimo que Bulldog pagó a la hija de Lucía Pariente valió la pena.

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Esos mismo que pusieron en tela de juicio a la modelo son los que hoy comparan su perfil con el de María Jesús Ruiz, quien saltará del helicóptero esta edición. Frente a estos, pocos somos los que sabemos que el perfil de una y de la otra no tiene nada que ver, pues mientras que Alba empezó de manera tímida en la televisión, María Jesús siempre ha sido un animal salvaje incapaz de dejar pasar la más mínima oportunidad para que una cámara la enfoque.

No solo el comienzo las diferencia, sino también la forma que ambas tienen de actuar. A pesar de ser dos auténtica pasionarias, la andaluza gestiona las emociones de una manera tan ridícula que es imposible que en el espectador se genere un sentimiento de empatía como si podía pasar con la rubia, pues la ex Miss España ha evolucionado en una parodia de sí misma que aunque esté contando un drama de dimensiones estratosféricas, a uno no le sale otra cosa que reírse con/de ella.

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María Jesús, según las malas lenguas, no se había subido al avión rumbo a Honduras y ya se quería rajar. Esto solo puede ser el presagio de un concurso transformado en un valle de la lágrimas que podría desembocar en una continuación de delirios infinitos y que la tendrá en más de una ocasión en la palestra a la espera que el público decida qué hacer con ella. Será el objetivo de todos sus compañeros y  no podrá hacer nada para evitarlo porque sus limitaciones hace tiempo que se difuminaron cuando acudió a un plató para asegurar haber sido una mujer maltratada y poder ir semanas después a desdecirse.

No esperemos de Ruiz lo mismo que vimos en Carrillo, principalmente porque son dos polos opuestos. María es el claro ejemplo de la guapa tonta, aderezada encima con muchísima maldad  y un infantilismo que le impide, como a los malos de película, que sus planes salgan bien siempre. No va a destacar en lo que a supervivencia se refiere y muchísimo menos en convivencia, pero es necesario que un programa que busca entretener nos presente un perfil tan ruin, mezquino, disparatado y maligno del calibre de la modelo. Por eso, abogo firmemente para que María Jesús Ruiz sea la ganadora de ‘Supervivientes 2018’.

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