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La crítica de la semana: La audiencia (casi) nunca se equivoca

ANÁLISIS DE AUDIENCIAS | Semana del 20 al 26 de noviembre de 2017

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La sabiduría popular en ocasiones brilla por su ausencia, y más cuando hablamos de televisión, donde los sentimientos pueden ensombrecer la objetividad de la audiencia.

El público es soberano, o eso dicen. Desde la incursión de los realities y de los talent show nos hemos acostumbrado a ceder la última palabra a la audiencia, o a una parte de ella que decide invertir su jornal en el televoto, no jugando siempre a favor de obra. El ejemplo más clamoroso de este año tuvo lugar el pasado viernes en el primer programa de ‘La Voz’ en directo. El reloj marcaba más de la una de la madrugada cuando los espectadores, los que quedaban despiertos, decidieron expulsar al mejor concursante de la edición. Un francés llamado Loukas hacía las maletas para irse a su casa, una verdadera delicia musical con un talento superior al de sus rivales, o al de cualquier los adorados niños de OT. Pocos le conocen y probablemente su carrera caerá en el olvido, pero para aquellos que esperábamos encontrar su voz en el programa nos privaron de ello en las semanas que quedan de concurso. Loukas, pese a contar con la mayor puntuación de su “coach”, Juanes, vio como su rival, una adolescente que narraba en el video de presentación el fallecimiento de su padre, lo derrotaba con un porcentaje muy superior de votos por parte del público.

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Más allá de la pataleta de un aficionado que pierde a su estrella en un concurso y de la indignación que no durará más de cuatro días, las razones que explican la expulsión del francés deberían hacer replantear a los altos cargos de ‘La Voz’ su selección de concursantes. A estas alturas de la vida y después de consumir indecentes horas de televisión, soy consciente que en un talent show el elemento emocional juega un papel esencial en la razón de ser del formato; pero, ¿es inteligente perder a tu cantante más aventajado cuando todavía quedan tres programas para llegar a la final?, ¿tiene sentido enfrentarlo directamente a una concursante que antes y después de actuar menciona entre lágrimas el fallecimiento de su padre? Sería muy naif sorprenderse de la utilización del “emotainment” en televisión, y no tengo ninguna intención de reprobarlo, pero cuando pierdes “la voz” de la edición por el camino, quizás deberían considerar sus directivos si supieron jugarlo. Las audiencias del programa esta temporada no son para tirar cohetes, el viernes se conformaba con un 16,7% de share, y no parece que expulsar a su mejor talento pueda favorecer al devenir del programa.

Más allá de este alegato a favor de un concursante que muy pocos conoceréis, la semana televisiva tuvo algunos otros ejemplos de decisiones sorprendentes por parte de la audiencia. Sería muy atrevido poner en duda el criterio del pueblo soberano, si el PP roza la mayoría absoluta en España los espectadores también tienen derecho a confundirse. ¿Es la película más vista del año en televisión la mejor que se ha emitido este curso? Para gustos colores, pero no hace falta ser un entendido de cine para saber que ‘Cincuenta sombras de Grey’ es un bodrio de tamaños mayúsculos. El film rompía audímetros el pasado domingo al superar el 26% de share. Cuando parece que estamos por fin algo sensibilizados con la causa feminista, aparece una yanqui americana con menos personalidad que una ameba para conquistar a los espectadores españoles. Lanzo otra pregunta sobre el criterio de la audiencia, ¿es Carlos Lozano el presentador que estábamos esperando que fuera resucitado de su ostracismo televisivo? Pues parece que sí, ya que su segunda temporada al frente de ‘Granjero busca esposa’ se estrenaba el pasado miércoles con un notable 8,6%. En fin, por muchos años esperemos que la audiencia y el pueblo sigan escogiendo su destino, aunque nunca viene mal que cuando no nos sentimos representados por el criterio popular alcemos nuestra voz contra lo que consideramos un atropello al buen gusto, o si más no, a nuestro gusto.

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1 comment

  1. Rafa 27 noviembre, 2017 at 01:43 Responder

    Lo malo de estos concursos cuando el público es el que decide, y un concursante vende una pena o incluyen a un niño entre adultos ganan por que ganan. Miren al representante de Portugal en Eurovision vendio su pena antes antes de ir y ganó. Que está enfermo sí, que canta muy bien si, que hubieron mejores canciones que esa sí pero triunfo la pena que se fue al lado del público.

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