PUBLICIDAD
AudienciasPortada

La crítica de la semana: Alegrías en el ocaso

ANÁLISIS DE AUDIENCIAS | Semana del 2 al 8 de octubre de 2017

PUBLICIDAD

Entre tanta tensión política y periodista atrincherado entre banderas, el espectador agradece un poco de entretenimiento vespertino para calmar los ánimos antes de acostarse.

El día que esperas que el Rey de tu país se gane el sueldo y justifique el cargo que ocupa puede convertirse en la más absoluta decepción, especialmente cuando el señor que aparece en la pantalla decide olvidar una parte de sus súbitos y añadir más leña al fuego. El discurso del hermano de la Infanta Cristina tuvo más éxito que en Nochebuena y alcanzó un desorbitado 69,5% de share, si sumamos los datos de todas las cadenas. Por suerte o por desgracia, ya hace tiempo que dejó de representar a muchos españoles que esta semana encontraron consuelo en las palabras de un cómico televisivo. El Gran Wyoming, con toda la sorna e ironía que le caracterizan, se alzó como una de las voces más coherentes en todo este desaguisado y el miércoles ofreció el discurso que la ocasión merecía. ¿Tanto le costaba al monarca introducir en su monólogo frases como “dialoguemos, gritar nunca sirve de nada”? Pues parece que sí cuando tuvo que decirlo un humorista en vez del Jefe de Estado. Si todos los españoles vieran ‘El Intermedio’ seríamos más felices. El programa sabe despertar la conciencia crítica de un espectador avasalladlo por los megáfonos mediáticos tendenciosos. Parece que vamos por el buen camino y el pasado martes el programa de La Sexta se alzaba como lo más visto del día con un excelente 15,7% de share.

PUBLICIDAD

Mientras en La Sexta apuestan por un relato más plural, su hermana Antena 3 emitía esa misma noche un programa informativo con un título que destila de todo menos buen rollo: ‘Las heridas del procés’. El espacio presentado por Vicente Vallés tuvo que conformarse con un escueto 11% de share viéndose arroyado por el ciclón ‘MasterChef Celebrity’. El talent culinario de La1 sigue en todo lo alto en su segunda edición  y esta semana lograba un estupendo 22,3%.  Toda la gracia que Loles León nos regaló en su primera temporada ha quedado algo diluida en esta segunda entrega, por suerte Bibiana Fernández y Anabel Alonso salvan un poco la papeleta con su aportación “alomodovariana”. La gran factura y la producción de exteriores siguen siendo una de sus mejores bazas, pero el metraje excesivo de cada emisión ya se les va un poco de las manos. Es todo un reto aguantar las tres horas que dura cada programa, en el que la única épica existente es desvelar quien será el expulsado de la semana, siempre precedido de la misma mecánica inamovible en las tropecientas versiones del reality: prueba de líder, prueba por grupos y fase de eliminación. Parece que el conservadurismo no es solo cosa de los informativos en Televisión Española.

Telecinco se ha mostrado casi imperturbable ante el conflicto de identidades nacionales, su parilla sigue los mismos esquemas de siempre y andan mucho más preocupados por los alarmantes datos de ‘Gran Hermano Revolution’. El que fuera el reality estrella de la casa vive sus horas más bajas y esta semana se conformaba con un escueto 14,8% de share. Es una pena que los propios seguidores del formato se hayan empeñado de dinamitar la que podía haber sido una edición amena del concurso de convivencia. Sin las martingalas futuristas de la anterior edición y con un Jorge Javier Vázquez mucho más resuelto en la presentación, esta temporada el reality tenía mejores ingredientes para desarrollar un contenido apetecible. Tener al público malacostumbrado al conflicto provocado por parte de la organización ha hecho que esta edición peque de genuina ante una audiencia que reclama espectáculo a la primera de cambio. Se agradece un casting de concursantes que huye de los perfiles más “viceversos” para acercarse a la realidad de los jóvenes españoles, un mosaico mucho más representativo de nuestra sociedad que no ha conseguido cuajar entre un público que anda buscando la caricatura. Démosles tiempo a estas criaturitas y acerquémonos un poco más al experimento sociológico; aunque quizás sea demasiado tarde para reeducar a una audiencia que reclama extensiones y pectorales de gimnasio.

PUBLICIDAD
Y ADEMÁS:
Share:

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

PUBLICIDAD