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‘Traición’: una buena pero densa historia que pide arreglos

Quien no arriesga no gana. Ese dicho, unos de los más populares del mundo, lo han tenido bien en cuenta TVE y Bambú al presentar ‘Traición’, su nueva ficción, en el FesTVal de Vitoria. Y no estamos muy seguros que se haya cumplido. No esta vez.

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‘Traición’ es una serie cuyo proyecto ha estado guardado en un cajón algo de tiempo. La inexistencia de un gobierno a pleno rendimiento hace ahora un año impedía a la cadena pública llevar a cabo diversos proyectos debido a la falta de dinero. Ese asunto finalmente acabó con buen pie. Hubo gobierno, TVE dio luz verde y cadena y productora comenzaron a trabajar.

Pero cadena y productora quisieron tirar la casa por la ventana y lanzar el primer episodio de la ficción en Vitoria, tan sólo unas semanas después al comienzo de su rodaje. ¿El resultado? Pasable, pero con alguna que otra carencia.

La ficción se centra en una familia de abogados. En una comida el patriarca anuncia el rechazo a un importante negocio con abogados europeos, el poco tiempo de vida que le queda debido a una enfermedad y la existencia de un hijo secreto. Todo un cóctel explosivo de sorprendentes informaciones que afectará de forma significativa los planes de futuro de sus hijos y que termina con un trágico final: La muerte del padre ¿ahogado? en una piscina. A raíz de ahí se sucederán los diversos acontecimientos para investigar las causas de su fallecimiento.

A pesar de una idea prometedora, un casting brillante (Ana Belén, Pedro Alonso, Nathalie Poza, Manuela Velasco, Carlos Bardem, Begoña  Alonso, etc.) y la confianza que aporta Bambú, ‘Traición’ no cumple las expectativas. Bien sea por la rapidez en la que ha tenido todo y la falta de una edición más exquisita y exacta, a ‘Traición’ le fallan cosas.

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La primera de ellas, y más importante, la falta de acción. La serie comienza con buen pie pero al poco tiempo se eterniza debido a la falta de acción y de un punto de giro inexistente que sorprenda al espectador. Más allá de la presentación de los personajes y de plantearnos la situación, en el piloto de ‘Traición’ no ocurre nada significativo. Demasiado diálogo y falta de acción convierten a la serie en algo denso y estático que puede parecer pesado al televidente.

La segunda de ellas, la fuerza de los personajes. Un buen casting y buenos personajes que no brillan. Se esperaba mucho, por ejemplo, de Ana Belén, cuyo personaje, vendido como la mala malísima, no sorprende. Ni en su interpretación ni en la acción. Quien esperaba ver a la Concha Velasco de Herederos se quedará con las ganas de ello. Al menos de momento.

Se esperaba mucho de ‘Traición’. Quizás el recuerdo de Gran Reserva hizo que las expectativas fueran altas. Aunque la historia sea muy diferente, la premisa de partir de un clan familiar la hacen irremediablemente comparable con la primera ficción de Bambú que logró el gran éxito.

‘Traición’ llegó fuerte en cuanto a idea pero algo débil en cuanto a contenido. Quizás fue la decepción del FesTVal en comparación con el resto de ofertas. Algo que contrasta con las otras dos ficciones que Bambú llevó a Vitoria, ‘Velvet Colección’ y ‘Tiempos de Guerra’, que sí recibió el visto bueno de la crítica y del público asistente.

Las prisas no son buenas y el deseo de presentar ‘Traición’ en Vitoria le ha pasado factura. Al piloto le hace falta una revisión, replantearse la edición y hacer algún que otro arreglo. Quizás el capítulo que veamos en televisión cuando TVE la estrene dentro de unos meses se parezca poco al que vimos algunos en Vitoria. Bambú puede hacerlo. Bambú debe hacerlo.

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