Opinión

¿Por qué es fundamental un trono gay en ‘MYHYV’?

Que la tele es un gran escaparate es algo que nadie puede negar hoy en día. Utilizar el medio para lanzar un mensaje que cale en la sociedad es algo ya normal en nuestro día a día, por eso son muchos los que optan por la pequeña pantalla como instrumento para implantar una idea. Por esto, no es normal que muchos pensemos que no es muy loca la idea de combatir uno de los mayores problemas a los que la sociedad se enfrenta desde un plató de televisión. Este problema no es otro que la homofobia. La homofobia y toda la problemática relacionada con el colectivo LGTB. Solución a este problema-a una parte, no toda- podría residir en los estudios de Mediaset España, concretamente en aquel donde diariamente graban el dating show más conocido a nivel nacional: ‘Mujeres, hombres y viceversa’.

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El contar con un tronista abiertamente homosexual dotaría el programa de Emma García de una herramienta fundamental para la visibilidad del colectivo. Aún en el 2017, son muchos los que creen que las relaciones amorosas homosexuales se basan en los antiguos estereotipos arraigados, en los que la promiscuidad y el libre albedrío están a la orden del día. La visibilidad hoy en día es un arma importantísima, pues no podemos seguir viviendo en un país en el que cada año que pasa aumentan las agresiones basadas en la condición sexual de los asaltados, ni en donde un sector de la población se lleve las manos a la cabeza porque la alcaldesa capitalina  decida instalar semáforos que muestren las diversas opciones que existen a la hora de emparejarse.

Pero claro, de esta labor también saldría beneficiado el propio programa. Es inevitable resaltar el evidente desgaste que ha ido sufriendo con el paso de los años el programa de citas, pues ya es habitual leer titulares que informen de un nuevo un mínimo histórico. La inclusión de un tronista gay o lesbiana dotaría de un revulsivo al dating que solo mejoraría audiencias e impacto social, recobrando la esencia de aquellos primeros tronistas que se convertían en ídolos de masas y que conseguían mantener frente al televisor a miles de jóvenes deseosos de conocer la continuación de esa historia de amor forjada ante las cámaras. El hecho de que el target sea mayoritariamente juvenil tendría una labor de normalización para con este sector, pues son muchas las voces de corta edad que se levanten en contra de las relaciones entre el mismo sexo.

No solo en cuestiones de audiencias mejoraría el programa, sino que conseguiría atrapar nuevos adeptos. La mecánica del mismo ha ido girando en torno a una serie de caras que pasan de pretendientes a tronistas, de tronistas a ganchos y de ganchos a pretendientes de nuevo. El participante de ‘Mujeres y Hombres’ tiene un curso cíclico, como el agua. Aquel que no ha seguido el trono de turno desde muy pronto tiene muy difícil  encontrar interés en una historia de la que tienes que estar al día en cuanto a capítulos anteriores se refiere, en la que los personajes son todos viejos conocidos de anteriores aventuras. La introducción de nuevos rostros, tanto en el trono principal como en las sillas de los candidatos, aportará una frescura y una regeneración interna que será sinónimo de nuevos espectadores que se asomen para interesarse como antaño.

Y aunque parezca que se haría algo novedoso, no es así. Desde años anteriores otro formato de Mediaset apostó por mostrar el amor homosexual en ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’, donde una de las parejas estaba formada por un concursante gay y su progenitora. La importancia de esta inclusión es innegable, pero también hay que tener en cuenta que el programa emitido en Cuatro mostraba las relaciones y todo aquello que las rodeaba desde un punto más cómico que real, algo que el programa de Telecinco puede explotar al tener una duración mayor y centrarse más en la aventura amorosa que en la visión bromista de la misma.

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Por ende, podemos sacar como conclusión que la televisión es nuestra amiga y debemos aprovecharnos de esta relación para poder conseguir mejorar los aspectos que nos incomoden de nuestra sociedad a través de ella. La homofobia es una enfermedad grave que encuentra en la educación y el conocimiento su cura, por lo que debemos abogar que la televisión ayude en la dispersión de tareas que sirvan para que este problema forme parte del pasado.

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