Especial

Las actuaciones más queridas de España en Eurovisión

Es la semana dorada para los amantes de la música y la televisión, en la que ambos géneros se funden  para dar lugar  a uno de los acontecimientos más importantes que cada año tiene lugar en una de las capitales europeas: Eurovisión. El festival de la canción más importante del mundo cuenta ya con 62 ediciones que respaldan el éxito del mismo, no en vano cada año más de 200 millones de espectadores enciendes sus televisores alrededor del continente-y del mundo- para sintonizar con la competición.

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Que el concurso no es lo que era es un hecho. No solo por la variedad de estilos que se han presentado a lo largo del tiempo, sino por el gran avance técnico que ha vivido el festival a lo largo de su trayectoria desde que empezará allá por 1956. También en número ha cambiado, pues de los siete países que participaron en la primera edición, han llegado a concursar (en al menos una ocasión) 52 delegaciones.

El debut de nuestro país se vivió en el año 1961 cuando Conchita Bautista se subió al escenario de Cannes, en Francía, para interpretar su éxito Estando Contigo, que le valió para conseguir la novena posición. A partir de ahí, España ha participado ininterrumpidamente hasta este año, con Manel Navaro y su Do it for your lover. No han sido pocas las canciones que han sido enviadas con pasaporte español, pero tampoco han sido muchas las que han conseguido la gloria, pues solo Massiel y Salomé, en 1968 y 1969 respectivamente, consiguieron alzarse con el primer puesto.

Pero como en estos concursos el éxito no viene ligado al primer puesto, repasamos las candidaturas españolas que a pesar de no haberse llevado el oro a casa, han conseguido permanecer en la memoria de los espectadores por su buen hacer en la competición.

Julio Iglesias
El artista hispano con mayores ventas musicales participó en el concurso un año después de que Salomé revalidará el título conseguido por Massiel en Londres. Con la canción Gwendolyne, Iglesias ganó el Festival de la Canción de Barcelona en el Palacio de las Naciones en Montjuic y el derecho a representar a España en el Festival que se celebraba en Amsterdam. A pesar de conseguir solo 8 puntos y la cuarta posición, el éxito de la canción le permitió regrabarla en cuatro idiomas distintos, lo que supondría su lanzamiento internacional. El resto es historia.

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Karina
La dulce Karina ganó en 1971 lo que para muchos sería la mejor preselección que España jamás ha tenido. Venció a artistas de la talla de Rocío Jurado, Los Mimos, Nino Bravo y Encarnita Polo con su canción Un mundo nuevo. La representación de la andaluza forma parte ya de la historia del festival y no solo por la medalla de plata conseguida en el mismo. En los primeros minutos de la actuación, el micrófono falló y privó al público europeo de poder escuchar el primer verso de la pieza con la que España quería volver a ganar. Esto no fue un impedimento para que la artista bordara la actuación y quedara a las puertas de la tercera victoria del país, frenada por la representante de Mónaco. Como curiosidad, Karina estuvo acompañada en el escenario por las mismas coristas que acompañaron a Massiel, el famoso “Trío La La La”.

Mocedades
Dos años después, en 1973, llegó otra de las alegrías para el país en la competición. Mocedades conseguía con Eres la mejor puntuación que España jamás ha cosechado en su histórico de participaciones, 125 puntos. Esta enorme cantidad de puntos no se tradujo en victoria, pues el grupo solo pudo alcanzar la plata. Tal fue el éxito de la participación española ese año, que la canción se versionó en inglés, alemán, italiano y muchos más idiomas, además de ser clasificada en la onceava posición en el especial realizado con motivo de los 50 años del certamen. Fuera de los derroteros eurovisivos, la canción es símbolo de la historia musical española.

Betty Missiego
Es, sin duda alguna, la representación que más conmoción ha causado en nuestro país y que a día de hoy se sigue recordando con cierto resquemor. Corría el año 1979 cuando TVE decidía mandar al festival a una peruana  y a su coro infantil a defender a la televisión pública en la competición de la canción europea. Su canción, que así se llamaba la composición, fue interpretada por Betty con una atmósfera de paz que fue secundada por un grupo de niños que la arropaba en el escenario y consiguió la gran ovación de la noche. En el momento de las votaciones, y a falta de un país por votar, España ya saboreaba las mieles de su tercera victoria, por lo que el batacazo fue mayor cuando el jurado español decidió otorgar a Israel la máxima puntuación permitida. Esto no solo hizo que los israelíes consiguieran la victoria, sino que arrebataran a Missiego la victoria en el último momento. A pesar de este mal trago, la canción sigue siendo una de las más queridas y admiradas por público español.

Remedios Amaya
Folclore, pies descalzos y aires españoles por los cuatro costados. Eso es lo que llenó Europa en 1983 cuando Remedios Amaya se subió al escenario para preguntar a los presentes ¿Quién maneja mi barca?. Tras los tres minutos reglamentarios y los aplausos de rigor, Remedios voló a la Green Room para esperar y poco más se supo de ella, pues ningún país tuvo la amabilidad de concederle un mísero punto. A pesar de ser el tercer rosco en la historia del Festival para España. el país respondió positivamente a la artista y permitió que se labrara una carrera respetable dentro del panorama musical del género. Y es que esa barca, a pesar de todo, no llegó a la deriva en nuestra memoria.

Azúcar Moreno
La participación de las hermanas Salazar es todo un clásico en el festival. Toñi y Encarna fueron las protagonistas indiscutibles de aquel año y no porque ellas lo decidieran, sino por una serie de infortunios que marcaron su candidatura como la más accidentada de la historia. No solo las extremeñas vieron como los trajes rojos con los que pensaban encandilar a Europa no llegaron a Zagreb, lugar donde se celebraba el certamen en 1990, sino que tuvieron que salir del escenario segundos después de su actuación por un fallo del playback. Con entereza y un aplomo escénico envidiable, las españolas volvieron al pie del cañón para regalar una magnífica interpretación de su ya icónico tema Bandido. La quinta plaza en la que acabaron supo a poco tras todos los percances por los que tuvieron que pasar, pero fue recompensado con el reconocimiento nacional de los que aún hoy en día siguen gozando.

Sergio Dalma 
Tras el gran recibimiento que tuvo su primer disco, TVE decide confiar en Sergio Dalma para representar a al ente público en el festival celebrado en 1991. Para ello, Dalma escogió el mítico Bailar pegados, una balada que se ha convertido en todo un clásico de la historia musical en España. En una edición en la que no se supo el ganador hasta el final de las votaciones, el cantante tuvo que conformarse con un meritorio cuarto puesto que supuso toda una alegría, no solo por haber mejorado la marca anterior, sino por el buen sabor de boca que dejó la interpretación sobre el escenario de la delegación española. El paso por el festival de Sergio fue todo un revulsivo en su carrera, pues ha partir de ahí se hizo un nombre en el panorama musical español, lo que le ha llevado a vender más de 4 millones de copias de sus trabajos.

Anabel Conde
La representante peor tratada con diferencia de todos los que hemos tenido. Anabel fue seleccionada internamente por TVE en 1995 después de que hubiera mandado una maqueta dos años antes. La elección suponía para Conde su debut práctico en el mundo de la música, por lo que no eran muchos los que desconfiaban de que su Vuelve conmigo pasara desapercibido por el eurofestival. Inesperadamente, se alzó con la segunda posición después de que incluso los miembros de la orquesta se levantaran para aplaudir la perfecta ejecución del tema que defendía. La plata de Anabel estuvo plagada de polémica, pues la victoria de Noruega y Nocturne, una canción prácticamente instrumental, estuvo a punto de otorgarle a la malagueña la victoria, lo que finalmente no ocurrió al respaldar la UER el triunfo noruega. A pesar del puesto conseguido, Anabel vio como su prometedora carrera se estancaba tras quebrar su discográfica y que otros sellos no encontraran en ella la confianza suficiente para apoyarla. Ha intentado en más ocasiones volver al festival, sin éxito en ninguna de ellas.

Rosa López
¿Quién no recuerda estar pegado al televisor en mayo de 2002 esperando la actuación de Rosa y su coro de triunfitos? La intervención de la granadina en el festival concluía el ciclo con el que TVE lanzó ‘Operación Triunfo’, un programa que buscaba el representante español en Tallín, Estonia, y que se convirtió en un auténtico boom mediático.  Europe’s Living a Celebration, a pesar de no ser una canción sobresaliente, consiguió atrapar a España entera durante los tres minutos que duró su actuación. Esa estratosférica audiencia fue testigo de como el sueño español se esfumaba y Europa colocaba a Rosa en el séptimo puesto de la tabla, un desgarrador fracaso para las expectativas creadas. Y es que López viajaba con la presión de ser ganadora mucho antes de haber pisado el escenario y eso, quieras o no, pasa mucha factura.

Pastora Soler
Muchos años tuvieron que pasar hasta que España mandara al concurso algo mínimamente decente. Tras revolcarse en el fango eurovisivo con brujerías, chikilicuatres y algún que otro bloody mary, la delegación española confiaba en la andaluza para que levantara los ánimos en un país que veía el festival manchado por culpa de la política y el vecinismo. Quédate Conmigo sonó en Bakú en mayo del 2012 y logró reconciliar a España con Europa a pesa de situar a la cantante al bode del top 10, aunque el jurado profesional la elevara a la quinta plaza. Pastora ejecutó una emocionante actuación que empezó un delicado susurro hasta estallar en unas de las notas más largas que el festival ha presenciado. La victoria de Soler se daba como imposible al luchar contra la titana Loreen y su Euphoria, pero sus tres minutos han quedado grabados en la memoria y en el corazón de una España que siempre recuerda a Soler cuando el festival se acerca.

Ruth Lorenzo
Después de la alegría que Pastora brindó y el chasco que otorgó Raquel del Rosario vestida de amarillo pollo y correteando por el escenario mientra soltaba algún que otro gallo, pintaba todo un poco raro para España en el 2014. Una preselección, con lucha encarnizada incluida, dio a una desconocida para el gran público como vencedora. Desde que Ruth gritará su ya famoso “¡¿ La representante soy yo?!” hasta que actuó en Dinamarca, supo como ganarse el corazón del público y de los eurfans, siendo una de las representantes más cercanas y atentas que se recuerda. Dancing in the rain consiguió igualar la marca de 2012, pero la dedicación que Lorenzo puso en su candidatura y la puesta en escena tan acorde que llevó a cabo, convirtió su paso por la competición en uno de los más reseñables de los último años, prometiendo incluso una vuelta al festival.

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