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Los 5 puntos que ‘OT’ tiene que tocar para que su vuelta sea un éxito

El pasado octubre se cumplieron 15 años del estreno de la primera edición de ‘Operación Triunfo’, que se celebró con un reencuentro de todos los componentes de la academia y culminó con un concierto en Barcelona donde todos los alumnos rememoraron las actuaciones más especiales de aquella etapa. Esta melancolía fue lo que hizo renacer el deseo de la gente por el talent y no fueron pocos los que alzaron su voz para que el formato regresara a la pequeña pantalla.

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Y puede que en parte a este revuelo, TVE decidió hacer caso y poner de nuevo en marcha la maquinaria de la Academia, que recibirá muy pronto a alumnos y profesores tal y como han confirmado diversas fuentes, entre ellas Tinet Rubira, director de la productora que se encargará del concurso. Pero, ¿será un éxito la vuelta del concurso a las pantallas?¿Fracasará como lo hizo la última edición del mismo en Telecinco? Desde aquí lanzamos cinco claves que deben cumplir para que el interés del formato se transforme en enganche por parte del público, y por tanto, en un éxito rotundo.

  1. Premiar la viralidad

Uno de los componentes que mayor peso ha tenido a la hora de decidir la vuelta del formato ha sido la campaña de los usuarios en las redes sociales. Por ello, los responsables del programa no pueden descuidar el mundo cibernético y las ventajas que este puede traer. Para empezar, el colgar las actuaciones individuales de cada uno de los concursantes ayuda a que sus respectivos admiradores las compartan, traduciendo el anacrónico boca a boca en retweets en Twitter y compartir en Facebook.

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Esto además, supone una campaña de publicidad gratuita para el programa. No pocas veces hemos visto en nuestro feed de Facebook grandes actuaciones de programas de los que no conocíamos su existencia o ni siquiera se emitían en territorio español.

¿Y qué beneficio tiene esto para el concursante en sí? Pues bien, aquí entra la figura del favorito. En anteriores ediciones, aquel que acumulara más votos del público durante la semana tenía la oportunidad de ser salvado automáticamente del veredicto del jurado, así la redes jugarían aquí un papel fundamental. El concursante cuya actuación haya sido compartida más veces desde la página oficial del programa u obtuviera un mayor número de visionados y likes en el canal de YouTube del talent, estaría directamente salvado. Este movimiento ayudaría a conectar con las generaciones de millenials y desterrar el ya obsoleto voto por SMS, lo que nos lleva al siguiente punto.

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  1. Voto gratis

No solo lo supondría en la elección del concursante inmune, sino también en aquel que quisiéramos que se quedara en la academia. El cobro por el voto estaba bien en la época en la que los smartphones no habían llegado a nuestras vidas  y por lo tanto, no habían otras alternativas. Pero ahora sí que las hay y se llaman apps. A partir de una de ellas podrían hacer que el público se decantara por su concursante favorito de cara a la expulsión. ¿Cómo? Por un sistema de puntos que les obligue a ver contenidos del programa. Es decir, por cada visionado de un video, x puntos; por ver un resumen diario, otros tantos; por ver una gala entera, el triple de lo anterior. Y así hasta que se acumulen puntos que luego se podrán canjear por votos.

Aparte de modernizar y transgredir, acabarían con uno de los mayores cánceres de los concursos televisados: el negocio de las recargas. Esto, para quien no lo sepa, consiste en un grupo de gente que se encarga de comprar tarjetas prepago para que los seguidores de determinado concursante en determinado concurso se ocupen  de rellenar dichas tarjetas con dinero de su bolsillo. Esto, como es lógico, acaba derivando en numerosos casos de estafa.

  1. Recuperar caras conocidas y añadir nuevas

Si preguntamos a la gente de a pie nombres con los que relacionarían el talent musical más exitoso, obviando alumnos, muchos coincidirían: Nina, Angel Llácer, Noemí Galera, Risto Mejide, Carlos Lozano…. Estos son solo algunos de ellos, pero seguro que habrá más.

De este batiburrillo de personas se tienen que aprovechar para atraer al espectador. Su vuelta al formato curaría la nostalgia de algunos y aumentaría el morbo de otros, pues el paso del tiempo no ha aminorado las ganas de volver a ver estos rostros  desempeñando el cargo que les dio la fama durante el concurso.

Pero si se mantiene a algunos, se trae a otros. No podemos obviar que el paso del tiempo ha hecho de algunos concursantes unos auténticos mitos dentro y fuera de la música, por lo que no sería desagradable para nadie el verlos dentro de la academia que les puso en la primera línea de fuego, esta vez en el bando contrario. Chenoa como jurado, considerando la relación que tiene con la productora al juzgar en ‘Tu Cara Me Suena’ y derivados; Rosa, la primera ganadora, como profesora de canto a los nuevos triunfitos, o Bisbal, el gran triunfador del formato, dando clases especiales a los concursantes, son opciones que se deberían barajar.

  1. Relacionar el concurso con Eurovisión

No hay que olvidar, aunque se haya estirado el chicle tanto que puede que muchos no lo recuerden, que el formato nació y se presentó como el casting ideal para escoger al representante de Eurovisión 2002.

La vuelta de ‘OT’ debería venir de la mano como la vuelta del proceso de selección eurovisivo más exitoso hasta la fecha, pues TVE no solo mataría dos pájaros de un tiro, sino que acabaría con la larga ristra de elecciones que no han hecho más que levantar ampollas, críticas y malestar en todos los amantes del formato.

Una noche a la semana sería Eurovisión. Esto conlleva el preparar unas galas espectaculares con las propiedades del festival europeo, no llevar el certamen a la última gala del concurso y de paso, la televisión pública daría un golpe en la mesa recordando a Europa  que nosotros, aunque parezca increíble, si podemos albergar un festival de dichas magnitudes con el despliegue técnico que este merece. Así, el gran público conectaría con el representante tras verlo crecer profesionalmente desde sus inicios, lo que aumentaría el interés por el papel desempeñado posteriormente en el escenario europeo, sinónimo de buenos datos para TVE. Todos salen ganando.

  1. Resucitar el chat

Y si, ‘Operación Triunfo’ es un talent, pero un talent show. Y esta última palabra se puede explotar durante las horas posteriores a la gala. Para aquellos que no lo recuerden, después de cada noche de gala, los concursantes volvían a la academia y compartían en un ambiente distendido  las impresiones de la misma, así como responder a los mensajes que los seguidores enviaban para los triunfitos.

La elección de un buen presentador es crucial para esta sección. Tiene que ser alguien que conecte con los concursantes de una manera que les haga creer que no están participando en la grabación de una extensión del programa en el que participan, sino que están en una reunión de amigos en la que pueden contar todo y desahogarse.

Una vez más, las redes sociales entran en juego. Los triunfitos no recibirían ningún mensaje telefónico, sino tweets a través de un hashtag oficial que todo el mundo desde casa pueda usar, sin temor las abusivas tarifas telefónicas que abundan en este tipo de programas.

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