El Televisero

OPINIÓN | La llamada de Teresa Campos que todo cambió

 Por Jesús Carmona
  El porqué de las cosas catódicas. 
 

Están siendo unos días de desafección emocional, de descabalgamiento afectivo. Pedro J Ramírez junto a Ágatha y María Teresa Campos de la mano gélida de Edmundo, escriben con tinta de color dolor una misma historia, con la salvedad de que unos no dudan en subirse al tren de los titulares sangrientos, y otros se parapetan en cláusulas asfixiantes. De Pedro y Ágatha desconozco más que manejo, pero de Teresa y Arrocet me llegan perdigones con sequía y a trompicones, pero información necesaria para apuntalar una opinión cercana a su realidad. Estos corpóreos viven en una fisura que pese a expandirse entre la falta de sinceridad y de honor, ellos procuran abarcar y taponarla con escaso tino. Edmundo ha decepcionado a Teresa, le ha pegado una bofetada en el alma que la presentadora no sabe encajar.

Una fotos del cómico junto a Gema Serrano, una señorita afincada en el mundo artístico, y que desde hace tiempo se retoza en cenas junto a la pareja de la periodista. Su protuberancia y su escasez de prendas -hecho que no le concede decoro ni buen gusto a su perfil-, hacen que se la dibuje como una amenaza silente pero palpitante. Me aseguran que Teresa un día le dio su opinión poco afectuosa de la sirena a Edmundo, y algo parecido a una promesa se formuló ese día. No le cae en gracia a Campos ese derroche de caricias, roces y miradas picantonas.

Me creo que Arrocet está prendado de amor por Teresa, y que ese fluir amoroso es recíproco. Ambos aparecieron en el momento idóneo del otro, y sin prometerse parabienes excesivos, cayeron en la promesa más impermeable, el discurrir del tiempo. Se han dado la mano apergaminada para no desviarse de su ruta. Ahora se presenta una fisura, un cisma que intentan congelar a modo de sonrisa hierática y palabras desempolvadas, mientras en la intimidad procuran cicatrizar heridas. Y esa impostura solo obedece a una cosa: su reality en Telecinco.

Ya está grabada la segunda parte en un 75 por ciento, y el cómico aparece en su mayoría. Me remarcan que si no existiera ese compromiso, no forzarían emociones. Aún así, llevan un mes durmiendo en casas separadas. Sálvame Deluxe quiso sentar a Serrano y a última hora una llamada lo impidió. Doy el nombre de quién llamó: Teresa Campos. Las palabras que se proclamaron a las 19:35 del viernes -dos horas antes del Deluxe- no las puedo reproducir porque no las sé. Pero el caso es que Gema no se sentó. ¿Por qué? ¿Tan lesiva sería para la salud de la relación entre Campos y Arrocet su versión ?

Mientras Mamá expresa amor y sosiego, su hija Terelu no duda en torcer el morro y mostrar un malestar general. Deberían aprender de ese amor que está acolchado contra ventiscas, como el que se profesan Isabel Preysler y un escritor llamado algo así como Vargas no sé qué. Claro que a éste lo pilló a tiempo Isabelita, cuando la vejez amaina la fuga a otras pieles. Deseando estoy que lleguen las navidades para ver de nuevo Las Campos, todo parece indicar que soltarán la primera entrega antes de nochebuena. Me cuenta mi fuente sobre Gema Serrano, que la mozalbeta anda fumando en pipa por haberla amordazado con malas artes. Lo mismo, Campos, escupe aquello que pretendía antes adornar. Curvas como catedrales se avecinan. Palos con gusto no duelen.


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