El Televisero

CRÍTICA | ‘Masterchef Celebrity’: La 1 se reviste de renombre culinario

  Por Jesús Carmona.  

  El porqué de las cosas catódicas.


TVE ha descorchado más botellas de champán en estas semanas que en cuatros años condensados. Llevaban siendo un riachuelo audimétrico durante un tiempo asfixiante hasta que un día el cielo se abrió, colosal y despampanante, derramando un manantial de agua. La misma que salía de los ojos de los añejos concursantes de ‘Operación Triunfo 1’. 
De algunos sin colador y con autenticidad, y de otros entrampándose en hipotecas emocionales a veinte años. Este proyecto devenido en un éxito abrumador venía germinándose en las mentes de los comandantes del canal público desde hace año y pico. Apremiaba darle un revulsivo efectivo al ente, y tiraron del poder lacrimógeno con un acierto incontestable. Después de 15 años, el espectador repescó la fidelidad que antes se dispensaba a TVE sin grandes parabienes ni excusas peregrinas. Volvió, aunque más tibia, esa esencia con la que tantos lametones de orgullo asearon su estado de ánimo. Y yo me alegro, mucho. RTVE se merece revolcarse en el barro televisivo como antaño. Y parece que están dando en las teclas oportunas. Por eso apuestan por lo que les hizo desplegar un ala. 
Un país como el nuestro debe tener, aparte de merecerse, un canal estatal potente, de rigor, de calidad. Y que no sólo sea motivo de reunión ante un despliegue de año nuevo. Conmino a los dirigentes por que apuesten por el espectáculo, y, por qué no, por una telerrealidad bien cuidada, con coto. Además, me apena la falta de presupuesto, por lo que sería ideal el regreso de la publicidad. Pero acato que todo debe ser demasiado. Vas por buen camino, TVE. 
Y hoy estoy ante La 1 y ‘Masterchef Celebrity’ embobado. Cuando supe que conformaban, entre otros, Fernando Tejero y Loles León, me desangré de amor e intriga. La confederación me ha recordado a la época de ‘Aquí no hay quien viva’, en la que se inoculaban en un portero mal avenido y una presidenta con ínfulas desorbitadas, respectivamente. Listos en TVE, por contar con ganchos ávidos de hambre, y de pasado sentimental. Ahora los veo reproducirse entre libros culinarios y fogones protestantes de pasión con un deje frío que sólo puede dispensar el tiempo. El implacable tiempo. 
De todos los aspirantes, me derrito de contubernio por el perfil de María del Monte. Una tía que ha mantenido un hermetismo mediático en tiempos de avidez que ha irritado igual que suplicado. Mantiene un discurso de espectadora, como si nunca hubiera aparecido en pantalla, a lo sumo un respiro fugaz y andaluz. Fonsi Nieto lo noto desubicado, fuera de honda, espero que halle su punto. 
Loles cuenta con una retranca que la aleja para bien del resto, me atrevo a decir que es el alma del percal. Cercana, campechana y castiza. Cañí, incluso. Da la impresión de que no se quiere desvestir del personaje de Paloma Cuesta. Jordi Cruz, hay un momento, en que la ata en corto y la amonesta por su cólico verbal. Fernando Tejero habla siempre con un pudor que te empuja a darle un abrazo perenne. Te invita a protegerlo entre algodones y llantos prestos de épocas mejores, como un niño recogido del parque. 
Me produce un aburrimiento supremo Manuel Díaz y su mujer, siempre diplomáticos y correctos. Por su parte, Miguel Ángel se piensa que cocina en su casa y no explota frente al espectador. Siento una curiosidad por el fichaje de Niña Pastori, entre otros. Produce una astenia invernal que te desubica el mando y te hace ser infiel. Aparte de mis palpitaciones, diré que el programa ha regresado a lo grande. Bien hecho, con toques novedosos y frescuras recién embaladas. 


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1 comment

  1. Anónimo 7 Noviembre, 2016 at 10:07 Responder

    Cómo siempre, tienes una pluma impecable y tan fina que te hace ponerle los puntos sobre las íes a todo lo que se tercie, siempre con delicadeza pero con toque. Tu toque.
    Me encanta amore! Un besito.

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