El Televisero

#Gala12GH17 | Una noche para el olvido

Siempre he recordado la gala de los familiares como algo tan emotivo  y tan bonito que lo de este jueves  creo que lo voy a borrar de mi mente. Los concursantes de ‘GH 17’  recibieron la visita de sus familiares de una manera tan fría y tan artificial que no sé si es que lo hicieron así para evitar que entre roce y roce se escapara un poco de información del exterior o simplemente por joder a los habitantes.
Resulta que los metieron en el pabellón de pruebas y fueron invitados a tirar de una palanca que emulaba al pulsador de ‘Tu Cara Me Suena’, mientras que una bola de color, que  salia de una de aquellas máquinas que existían en los bares para vender pelotas saltarinas, elegía el destino de la puerta que debían cruzar. Dentro de la máquina se encontraba el concursante camuflado, que no era otro que el payaso enano ese que va todos los años a la casa a hacer de todo menos gracia, para darles la pelota en mano. Cuatro horas después de la emisión, no entiendo porque hicieron maquillar  al pobre hombre si su misión solo consistía en sacar la manita por una rendija como si fuera el cuento de los corderos y el lobo. Pero al caso, que los pobres muchachos tuvieron que correr en una cinta, aspirar helio, ser atados a poste para  tensar una cuerda y demás parafernalia para ver a sus allegados de manera “cercana”.
Una vez dados los abrazos de rigor, los gritos de te amo y la confirmación de que todo afuera estaba muy bien, los familiares se posaron en el salón para ser ellos los protagonistas mientas que los verdaderos concursantes miraban a través de una pantalla lo que sucedía como si fuese aquello una
comparecencia de Rajoy. Nominaron ellos, se sentaron en el Club ellos y jugaron a las bolitas ellos. Y Sandra Barneda pasó por ahí para hablar de su libro, equivocarse de salida de la casa y hasta luego Mari Carmen, como diría la ganadora de la mejor edición de la que Guadalix ha sido testigo.
Del bodrio semanal que sirve todos los jueves en Telecinco, me quedo con tres acontecimientos que la verdad, me dejaron perplejos: el primero de ellos y como dije antes, los familiares nominaron. Bien, pues de esa nominación destacó el momento en que Laura, la otra pantera de Cornella y amiga de Meri, endiñó sin piedad sus tres puntos a Adara. Loco me quedé, Mas que nada porque no entiendo el grado de amistad que se tiene con la rubia si a la mínima que puede le da la mayor puntuación a la que es único apoyo de su ex compañera y mas viniendo del exterior, donde se sabe que Adara es la concursante más apoyada y que esos tres puntos no servirán de nada. Segundo, la performance realizada por Miguel cuando se rapa la cabeza. Me parece ridículo que el gallego haga todo ese despliegue para liberarse y sentirse mejor consigo mismo, pues el momento de quemar su amado peluquín y esparcir sus cenizas por el jardín como si de un muerto se tratase fue superior a mi persona, Cada vez creo con más fuerza a las malas lenguas que afirman que Miguel se pegó la rata muerta encima de la “calva” para formar parte de la terna de elegidos en entrar este año. Y la tercera, pero no menos importante, es como la audiencia sigue tras 17 ediciones a sus espaldas sin saber elegir a quién sacar de la casa en las nominaciones semanales. Esta vez fue el turno de Simona, quién apuntaba maneras tras  ingresar en el concurso de manera tardía.
La gracia de dejar que los familiares nominaran se saldó con Meritxell, Adara y Alain como nuevos
nominados. Pol, ex concursante en calidad de familiar/amigo/novio de alguien hoy, se quedará un diía mas dentro de la casa con su Adara por decisión de la audiencia. Aplaudo está acertada elección, aunque dentro de lo que había era fácil.
Dicho esto, solo espero que la semana que viene mejore el asunto, pues Bárbara, ganadora moral y la única que se salva de la quema de este desastroso casting, estará en plató para hacer el repaso correspondiente a su paso por la casa tras verse en la obligación de abandonar por la enfermedad y posterior fallecimiento de su padre.

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