El Televisero

OPINIÓN | 'Astral', la lección magistral de Évole y Proactiva

Por Alejandro Cuenca

Es una lección magistral. De esfuerzo, de solidaridad,
de humanidad. No sólo del director y presentador de ‘Salvados’, Jordi Évole,
sino de todos los voluntarios de Proactiva y del resto de organizaciones que
cada día salva la vida de personas que huyen “de la miseria, de la crisis,
de Boko Haram”.‘Astral’ es un testimonio espeluznante, terrible y
avergonzante.
Un documental dispuesto a remover conciencias. El salvamento de
4.500 personas a la deriva en medio del mar, más de 15.000 en cuatro meses, son
datos escalofriantes.
La dureza de las imágenes que muestra
‘Astral’ no tiene prácticamente nada que ver con lo que hemos visto en
televisión hasta hoy sobre el drama de estos refugiados africanos. Miles de personas,
tanto niños y niñas como mujeres y hombre con “larguísimas historias”
a sus espaldas se juegan la vida a diario. Probablemente hayan incluso imágenes
peores que no pudimos ver. Es un documental de obligado visionado, responsable
y de calidad.
‘Salvados’ no ha podido tener un mejor inicio
de temporada.
Al margen de la audiencia, ya es un éxito, porque
ha dotado a la sociedad de un documento esencial reflejo de un drama social y
humanitario entre dos continentes y dos orillas que apenas se oyen.
No es la
primera vez que este espacio de LaSexta comienza temporada con un impactante documento.
En 2014 lo hizo con el falso documental ‘Operación Palace’ que hizo a los
espectadores analizarse a sí mismos. Un producto polémico, pero de calidad.
Este domingo lo ha hecho con uno real, cruel e incisivo.
Dos de las últimas cuestiones importantes a
destacar en el aspecto técnico son el uso del silencio y los primeros planos. No
hace falta decir más. “¿Todavía estamos aquí?”. Un silencio. Una mirada.
Nada más y todo está dicho. ‘Astral’ es un documental que se podría contar solo
con imágenes y sólo sonidos ambiente. Es una tragedia que habla por sí sola.
El crecimiento en cuanto a profesionalidad
y calidad del programa gracias a episodios como este es incuestionable. Las imágenes,
las historias, los sonidos, las luces, los testimonios son piezas de programa que
se hace, cada vez más, con mayor responsabilidad y espíritu crítico que parece
que no todo el mundo llega a comprender. La elección del documental como formato
para emitir este primer programa ha sido la mejor decisión de la productora. Es
de lo mejor hecho en los últimos años para la televisión.
Hay quien se rasga las vestiduras y
focaliza en Évole y ‘Salvados’ la ineptitud y la falta de conciencia propia y periodística
por intentar hacer algo. El caso es que ambos lo han vuelto a hacer. A ellos y
al resto: A sus pupitres. Ha comenzado la clase.
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