El Televisero

OPINIÓN | 'La Embajada': final valiente para una ficción a medio gas

La ficción de Antena 3 llegó a su fin cerrando todas las tramas 

‘La Embajada’ cerró este lunes sus puertas en Antena 3 tras 11 episodios y lo hizo dejando un buen sabor de boca cerrando todas las tramas y apostando por un final valiente y frenético de principio a fin. La serie se despidió con un 14,3% y 2.038.000 espectadores tras una única temporada.  
La corrupción está a la orden del día y Antena 3 decidió llevarla a la pequeña pantalla con Bambú Producciones. Y a diferencia de lo que parece que ocurre en la realidad, en la ficción la justicia parece que si es justa y todos los personajes vieron como defraudar y cobrar comisiones conlleva una pena: la cárcel. 
A lo largo de 11 episodios hemos contemplado como ‘La Embajada’ de Tailandia está llena de corrupción con Eduardo y Patricia a la cabeza, pero en donde prácticamente nadie se libra. La batalla entre Eduardo y Luis se culminó con un final sorpresa: el embajador le ganaba la guerra al ministro consejero gracias a su hermano Roberto. 
Cuando todo hacía indicar que Eduardo se saldría con la suya y sería Luis el que corriera con todas las culpas de la corrupción en la embajada para librar a su hija Ester, el embajador con la ayuda de su esposa consiguen convencer a Roberto para que declare como testigo protegido y cuente toda la verdad: “Mi hermano chantajeó al embajador para que se autoinculpara y movió los hilos para que su hija fuera detenida y acusada falsamente de tenencia de drogas“, declaró ante el juez. 

Después, era Eduardo, quien ya había cumplido su objetivo: ser nombrado nuevo embajador, es el que debe declarar. Tras la acusación y las pruebas aportadas por su hermano Roberto, Eduardo es encarcelado. Su cómplice, Patricia también es arrestada y hace un pacto con el juez declarando cómo su socio fue el culpable de las muertes del anterior embajador y el periodista Javier Romero. 
Otra que tampoco se libró de la cárcel fue la mujer de Eduardo, Fátima, que al formar parte de todas las sociedades opacas que había creado su marido ve cómo su futuro también se encuentra en prisión. Otro de los amores del nuevo embajador, Sara, decide chantajearle y pedirle medio millón de euros a cambio de no denunciar las corruptelas. 

 

Ester se salva de la pena de muerte en el último segundo  

Pero si hubo una escena que nos mantuvo en vilo a todos los espectadores fue sin duda la de la resolución del juicio de Ester. El jurado tailandés condenó a la joven por tenencia y tráfico de drogas tras los hilos movidos por Eduardo antes de entrar en prisión. Ester era condenada a la pena de muerte a pesar de que en España la justicia ya había comprobado como todo se trató de una trampa de Eduardo. 
Sin duda, el final con la escena en la que Ester está atada a la camilla mientras recibe la inyección letal estuvo bien resuelto. Con un ritmo frenético, la narración de la escena final fue todo un acierto, desde los primeros planos de la inyección mientras comenzaba a llegar al cuerpo de Ester, mientras veíamos a su madre destrozada entre los brazos de su marido y a su abogado corriendo por toda la prisión para parar la ejecución. Cuando parecía que sería tarde, finalmente vemos cómo Ester se libra de la pena de muerte.

Todos los protagonistas tuvieron su final… 

Muchos seguidores tenían miedo de que la serie no tuviera un final cerrado por la no renovación por una nueva temporada. Sin embargo, ‘La Embajada’ cerró todas las tramas y no dejó cabos sueltos, algo que fue alabado en las redes sociales. 

Un final valiente y a la altura de la corrupción 

El final de ‘La Embajada’ sorprendió porque pese a la tendencia en nuestra ficción por los desenlaces dramáticos, lo inverosímil de esta historia habría sido caer en lo fácil, es decir en la pena de muerte de Ester. Así, la ficción de Bambú Producciones apostó por un final idóneo y valiente en la que la corrupción se castiga y los buenos salen recompensados. 
‘La Embajada’ pudo ser más de lo que ha sido y ha defraudado las expectativas que muchos tenían. Los capítulos de la serie han pecado de un ritmo lento a causa de la mezcla entre la actualidad con pinceladas del juicio con todo lo que sucedía en la embajada. Y el pero más grande que se le puede poner a ‘La Embajada’ es la relación que mantuvieron Claudia y Carlos, pues descontextualizaba completamente la historia y además lograba que no empatizaras con una madre que sufre por su hija pero a la vez se acuesta con su novio. Por ello, es de agradecer que en los últimos episodios hayan dejado de lado una trama inverosímil y prescindible, que acercaba el producto más al culebrón y lo alejaba de la interesante trama de corrupción política que lo vertebraba. 
Con ‘La Embajada’ hemos visto juntar un elenco de actores de lujo, su gran hándicap, entre los que han destacado un perfecto Abel Folk (doblador de actores como Pierce Brosnan, que ha sido todo un descubrimiento), la magistral labor de Raúl Arévalo como el “mayor hijo de puta del mundo”, una Úrsula Corberó que ha estado brillante y un Carlos Bardem que bordaba el papel del empresario corrupto. No obstante, desde aquí le pediría a Bambú Producciones que por favor intente renovar un poco los repartos de sus series y no contar siempre con los mismos actores que saltan de una serie a otra, restando credibilidad y frescura.

En definitiva, pese a que ‘La Embajada’ no ha sido la serie que esperábamos, se ha despedido dejándonos con un buen sabor de boca tras permanecer pegados a la pantalla durante 11 semanas. 

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