El Televisero

OPINIÓN | Caso Pantoja, 'diario de una presa'

Por Alejandro Cuenca. 

 

Come, deja de comer, ya no va al zumba, pide tercer grado, no se arrepiente, sí pero no llega el escrito, solicita tercer permiso, firma el fiscal, firma el juez, concedido. Y podríamos seguir, por supuesto, mientras la historia continúe pues estamos ante el mayor espectáculo televisivo entendido para programas del corazón. Se trata del “diario de una presa“, pero no narrado en primera persona por Isabel Pantoja, sino por los medios y sus innecesarias conexiones en directo para mayor morbo y espectáculo que no se dan cuenta que cansa y mucho.

No sólo para el espectador, sino también para la propia artista, tiene que ser desternillante cuando luego vea cómo conectan en directo los reporteros desde la cárcel para contar que Isabel ya no va al zumba, que no come o que el fiscal ha firmado el tercer permiso de salida. Minuto a minuto contado con todo lujo de detalles, incluso algunos que salen de la propia realidad. Para ponernos en situación, es como cuando nieva en la sierra y se manda al reportero de turno a contar en directo desde el lugar donde nieva que está nevando.

Es el caso de conexiones como la de a finales de semana en ‘El Programa de Ana Rosa‘ cuando la reportera cuenta: “ya la veis, que sale, se está poniendo el cinturón, habla con el hermano… No saluda a sus fans y se va”. En la imagen costaba visionar a las fans entre el numeroso grupo de periodistas y personal de seguridad que allí se encontraba.

Lo mismo ocurría unos instantes antes, cuando en la misma conexión veíamos a la reportera, con un tono emocionado, contar que ya se acercaban las primeras fans para ver la salida de la Pantoja. En la imagen, un par de agentes de seguridad y si echamos imaginación una bola del oeste atravesando la escena. Pero todo forma parte del circo mediático.

Este es un ejemplo de lo que estamos viviendo con el caso Pantoja y no sólamente en el programa mencionado, también ocurre en ‘Espejo Público’, ‘Sálvame’ o ‘Más vale tarde’ y también en casos anteriores como el de ‘Niños robados’ con programa especial en Telecinco. Todos programas que envían a reporteros al “lugar de la noticia” para contar más detalles banales e innecesarios que información propiamente dicha. Estas conexiones son tan innecesarias como que busquen a la supuesta madre biológica de Chabelita para que hable, tan innecesarias como las imágenes íntimas de la vida de Asunta que el pasado sábado emitía ‘Un Tiempo Nuevo’ en Cuatro.

Se nos va de las manos o, mejor dicho, se nos ha ido ya, porque parece imparable. Llegado el caso sería para detenerse y no sólo pensar si una conexión en directo es necesaria pudiéndose dar la información desde plató o redacción, sino indagar si lo que propiamente va a contar es noticia aún para un público específico amante del corazón.

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