El Televisero

OPINIÓN | Ana Blanco no deja escapar a Rajoy en su vuelta a TVE

Era el momento, el día y el lugar. Hacía tres años que no se sentaba en un plató de TVE para conceder una entrevista. Por la mañana se anunció la convocatoria de elecciones generales el próximo 20 de diciembre y la disolución de las Cortes, y por la noche tenía que hacerlo. El presidente del Gobierno y candidato del PP a la presidencia, Mariano Rajoy, acudió a la casa, a TVE, con la cabeza agachada después de una primera mitad de legislatura compareciendo a través de un plasma, sin admitir preguntas o permitiéndolas con condiciones, sin pisar el plató de la Televisión Pública desde 2012. Después de estos tres años todo ha acabado y toca dar la cara.
Además, lo hace ante Ana Blanco, que aunque haya sorprendido enormemente a la audiencia, a Rajoy no tanto. Sabía, o sabían, a lo que se enfrentaban, por supuesto, y querían mostrar esa imagen de atrevimiento, de querer responder a lo que se le preguntase, de no querer una entrevista masaje al estilo de los Informativos de Antena 3. Si quieres cardo… Eso debió pensar Ana Blanco, que estuvo brillante. Ante la falta de réplica que pudieran tener los ciudadanos que formularon cuestiones al presidente, fue la periodista quien repreguntó e incidió para que la respuesta se ajustara a lo que se preguntase.

    
Mariano Rajoy, durante la entrevista en TVE

Blanco, rescatada de nuevo para cobertura electoral en TVE, supo afrontar el reto con la suficiente profesionalidad como para, al menos, capotear a un Mariano Rajoy que se iba por las ramas hacia un discurso más preparado que a una respuesta contundente y espontánea. No contó demasiado, pero Ana Blanco estuvo a la altura. Lo hizo desde un comienzo, repreguntando ciertas cuestiones que no fueron contestadas en la rueda de prensa que ofreció por la mañana. Con lo cual, empezó pisando fuerte y prosiguió hasta el final de la entrevista en la que Rajoy se iba percatando de que aquello, efectivamente, era el mismo formato que su entrevista con Gloria Lomana semanas antes, pero no con las mismas intenciones. Se habló de la cuestión catalana, de corrupción, de pactos, de paro, impuestos, pensiones, incluso de su nefasta relación con los medios y sus intervenciones mediáticas mediante plasma y sin preguntas.

Hemos llegado a este momento y no hemos mencionado casi nada sobre el formato, y es que no fue nada nuevo. Una entrevista en riguroso directo en la que se incluían intervenciones de los ciudadanos que fueron grabadas anteriormente y enlatadas; por lo tanto, ninguna sorpresa, salvo lo dicho anteriormente, que la presentadora supo estar en su papel. Un gran plató, con unas pantallas gigantes, dos sillas y dos personas enfrentadas: Mariano Rajoy y Ana Blanco. Habría que rebuscar mucho y escarbar entre los detalles para poder compararlo con el formato ‘Tengo una pregunta…’ con el cual se ha relacionado. Era una entrevista vendida como especial informativo y nada más. Una entrevista que debería haberse realizado hace mucho o más de una vez a lo largo de la legislatura.

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