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El Televisero

OPINIÓN | Dos marisabidillas llamadas Paz Padilla y Terelu Campos

 
EL PORQUÉ DE LAS COSAS CATÓDICAS | Por Jesús Carmona.

 

Creo que en la vida es fundamental mantener una coherencia, doblar la cerviz cuando otros hacen que los vientos soplen a nuestro favor, y saber a ciencia cierta de dónde se viene, dónde estás y hacia dónde se dirige uno. Asentada esta reflexión como apuntalamiento de este artículo, remacho la misma con la definición de marisabidilla: “Mujer que presume de que lo sabe todo o es muy lista sin serlo o en un momento inadecuado”. Bien, con el mantel puesto, empecemos a cubrir la mesa.

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Mira que prometí soltar la guillotina, suavizar mi discurso y navegar en agua amigas, pero es que me provoca la vida. Ayer vine de mi trabajo- me dedico a vender helados, está bien dejarlo claro porque yo sí me enfrento y reconozco mi vida- y sintonicé Sálvame. Y cuán sorpresa me llevé que la protagonista de esos minutos era Terelu Campos. La revista Diez Minutos  la saca esta semana veraneando en Alicante y con un titular de esos que tiran a dar: Terelu Campos, al mal tiempo, buena cara.

Y lo subraya la publicación con una imagen de Campos deplorable: cara constreñida y cuerpo alegre. Ah, se me olvidaba la hipotenusa: con un mini texto en el que se detalla el porqué del mal tiempo, sólo que Telecinco lo difumina, quizás por error. El mismo tropezón que tuvo la semana pasada con Lecturas, cuya información acerca de que María Teresa Campos debe a Hacienda 800.000 euros, también sufrió tapamiento.

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Dejemos la ironía para los que son capaces de captarla: Telecinco está protegiendo a las Campos, de la misma manera que ha protegido a Paz Padilla, y del mismo modo que pone vaselina a todo lo que concierne al lado oscuro de la vida de sus personajes. Y la protección cuenta con grietas que no paran en mientes en lo ofensivo que resulta para el espectador. En el momento en que difuminas una parte de la portada en la que se daña estéticamente a un personaje que pretendes proteger, estás jugando peligrosamente con algo llamado credibilidad.

Si cierras filas, hazlo hasta el final. Sobre todo, porque con esa medida no sale ganando nadie, ni el personaje ni la productora. El problema puede radicar en que la protección puede que sea gelatinosa, de esas que sólo se prometen con la boca pequeña. Claro que hay peajes periodísticos complicados…

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Una vez dicho lo que no veo correcto de la productora, ahora también le quiero hacer una mala crítica a aquellas mujeres que pecan de inoportunas y enarbolan la listeza y la dignidad cuando deberían guarecerse bajo tierra. Por favor, si tienen oportunidad vean el vídeo en que Terelu defiende su felicidad veraniega hablando de los miles de planes que hizo durante su estancia en Alicante.

Y no sólo eso, sino que la tía, con un par de ovarios, se lanza a la piscina mirando a cámara desafiante: “¿Qué es esto de qué mal tiempo? ¿Mal tiempo por qué? Mal tiempo las personas que llevan dos años sin trabajar, las personas que tienen un problema gordo de salud…” Y sigue desgranando unos motivos igual de falsos que demagógicos mientras algunos de sus compañeros carraspean sutilmente.

Hay que tenerse en alta estima y quererse mucho a uno mismo para dar la espalda a una realidad tan evidente. Terelu, querida, está claro que nadie habla de paro laboral, ni de enfermedades. Hablamos de la deuda que tu madre tiene con Hacienda. Hablamos, supuestamente, de irregularidades en la tributación. Hablamos, insisto, de un tema que tiene como trasfondo algo básico: la honorabilidad personal. Por tanto, ya que te marcas arengas populistas, sé clara y di lo que queremos oír: Señores, mi madre tiene un problema serio con Hacienda, está intentando solventarlo y todos confiamos en que quede en una anécdota. Y lo que tenga que ser, será. Y aquí tiene a su hija para apoyarla.

Fíjate qué simple y llano. Pero aquí no acaba la cosa en el vídeo, sino que interviene en escena Paz Padilla y asevera: “Si no hubieran puesto ese titular, no venderían tanto”. Agárrense los machos que viene otra marisabidilla. Ay, ay. Claro que hay protecciones y protecciones. Hay personas con las que se puede mantener un tira y afloja, y otras que acuden a un despacho y, sabedoras de que tienen la sartén por el mango, dictaminan: “O se tapa, o mañana no tenéis presentadora”.

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