El Televisero

OPINIÓN | TVE se ha suicidado. D.E.P.

EL PORQUÉ DE LAS COSAS CATÓDICAS | Por Jesús Carmona.

 

Se conoce que no aguantaba más, no podía tolerar el sopor asfixiante en que la obligaron a subsistir. Antes de abandonarse en su último hálito, dejó escrita una misiva, escueta y esclarecedora: “No vengan a despedirse aquellos que me convirtieron en el hazmerreír”.

A mí me da mucha pena, de verdad. Ando de luto cuasi tres horazas, no se crean. Fuera de bromas macabras, he de confesar que siempre he pensado que aquellas personas que manejan el cotarro público de nuestro ente nunca lo han querido, ni mimado, ni cuidado. Les ha importado entre poco y nada hacia dónde desembocara la línea editorial y los contenidos de una televisión que antes era referente y ahora es la comidilla y el chascarrillo fácil.

La decadencia de TVE es como ese río cuyo arrollo cada vez produce un runrún mayor pero preferimos, en nuestra comodidad, hacer oídos sordos. Y congelar la sonrisa diplomática. Pero, claro, en el momento en que nos detenemos un segundo y analizamos la parrilla diaria de La 1, nos percatamos de que algo no va bien. Está aquejada, tocada de muerte.

Empezando por una mañana en la que a Mariló Montero –que, por cierto, para ella no sería D.E.P, sino Q.D.E.P-  sólo le falta en su obsesión por sumar décimas hacer topless en directo. Pero nada, la pobre por más que resbala y resbala, sólo consigue un protagonismo igual de efímero que irreal en Twitter. Su espacio tiene unas audiencias de vergüenza para una mañana pública de un país.

Continuamos para bingo. Señores, acomódense. Ahora, tras una mañana en la que dan ganas de comprarse un camión con el único objetivo de que te atropelle, llega la gran Inés Ballester con un espacio que no le hace justicia, pero con el que no tiene más remedio que casarse. Lo que no sé si con separación de bienes…

Ella es una profesional de aúpa, pero los contenidos de ‘Amigas y Conocidas’ son desternillantes por inapropiados y hasta demagógicos por momentos. Atención, que la hipotenusa del programa es la opinión de las féminas que sientan sus posaderas en él, la mayoría escogiditas, seleccionaditas y amaestradas convenientemente. Que se lo pregunten a Loles León, que la ingenua se atrevió a rebelarse y se la cargaron con nocturnidad y alevosía.

Luego vienen unos informativos de mediodía en los que –junto con los de la noche- los trabajadores tienen un único encargo subliminal. De esos que se escriben en letra tácita. “Sólo informar de Pablo Iglesias, Carmenita (Sí, uso el diminutivo en plan ofensivo) y el resto de vividores si ocurre una desgracia mayor, entendiéndose como su defunción”.

Pero, tranquilos. Llega la tarde. Dos telenovelas súper novedosas y rompedoras, jamás vistas en la televisión española. ‘Acacias 38’ y ‘Seis Hermanas’, época a cascoporro, muy en la línea de los mandatarios, pero colocada con un tino cuestionable. Vamos, más de lo mismo que hay en Antena 3.

Y ahora viene el grueso de mi artículo, el motivo de mi indignación. Han reubicado ‘Aquí la tierra’, un programa dignísimo, cultural, con el que se aprendía un montón y con el que mi madre estaba enganchadísima. Lo único decente que TVE ha gestado en la última década. Y se preguntarán: ¿Qué han puesto en su lugar?

Redoble de tambores: ¡Los Morancos! Que para más sorna, dicen que juegan en casa. Lo que hay que soportar y oír. Aseveran aquellos que estuvieron en los últimos minutos de vida de TVE que ya con los Morancos no podían tirar, que pidieron encarecidamente que le desconectaran los cables y se fueron del mundo con la dignidad que sacaron a crédito.

TVE, siempre estarás en nuestro corazón. Fuiste lo que te dejaron ser.

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